<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651</id><updated>2012-02-15T23:07:58.223-08:00</updated><category term='taller de literatura'/><category term='biblioteca central'/><category term='canela'/><category term='teatro'/><category term='U.P.T.C'/><category term='literatura'/><category term='actividades culturales uptc'/><category term='uptc'/><category term='unidad de politica social'/><title type='text'>TALLER DE CREACIÓN LITERARIA U.P.T.C</title><subtitle type='html'>Este espacio ha sido creado para la difusiòn del taller" literatura en el espejo" de la universidad pedagògica y tecnològica de Colombia.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>39</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-481928315978255539</id><published>2010-06-23T15:43:00.000-07:00</published><updated>2010-06-23T15:47:36.267-07:00</updated><title type='text'>gracias a todos</title><content type='html'>el taller de creacion literaria culmina su trabajo, gracias a todos por su esfuerzo, la literartura es un territorio de libertad.&lt;br /&gt;compartiré con ustedes poemas, narrativa, y música en el transcurso de las vaciones,&lt;br /&gt;que la lectura los acompañe...&lt;br /&gt;canela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj. JULIO CORTAZAR.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-481928315978255539?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/481928315978255539/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/06/gracias-todos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/481928315978255539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/481928315978255539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/06/gracias-todos.html' title='gracias a todos'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-1113671017629719892</id><published>2010-06-18T09:29:00.000-07:00</published><updated>2010-06-18T09:35:38.809-07:00</updated><title type='text'>Muere José Saramago</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/TBugNTFNfUI/AAAAAAAAAWE/PuSUwU5FPuw/s1600/libros_1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 252px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/TBugNTFNfUI/AAAAAAAAAWE/PuSUwU5FPuw/s320/libros_1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484153121574583618" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ha muerto José Saramago, comparto con ustedes la entrevista realizada por la revista comun presencia, aunque ya la habiamos leido creo que es pertinente recordar su palabra para sabernos pertenecientes a la tribu sensible&lt;br /&gt;José Saramago: Entrevista &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La moral insurrecta (fragmento)&lt;br /&gt;Por Amparo Osorio y Gonzalo Márquez Cristo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los directores de Común Presencia conversaron con el genial escritor portugués (Premio Nobel de Literatura, 1998), durante la visita que realizó a Colombia para la presentación de su novela: La Caverna. La globalización, el fracaso del capitalismo, la incomunicación, las servidumbres de la contemporaneidad, la poesía y el tiempo, son algunos de los temas tratados en la siguiente entrevista con este soñador de la tribu sensible, que incesantemente propone la renovación de la utopía y que aún se obstina en imaginar una oportunidad para lo humano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche del jueves 22 de febrero mientras dos mil personas escuchaban al último (¿al primero?) de los seres humanos en el teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, afuera bajo un aguacero torrencial setecientos admiradores que no lograron ingresar gritaron arengas y golpearon las puertas doradas con paraguas, llaveros y monedas, permaneciendo durante más de una hora amotinados bajo el inclemente clima, con la esperanza de que la severa administración cediera a su clamor y les permitiera compartir con este premio Nobel portugués las horas tan esperadas de su crítica lúcida y de su sabio cinismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mitin se fue haciendo más ruidoso y aunque el propio Saramago se solidarizó con los frustrados fanáticos, no sólo se les negó el acceso sino que se decidió acudir a la policía para dispersarlos. Vimos a estudiantes, senadores, figuras de la vida pública, colegialas de uniforme a cuadros, mimos e intelectuales, desplegando su furia por la prohibición de entrar. La multitud continuó creciendo mientras por las puertas posteriores de cristal, un grupo de elegantes señoras que golpeaba con sus joyas decidió quitarse los zapatos y todas sus prendas de material sonoro con el propósito de lanzar su acometida. Infructuosamente se cantaron consignas, se tocaron canciones en clave morse y se promulgó el derecho a escuchar a quien es reconocido como uno de los más fervientes difusores de la libertad. Luego una horda de bellas mujeres sacando sus lápices labiales pintó en el techo y las paredes mensajes de amor para este incansable renovador de utopías, que dijo lo que todos queríamos oír y que despertó las pasiones más exaltadas entre sus obsesivos lectores colombianos; dejando coloridos graffitis que sólo pretendieron testimoniar la necesidad de su fuerte presencia entre nosotros: Amado Saramago, La tribu sensible presente, Saramago quédate en Colombia, Saramago mago...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonrió al escuchar esta pequeña crónica de lo ocurrido afuera del teatro dos días antes y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JS: Tendré que volver. Sin embargo no me explico el fenómeno de tan desmesurada convocatoria, no soy un cantante de rock y tan sólo expreso lo que por el miedo o la sumisión está proscrito. Aclaro que siempre he sido marginal, y aunque tal vez piensen que un escritor con mis reconocimientos no puede serlo, soy un ser en contravía. Alguien que no se conforma con conocer el dolor sino que necesita denunciarlo, una persona que a pesar de los horrores que inventó el siglo XX todavía sueña con dignificar el porvenir. Debemos propiciar todo el escándalo social posible para mejorar la vida, emprender una insurrección moral, étnica, humana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: Hace poco usted estuvo en Angola, presentando alguno de sus libros, exactamente en Luanda, no en Londres, ni en París o Nueva York, lo cual es admirable, y dijo algo conmovedor: “Vivimos una sociedad excluida, fragmentada, que hace que cada día desaparezcan especies animales, vegetales, lenguas y culturas, y si no tomamos precauciones convertiremos muy pronto a la Tierra en un desierto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JS: Todos los años exterminamos comunidades indígenas, millares de hectáreas de bosques e incluso innumerables palabras de nuestros idiomas. Cada minuto extinguimos una especie de pájaros y alguien en algún lugar recóndito contempla por última vez en la Tierra una determinada flor. Konrad Lorenz no se equivocó al decir que: somos el eslabón perdido entre el mono y el ser humano. Eso somos, una especie que gira sin hallar su horizonte, un proyecto inconcluso. Se ha hablado bastante últimamente del genoma y al parecer lo único que nos distancia en realidad de los animales es nuestra capacidad de esperanza. Hemos producido una cultura de la devastación basada muchas veces en el engaño de la superioridad de las razas, de los dioses, y sustentada por la inhumanidad del poder económico. Siempre me ha parecido increíble que una sociedad tan pragmática como la occidental haya deificado cosas abstractas como ese papel llamado dinero y una cadena de imágenes efímeras. Debemos fortalecer, como tantas veces lo he dicho, la tribu de la sensibilidad... ¿Para qué construir grandes autopistas, transbordadores espaciales, o enormes rascacielos cuando aún no se ha solucionado el problema elemental del hambre? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: Usted cita con frecuencia la frase del heterónimo de Pessoa: Ricardo Reis, protagonista de una de sus más reconocidas novelas: “sabio es el que se contenta con el espectáculo del mundo...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JS: Sí, pero no estoy de acuerdo con esa frase que durante años ha sido para mí una contradicción. Después de Hiroshima, de los campos de exterminio y de las múltiples guerras imaginadas por el hombre, que nunca se fatiga de improvisar el horror, ¿cómo creer que es sabio contentarse con el espectáculo del mundo? Cuando decidí escribir La muerte de Ricardo Reis para completar la biografía de este personaje, de quien Pessoa jamás dijo que había muerto, quise resolver un conflicto que tenía con aquel poeta que produjo una influencia gigante, terrible, sobre toda la literatura portuguesa, y cuestionar su inocente sentencia. Hoy sólo espero que piensen que he sobrevivido a su sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: Si no nos salvamos todos yo no quiero salvarme, dijo Iván Karamazov...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JS: Es una idea irrebatible. Dostoyevski creía que la sensibilidad debe servir para solidarizarnos con el dolor, porque si no es así, me parece estéril. Una sensibilidad refinada para disfrutar la estética es importante pero es inútil. Ni un artista, ni un científico, por talentoso que sea, puede tener más significancia que un verdadero ser humano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: ¿En su discurso del Nobel se podría pensar que la pobreza a pesar de ser una fatalidad está provista de cierta lucidez que hace mirar al mundo con mayor profundidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JS: No estoy muy seguro. La pobreza es una humillación. Yo escribí una obra de teatro llamada La segunda muerte de Francisco de Asís, en la que imagino que este hombre regresa y encuentra su Orden convertida en otra cosa, y al pretender que recobre su pensamiento original fracasa. Decepcionado, en una escena posterior busca a los pobres con el propósito de conminarlos a la pureza inicial y ellos le replican: tú quisiste ser pobre y eso es cosa tuya, nosotros lo somos y no queremos serlo... Y al final Francisco reflexiona con desolación: siempre estuve equivocado, la pobreza no es santa. La lucidez entonces a la que se refiere la pregunta, tendría más que ver con cada persona que con una situación determinada. Hay quienes pueden sobrevivir a innumerables carencias, a desconocimientos, a estigmatizaciones de toda índole, pero la mayor parte es aplastada, y todo su horizonte se reduce a poder desayunar el día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: En el mismo discurso usted relata un conmovedor pasaje de su infancia en el que su abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias, al presentir que la muerte venía a buscarlo se despidió de los árboles de su huerto abrazándolos y llorando porque sabía que nunca los volvería a ver... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JS: Es un recuerdo poético, la memoria siempre da pinceladas sobre los rostros y convierte a todo el mundo en una especie de personaje, de creación imaginaria. La memoria es el dramaturgo que tienen adentro todos los hombres, pone en escena e inventa un disfraz para cada ser vinculado con nosotros. La distancia entre lo que fue una persona y lo que se recuerda de ella es literatura. Las evocaciones primigenias, las primeras percepciones de la vida, de su riesgo, de sus desprendimientos, son determinantes; porque producen imágenes que dejan tatuajes y afloran sin darnos cuenta en todo proceso artístico. Además la memoria es una centinela imprescindible, la vigía que impide a la injusticia reinar, que no permite que olvidemos Auschwitz, Actael en Chiapas, Sarajevo, Nagasaki, y tantas equivocaciones y masacres; y si acudimos a ella para referimos a un país como Colombia podríamos dibujar un mapa invadido de puntos rojos, de lugares que antes eran mágicos y hoy son apenas nombres que nos hacen temblar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: El capitalismo nos ha decepcionado, el socialismo que tuvo un buen guión no contó con actores tan afortunados ¿cual podría ser nuestra próxima utopía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JS: Habrá una segunda oportunidad para el marxismo. Las ideologías que hablan de liberación, de igualdad, son siempre necesarias. El capitalismo es un error y por eso es fundamental analizar nuevas propuestas que inventen un mundo más equilibrado, en el que ya no existan tres mil millones de personas viviendo con sólo dos dólares diarios. Durante esta visita a Colombia he dicho enfáticamente: sí, hay que legalizar la droga, pero primero el pan. Mientras un continente como África muere de hambre y de enfermedades que no puede controlar, no es posible hablar del triunfo del capitalismo. Yo creería en este sistema, no cuando el hombre llegue a Marte, sino cuando todos tengamos alimento. Por eso la carrera espacial me parece secundaria, además el hombre ya casi logra destruir la Tierra, ¿para qué tanto empeño en destruir otro planeta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derechos reservados© Gonzalo Márquez Cristo y Amparo Osoriohttp://amparoiosorio.blogspot.com/&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-1113671017629719892?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/1113671017629719892/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/06/muere-jose-saramago.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/1113671017629719892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/1113671017629719892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/06/muere-jose-saramago.html' title='Muere José Saramago'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/TBugNTFNfUI/AAAAAAAAAWE/PuSUwU5FPuw/s72-c/libros_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-7267581910379899323</id><published>2010-06-09T17:30:00.000-07:00</published><updated>2010-06-09T17:41:27.376-07:00</updated><title type='text'>textos guias...ya estamos sobre el tiempo</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/TBAzGPLxMmI/AAAAAAAAAV8/G9jNJpf-LXg/s1600/e_m_cioran.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 214px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/TBAzGPLxMmI/AAAAAAAAAV8/G9jNJpf-LXg/s320/e_m_cioran.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5480936928758018658" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En sí misma, toda idea es neutra o debería serlo; pero el hombre la anima, proyecta en ella sus llamas y sus demencias; impura, transformada en creencia, se inserta en el tiempo, adopta figura de suceso: el paso de la lógica a la epilepsia se ha consumado… Así nacen las ideologías, las doctrinas y las farsas sangrientas. Idólatras por instinto, convertimos en incondicionados los objetos de nuestros sueños y de nuestros intereses. La historia no es más que un desfile de falsos Absolutos, una sucesión de templos elevados a pretextos, un envilecimiento del espíritu ante lo Improbable. Incluso cuando se aleja de la religión el hombre permanece sujeto a ella; agotándose en forjar simulacros de dioses, los adopta después febrilmente: su necesidad de ficción, de mitología, triunfa sobre la evidencia y el ridículo. Su capacidad de adorar es responsable de todos sus crímenes: el que ama indebidamente a un dios obliga a los otros a amarlo, en espera de exterminarlos si se rehúsan. No hay intolerancia, intransigencia ideológica o proselitismo que no revelen el fondo bestial del entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Patíbulos, calabozos y mazmorras no prosperan más que a la sombra de una fe, de esa necesidad de creer que ha infectado el espíritu para siempre. El diablo palidece junto a quien dispone de una verdad, de su verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los verdaderos criminales son los que establecen una ortodoxia sobre el plano religioso o político, los que distinguen entre el fiel y el cismático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás el espíritu dubitativo, aquejado de hamletismo, fue pernicioso: el principio del mal reside en la tensión de la voluntad, en la ineptitud para el quietismo, en la megalomanía prometeica de una raza que revienta de ideal, que estalla bajo sus convicciones y la cual, por haberse complacido en despreciar la duda y la pereza -vicios más nobles que todas sus virtudes-, se ha internado en una vía de perdición, en la historia, en esa mezcla indecente de banalidad y apocalipsis… Las certezas abundan en ella: suprimidlas y suprimiréis sobre todo sus consecuencias: reconstituiréis el paraíso. ¿Qué es la Caída sino la búsqueda de una verdad y la certeza de haberla encontrado, la pasión por un dogma, el establecimiento de un dogma? De ello resulta el fanatismo -tara capital que da al hombre el gusto por la eficacia, por la profecía y el terror-, lepra lírica que contamina las almas, las somete, las tritura o las exalta… No escapan más que los escépticos (o los perezosos y los estetas), porque no proponen nada, porque -verdaderos bienhechores de la humanidad- destruyen los prejuicios y analizan el delirio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda fe ejerce una forma de terror, tanto más temible cuanto que los 'puros' son sus agentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fanático es incorruptible: si mata por una idea, puede igualmente hacerse matar por ella; en los dos casos, tirano o mártir, es un monstruo. No hay seres más peligrosos que los que han sufrido por una creencia: los grandes perseguidores se reclutan entre los mártires a los que no se ha cortado la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo hombre dormita un profeta, y cuando se despierta hay un poco más de mal en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fuente de nuestros actos reside en una propensión inconsciente a considerarnos el centro, la razón y el resultado del tiempo. Nuestros reflejos y nuestro orgullo transforman en planeta la parcela de carne y de conciencia que somos. Si tuviéramos el justo sentido de nuestra posición en el mundo, si comparar fuera inseparable de vivir, la revelación de nuestra ínfima presencia nos aplastaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno ha atisbado, por una intuición devastadora y fácilmente renovable, su propia inutilidad, es incomprensible que cualquier otro no haga lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los desocupados captan más cosas y son más profundos que los atareados: ninguna empresa limita su horizonte; nacidos en un eterno domingo, miran y se miran mirar. La pereza es un escepticismo fisiológico, la duda de la carne. En un mundo transido de ociosidad, serían los únicos en no hacerse asesinos. Pero no forman parte de la humanidad y, puesto que el sudor no es su fuerte, viven sin sufrir las consecuencias de la Vida y del Pecado. No haciendo el bien ni el mal, desdeñan -espectadores de la epilepsia humana- las semanas del tiempo, los esfuerzos que asfixian la conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambiamos de remedios, al no encontrar ninguno eficaz ni válido, porque no tenemos fe ni en el apaciguamiento que buscamos ni en los placeres que perseguimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, hoy, mañana: categorías para uso de criados. Para el ocioso suntuosamente instalado en el Desconsuelo, y al que todo instante aflige, pasado, presente y futuro no son más que apariencias variables del mismo mal, idéntico en su sustancia, inexorable en su insinuación y monótono en su persistencia. Y ese mal es coextensivo con el ser. Es el ser mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si todos los que hemos matado con el pensamiento desparecieran de verdad, la tierra no tendría ya habitantes. Llevamos en nosotros un verdugo reticente, un criminal irrealizado. Y los que no tienen la audacia de confesarse sus tendencias homicidas, asesinan en sueños, pueblan de cadáveres sus pesadillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay verdadera inspiración que no surja de la anomalía de un alma más vasta que el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la falta de amargura perezosa la que hace de los hombres bestias sectarias: los crímenes más matizados tanto como los más groseros son perpetrados por los que se toman las cosas en serio. Sólo el diletante no tiene gusto por la sangre, sólo él no es criminal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-7267581910379899323?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/7267581910379899323/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/06/textos-guiasya-estamos-sobre-el-tiempo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/7267581910379899323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/7267581910379899323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/06/textos-guiasya-estamos-sobre-el-tiempo.html' title='textos guias...ya estamos sobre el tiempo'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/TBAzGPLxMmI/AAAAAAAAAV8/G9jNJpf-LXg/s72-c/e_m_cioran.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-4982191530282664915</id><published>2010-05-30T11:18:00.000-07:00</published><updated>2010-05-30T11:30:24.523-07:00</updated><title type='text'>ultima semana para recibir textos del proyecto 7 vidas de gato/ lecturas paradòjicas.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/TAKthb64-NI/AAAAAAAAAV0/uU8P8zSNJRU/s1600/Baudelaire+et+la+fee+verte.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 224px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/TAKthb64-NI/AAAAAAAAAV0/uU8P8zSNJRU/s320/Baudelaire+et+la+fee+verte.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477130886777993426" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;esta semana comprendida entre el 31 de mayo y el 4 de junio cierra el plazo para la recepciòn de textos que participarán en la publicaciòn del taller de literatura.&lt;br /&gt;las personas que necesita nota académica deben ponerse al dia con sus textos para la calificaciòn final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la semana anterior estuvimos trabajando el texto " embriagaos" de charles baudelaire, como performance para el lanzamiento de nuestra revista- objeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;con motivo de las manifestaciones en la universidad no hubo clase el desde el dia miercoles, les envio el texto para compartirlo ya que no nos vimos: aprendanselo para asistir a clase listos ,técnica utilizada: suzuki.&lt;br /&gt;He aquí: "Embriagaos", de Charles Baudelaire&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es preciso estar siempre ebrio.&lt;br /&gt;Esto es todo: la unica cuestión.&lt;br /&gt;Para no sentir la horrible carga del tiempo&lt;br /&gt;que desgarra vuestros hombros&lt;br /&gt;y os inclina sobre la tierra.&lt;br /&gt;Es preciso embriagarse sin tregua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿de que? De vino, de poesia o de virtud,&lt;br /&gt;como os parezca. Pero embriagaos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si alguna vez, en las escaleras de un palacio,&lt;br /&gt;en la verde hierba de una zanja,&lt;br /&gt;en la triste soledad de vuestro cuarto os despertais,&lt;br /&gt;disminuida o desaparecida ya la embriaguez,&lt;br /&gt;preguntadle al viento,&lt;br /&gt;a la ola, a la estrella,&lt;br /&gt;al pájaro, al reloj,&lt;br /&gt;a todo lo que huye,&lt;br /&gt;a todo lo que gime,&lt;br /&gt;a todo lo que rueda,&lt;br /&gt;a todo lo que canta,&lt;br /&gt;a todo lo que habla,&lt;br /&gt;preguntadle que hora es.&lt;br /&gt;Y el viento, la ola,la estrella, el pájaro,&lt;br /&gt;y el reloj, os responderan: "Es la hora de embriagarse!&lt;br /&gt;¡Para no ser martirizados, esclavos del tiempo,&lt;br /&gt;embriagaos, embriagaoes sin cesar!&lt;br /&gt;De vino, de poesía o de virtud,&lt;br /&gt;como os parezca."&lt;br /&gt;¡PERO EMBRIAGAOS!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-4982191530282664915?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/4982191530282664915/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/05/ultima-semana-para-recibir-textos-para.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4982191530282664915'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4982191530282664915'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/05/ultima-semana-para-recibir-textos-para.html' title='ultima semana para recibir textos del proyecto 7 vidas de gato/ lecturas paradòjicas.'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/TAKthb64-NI/AAAAAAAAAV0/uU8P8zSNJRU/s72-c/Baudelaire+et+la+fee+verte.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-4966825134199437167</id><published>2010-05-22T17:31:00.000-07:00</published><updated>2010-05-24T17:13:57.908-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unidad de politica social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biblioteca central'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='U.P.T.C'/><title type='text'>7 vidas de gato en espera....</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S_h3t3xnB_I/AAAAAAAAAVk/mF4lXoXbAvs/s1600/3866421482_b43f4cc295+lautrec.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 218px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S_h3t3xnB_I/AAAAAAAAAVk/mF4lXoXbAvs/s320/3866421482_b43f4cc295+lautrec.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5474256977018685426" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; esta semana vimos el film " lautrec" sobre la vida de Henri Toulousse Lautrec. a próposito del cronotopo necesario para la atmosfera literaria.&lt;br /&gt;Director : Roger Planchon&lt;br /&gt;Actores : Régis Royer, Elsa Zylberstein, Anémone , Claude Rich, Jean-Marie Bigard, Hélène Babu, Claire Borotra, Alexandra Pandev, Amanda Rubinstein, Florence Viala, Eric Civanyan, Yvon Back, Micha Lescot, Hervé Pierre, Jocelyn Quivrin, Philippe Clay, Élodie Frenck, Vanessa Guedj&lt;br /&gt;Largometraje&lt;br /&gt;Géneros : Ficción&lt;br /&gt;Idioma de rodaje : Francés&lt;br /&gt;Nacionalidad : Mayoritariamente francesa (Francia, España)&lt;br /&gt;Estreno en Francia : 9/09/98&lt;br /&gt;Duración : 2h 5mn &lt;br /&gt;Situación actual : Estrenada&lt;br /&gt;Producción delegada : Les Films du Losange&lt;br /&gt;Coproducción : StudioCanal, France 3 Cinéma&lt;br /&gt;Distribución en Francia : Les Films du Losange&lt;br /&gt;Exportación/Ventas internacionales : StudioCanal, Les Films du Losange&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; y continuamos con la escritura de los textos de /7 vidas de gato/ proyecto de revista objeto.&lt;br /&gt;recibimos un saludo desde la ollita de cuenteros de mendoza Argentina quienes tambien se uniran con las colaboraciones internacionales para la revista y desde irlanda el profesor Guillermo Severiche se unirá al proyecto con el texto " primera noche" los dejo con la poesia del portugués Casimiro de Brito, y la entrevista que leimos a Ernesto Sábato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ángel del abismo (Fragmento)&lt;br /&gt;Gonzalo Márquez Cristo y Amparo Osorio &lt;br /&gt;realizaron la siguiente entrevista para el No. 16 de la revista Común Presencia &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reconocido novelista y ensayista argentino dialogó en Buenos Aires con Común Presencia sobre la metafísica del dolor, sus túneles interiores, la obligación de justicia, la crueldad del tiempo, la irreductible necesidad de la esperanza, y su sueño de utilizar el arte como instrumento para exorcizar el odio y la angustia del mundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires. Veintiuno de enero. Verano. Temperatura real: 30º; imaginaria (denominada sensación térmica por la asombrosa oficina meteorológica): 34º. Este es un país proclive a lo fantástico –había dicho en una ocasión Sábato–, así como en el desierto nacen los dioses en la pampa somos víctimas de la ficción... Hora: De nuevo (y por quinto día) las diez de la mañana: justo el tiempo acordado para nuestra habitual llamada en busca de la cita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso cuando desayunábamos en el mítico café Tortoni, frente a un busto en bronce de Borges, se nos hizo urgente interrumpir la ceremonia alimenticia que incluía las inevitables medialunas para telefonear a Diego, quien era el encargado de la consecución de nuestra entrevista, tantas veces postergada, con el célebre autor de la trilogía (El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abadón el exterminador), y de otras deslumbrantes ignominias de la imaginación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, luego de las sucesivas negativas, esta vez nos acercamos sin esperanza al teléfono, con el temor de que nuestra estadía en esa ciudad estaba llegando a su fin. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires oficiaba como varias urbes latinoamericanas su culto al olvido. Borges, el memorioso, era una especie de fantasma cotidiano al que siempre se le citaba y poco se leía, y Sábato un ser huraño aparentemente domeñado, convertido en una especie de animal de circo a quien nadie osaba respetar. «Se dedicó más a la política que a la literatura… Cometió el error de vivir demasiado... Y con su vocación extrema para generar enemigos… Vos sabés…»; comentaban ciertos escritores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–De buenos aires, esto no tiene nada, aquí no sopla el viento, ché. A esta ciudad la fundaron dos veces –decía la noche anterior a la entrada de una pizzería, el poeta y traductor argentino Rodolfo Alonso, mientras abrazábamos a un maniquí desnudo–; primero en 1536 Pedro de Mendoza y en 1580 Juan de Garay; ambos al parecer estaban obsesionados en equivocarse… Sin duda sus primeros pobladores se arrepintieron y la abandonaron, y eso es la mejor demostración de que no existe. Luego la inventaron los escritores. Marechal, Mujica Laínez… Borges pintó el sur y los ambientes provincianos de finales del siglo XIX, Sábato habló de una ciudad más contemporánea y sombría, mientras por los cuentos de Cortázar se puede entrar en un pasaje de Buenos Aires para salir en uno de París… Y así, gracias a ellos, persistimos en querer este lugar (al que no nos une el amor sino el espanto), y en deleitarnos con el río de la Plata, que fluye con su color leonado como lo describía Lugones… Cuando muera Sábato quizá la funden por tercera vez y la nombren Borges Aires; y sería más justo, pero nos tocaría importar nuevos lectores, porque aquí ya nadie lee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces replicamos con cinismo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Esperamos que no muera antes de mañana, pues se nos ha prometido la entrevista en su casona de Santos Lugares. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sábato había nacido en 1911 en un pequeño pueblito llamado Rojas, y esa larga tradición de casi un siglo terminaría afortunadamente venciendo la frase fatalista de Rodolfo Alonso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ejercicio preparatorio recordamos fragmentos memorables de las novelas de Sábato, y relatamos la vez que asistimos a su concurrido conversatorio dos décadas atrás en la Universidad Nacional de Bogotá, donde lo escuchamos criticando las obviedades de los periodistas y evocando los torpes asedios a los que se veía sometido asiduamente con preguntas como las siguientes: ¿Escribe sobre la realidad o se ha limitado a contar sus pesadillas? ¿Usted es Juan Pablo Castel o Martín? ¿Abandonó la física por las terribles consecuencias de la bomba atómica? ¿Ha matado a alguna mujer? ¿Le teme a los militares? ¿Odia a los ciegos por Borges? ¿Su personaje de Alejandra corresponde a su esposa Matilde? ¿Prefiere las mujeres inteligentes…? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo que se respondía a sí mismo con ironía: No puedo contestar en forma prolija por estar preparando el crimen de un periodista. Sin embargo para no ser descortés puedo asegurar que prefiero a las mujeres que tienen pezones oscuros a las que saben todos los detalles de la historia de Pompeya… No sé si soy Schneider o Bruno, o el delirante Ernesto Sábato que con mi propio nombre aparece en Abadón el exterminador, pues tengo una relación hostil con mis personajes… En cuanto a las dictaduras militares me parecen muy agradables... Estoy feliz con la injusticia y la desigualdad del mundo. Y a mi bella protagonista Alejandra la conocí en Manizales. Sí, en esa ciudad colombiana la vi hace poco recorriendo sus calles pendientes con su rostro iluminado… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los estudiantes lo aplaudieron hasta el delirio. Las nerviosas Alejandras colombianas se sintieron agradecidas por la reciente nacionalidad otorgada a su heroína. Y luego, clausurada la charla emprendimos una larga fila en busca de las prometidas dedicatorias. Con generosidad y ademanes felinos el escritor fue firmando sus libros con su temblorosa y pequeña letra hasta que llegó nuestro desdichado turno:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Esta versión pirateada de El túnel no la conocía. ¿Se molestarían si les pidiese que me la obsequiaran para mi colección? Quienes elaboraron los programas educativos en los colegios intentaron exterminarme. Ya nadie me lee por placer sino por obligación. Quizá porque El túnel es muy breve. Eso me ha deprimido mucho… Por ello posteriormente escribí libros de más de quinientas páginas para estar a salvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquella ocasión, poco antes, uno de los asistentes comentó que en Barrancabermeja, un joven después de leer Sobre héroes y tumbas, se había bañado en gasolina inmolándose en un parque, en clara referencia a la conocida escena incendiaria de su totalizante novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Lo ignoraba. Es lamentable. La literatura puede ser muy peligrosa. Nunca se sabe en qué momento una palabra dibuja el lazo del ahorcado en el interior de una persona. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los años. Esa luminosa percepción exceptuando algunos matices comenzaba a diluirse en el tiempo. Y hoy de nuevo, cumpliendo el ritual, nos encaminábamos ansiosos hacia el teléfono esperando que la suerte nos deparara su presencia. En el fondo brillaban los vitrales del café Tortoni. Y después de los ocho dígitos recomenzamos la ceremonia: Cita… Colombianos... Escritores… Pocos días en Buenos Aires… Verano caluroso… La semana pasada le llevamos nuestros libros… Números anteriores de la revista Común Presencia… En fin, todas las señas persuasivas para lograr nuestro encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta vez antes de las conocidas frases: El maestro está indispuesto, quizá mañana, sobre qué temas sería la conversación, cuántas preguntas, cuándo regresaran a Colombia…; escuchamos la voz pausada asintiendo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–A Ernesto le agradó el reportaje que le hicieron a Saramago… Los espera a las cuatro de la tarde. Traten de ser muy breves… Ya saben el camino. El tren es peligroso, es más seguro en ómnibus… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedaban varias horas para la cita. La memoria reinició su viaje desordenado, fragmentario. Quisimos recobrar los momentos más desesperados de sus libros leídos. Intentamos hacer un retrato imaginario de ese escritor que había sido: Juan Pablo Castel, Martín, Fernando, e incluso Ernesto Sábato, y además: María Iribarne, y la bella y angustiada Alejandra, si le creemos a Gustave Flaubert cuando dijo: Madame Bovary soy yo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, a las tres de la tarde, luego de beber un refresco en la última estación del Subte donde una vendedora ambulante nos hablaba animadamente de sus recientes citas con el psiquiatra, evocamos a Woody Allen y optamos por viajar en ese gastado tren que tarda cuarenta minutos a Santos Lugares, por el solo hecho de que nos habían sugerido no tomarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando un paisaje erosionado y las casas deterioradas al borde de la carrilera, con una temperatura real de 35º e imaginaria de 38º, avanzábamos hacia el sector obrero donde había decidido vivir cinco décadas antes el elusivo Ernesto Sábato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos desde la vieja y sucia estación por cuadras muy largas bajo una repentina lluvia que benéficamente se había tomado la tarde. Toda la gente que nos miraba conocía nuestro destino. Pronto encontramos la calle Langeri. A lo lejos vimos la Biblioteca Popular Ernesto Sábato y una aglomeración de estudiantes jugando y gritando. Sin preguntar a dónde nos dirigíamos algunos se acercaron para guiarnos hacia la casa del ilustre escritor, con la convicción de que por nuestro aspecto era imposible que fuéramos a otra estancia de ese pueblito elemental. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reja herrumbrosa, la antigua casa despintada, el inmenso perro pastor alemán que ladraba con un tono cavernoso… Y la espera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de timbrar repetidas veces y cuando nos disponíamos a renunciar a nuestra pretensión, apareció Diego, el fiel asistente de Sábato que afanosamente nos acompañó a entrar protegiéndonos del perro, verdadero cancerbero, que no se resignaba a dejarnos acercar a ese auténtico infierno de la imaginación literaria. Las baldosas gastadas estaban llenas de lodo, cubiertas de ramas y de hojas tumbadas por la lluvia. Los cipreses y las magnolias liberaban grandes gotas sobre nuestras cabezas. Ya en el umbral, antes de dejarnos a solas con el escritor, el propiciatorio guía nos dijo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Deben ser muy breves en la entrevista. Hoy tuvimos que ir a Buenos Aires porque Ernesto tenía un terrible dolor de muela y se encuentra muy fatigado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa confesión nos intranquilizó. Pensamos en nuestra suerte aciaga. Después de tantos intentos fallidos de verlo, teníamos el nefasto albur de acceder a él, al escritor de las cloacas y la penuria, de la rabia y la desolación, exactamente el funesto día de su dolor de muela. No podíamos apostar nada por el buen término de nuestra soñada tentativa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos a una gran sala-biblioteca atemorizados. Su figura delgada, casi espectral, nos aguardaba invitándonos a sentarnos cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Antes debo disculparme, he estado muy enfermo... Espero que no les parezca hostil este lugar; pero en mi morada nunca entra el verano. Y además yo pocas veces salgo de mi invierno interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No se preocupe, conocemos otros escritores tan reafirmantes y esperanzadores como usted –respondimos siguiendo su amenazante juego. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sábato sonriendo habló de su propensión a las tinieblas, de sus túneles interiores, de los oscuros espacios que conducen a lo profundo del ser. Del color blanco que viene contradictoriamente de black (ausencia de color). De la inversión de sus significados. Del amarillo que lo perseguía cuando pintaba. De los matices de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–El gris no es un color, no alcanza… No es un problema de ceguera, de daltonismo espiritual, el gris es el tedio, el spleen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordando la advertencia sobre la brevedad sugerida por su asistente nos dispusimos a comenzar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Sábato, ese desprecio por el ciego Allende en El túnel, ese terror ante la figura del invidente en su famoso Informe sobre ciegos, y ahora su gradual pérdida de la vista, ¿es una premonición o una paradoja?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Al parecer soy el único pintor ciego del mundo... Pero si he perdido la vista es por la diminuta letra en que publicaron mis libros –agregó con cinismo–. En mi literatura siento el horror del universo frío de esos seres condenados a las sombras, el espanto de estar ante quienes aparentemente ciegos tienen una clarividencia sórdida y brutal que nunca podemos comprender. Ellos son la entrada a un mundo alterno, duplicado y atroz, que acecha nuestras vidas. La existencia sucede en lo visible pero también en los sótanos y las alcantarillas, y quizá allí, en su exacerbado instinto sea más verdadera. Vivimos con el rostro pero simultáneamente también con las entrañas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–En Ensayo sobre la ceguera, la famosa novela de su amigo Saramago, el temor radica en una epidemia latente en el interior de todos los habitantes del planeta... –dijimos como oportuna referencia a ese portugués que había sido nuestro pasaporte al reportaje. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Aprecio mucho a ese narrador que ahora han castigado con el Premio Nobel. En ciertos lugares (no en Santos Lugares, por supuesto), me han confundido físicamente con él, además adicionando que nuestros apellidos comienzan por la sílaba Sa, la cosa se complica… Pero claro, a pesar de nuestra pasión por los ciegos somos muy diferentes, pues Saramago es un buen escritor –comentó irónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FUGA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alto estou a teu lado &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no verão deitado &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alto no esplendor de possuir-te &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e trocarmos silenciosamente &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;os frutos mais fundos da morte &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se navegasse um rio &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por dentro &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e na tua fragilidade encontrasse &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a minha força &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Um caminho rigoroso de silêncio&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-4966825134199437167?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/4966825134199437167/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/05/7-vidas-de-gato-en-espera.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4966825134199437167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4966825134199437167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/05/7-vidas-de-gato-en-espera.html' title='7 vidas de gato en espera....'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S_h3t3xnB_I/AAAAAAAAAVk/mF4lXoXbAvs/s72-c/3866421482_b43f4cc295+lautrec.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-8273074500219249133</id><published>2010-05-14T09:02:00.000-07:00</published><updated>2010-05-24T17:11:23.468-07:00</updated><title type='text'>y que harias si no pudieras leer?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S-11nQa9TfI/AAAAAAAAAVc/aYxfwsWc5WI/s1600/Invitaci%25C3%25B3n%2BPisadas.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 246px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S-11nQa9TfI/AAAAAAAAAVc/aYxfwsWc5WI/s320/Invitaci%25C3%25B3n%2BPisadas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5471158439608405490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S-10g_s9SvI/AAAAAAAAAVU/Z_EwAtZwBes/s1600/fahrenheit451.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 226px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S-10g_s9SvI/AAAAAAAAAVU/Z_EwAtZwBes/s320/fahrenheit451.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5471157232529656562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; esta semana seguimos trabajando en /7 vidas de gato/ proyecto del taller de literatura.&lt;br /&gt;y observamos la pelicula fahrenheit 451. quizà una de las mas recomendadas por el taller.&lt;br /&gt;TÍTULO ORIGINAL Fahrenheit 451 &lt;br /&gt;AÑO 1966  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;DURACIÓN 98 min.   Sugerir trailer/vídeo  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;PAÍS    Sección visual  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;DIRECTOR François Truffaut &lt;br /&gt;GUIÓN François Truffaut &amp; Jean-Louis Richard (Novela: Ray Bradbury) &lt;br /&gt;MÚSICA Bernard Herrmann &lt;br /&gt;FOTOGRAFÍA Nicolas Roeg &lt;br /&gt;REPARTO Julie Christie, Oskar Werner, Cyril Cusack, Anton Diffring, Jeremy Spenser, Alex Scott &lt;br /&gt;PRODUCTORA Universal Pictures presents an Enterprise-Vineyard Production &lt;br /&gt;GÉNERO Ciencia-Ficción &lt;br /&gt;SINOPSIS Fahrenheit 451 es la temperatura a la que arde el papel de los libros. Guy Montag, un disciplinado bombero encargado de quemar los libros prohibidos por el gobierno, conoce a una revolucionaria maestra que se atreve a leer. De pronto, se encuentra transformado en un fugitivo, obligado a escoger no sólo entre dos mujeres, sino entre su seguridad personal y su libertad intelectual. (FILMAFFINITY) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;los invito cordialmente al lanzamiento del libro "pisadas en la niebla" el cuento&lt;br /&gt;" el voyage" escrito por la coordinadora del taller esta incluido en la antología&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Invitación especial al lanzamiento de:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pisadas en la niebla”&lt;br /&gt;ANTOLOGÍA DE NUEVOS CUENTISTAS BOYACENSES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fecha:&lt;br /&gt;Viernes 14 de mayo de 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lugar:&lt;br /&gt;Auditorio Biblioteca Alfonso Patiño Roselli&lt;br /&gt;Claustro de San Agustín - Tunja&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hora:&lt;br /&gt;4:30 p.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PRESENTAN:&lt;br /&gt;Gonzalo Márquez Cristo&lt;br /&gt;Carlos Castillo Quintero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVITAN:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Taller de narrativa “R.H. Moreno Durán” – RENATA BOYACÁ – Banco de la República sede Tunja&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-8273074500219249133?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/8273074500219249133/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/05/y-que-harias-si-no-pudieras-leer.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/8273074500219249133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/8273074500219249133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/05/y-que-harias-si-no-pudieras-leer.html' title='y que harias si no pudieras leer?'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S-11nQa9TfI/AAAAAAAAAVc/aYxfwsWc5WI/s72-c/Invitaci%25C3%25B3n%2BPisadas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-1689128572080502412</id><published>2010-05-11T15:38:00.000-07:00</published><updated>2010-05-11T15:41:49.671-07:00</updated><title type='text'>Lanzamiento de Pisadas en la niebla - Nuevos Cuentistas Boyacenses</title><content type='html'>compañeros:&lt;br /&gt;los invito cordialmente al lanzamiento del libro "pisadas en la niebla" el cuento&lt;br /&gt;" el voyage" escrito por la coordinadora del taller esta incluido en la antología&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S-ncpXHxsII/AAAAAAAAAVE/AbE7UF0fB5A/s1600/Invitaci%25C3%25B3n%2BPisadas.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 246px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S-ncpXHxsII/AAAAAAAAAVE/AbE7UF0fB5A/s320/Invitaci%25C3%25B3n%2BPisadas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5470145825557557378" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Lanzamiento de Pisadas en la niebla - Nuevos Cuentistas Boyacenses&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Nuevos Cuentistas Boyacenses, Pisadas en la niebla, RENATA, Taller de Narrativa “R.H. Moreno Durán” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Invitación especial al lanzamiento de:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pisadas en la niebla”&lt;br /&gt;ANTOLOGÍA DE NUEVOS CUENTISTAS BOYACENSES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fecha: &lt;br /&gt;Viernes 14 de mayo de 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lugar: &lt;br /&gt;Auditorio Biblioteca Alfonso Patiño Roselli&lt;br /&gt;Claustro de San Agustín - Tunja&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hora:&lt;br /&gt;4:30 p.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PRESENTAN:&lt;br /&gt;Gonzalo Márquez Cristo&lt;br /&gt;Carlos Castillo Quintero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INVITAN: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Taller de narrativa “R.H. Moreno Durán” – RENATA BOYACÁ – Banco de la República sede Tunja&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-1689128572080502412?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/1689128572080502412/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/05/lanzamiento-de-pisadas-en-la-niebla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/1689128572080502412'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/1689128572080502412'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/05/lanzamiento-de-pisadas-en-la-niebla.html' title='Lanzamiento de Pisadas en la niebla - Nuevos Cuentistas Boyacenses'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S-ncpXHxsII/AAAAAAAAAVE/AbE7UF0fB5A/s72-c/Invitaci%25C3%25B3n%2BPisadas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-2882835465528019620</id><published>2010-05-02T10:21:00.000-07:00</published><updated>2010-05-24T17:08:56.916-07:00</updated><title type='text'>creación de personaje, proyecto: las 7 vidas del gato/</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S923hRM16OI/AAAAAAAAAUM/3iBNcECmH_4/s1600/losviajesdelviento.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 225px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S923hRM16OI/AAAAAAAAAUM/3iBNcECmH_4/s320/losviajesdelviento.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466727304878483682" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;esta semana leimos "PACTO DE SANGRE" de Mario Bennedetti.&lt;br /&gt;de igual manera empezamos la creacion de personaje alrededor de la investigación de un cronotopo de elección individual, los ambientes de Monet, Klimt, toulousse- lautrec y otros pintores famosos será el leitmotiv del proyecto: "las 7 vidas del gato".&lt;br /&gt;los ejercicios de fin de semana son: conseguir la novela " aura" de Carlos Fuentes para analizar el narrador en segunda persona.&lt;br /&gt;y trabajar la vida y obra del pintor de su elección.&lt;br /&gt;igualmente desde el área transversal 1 vimos la pelicula colombiana: los viajes del viento" del realizador Ciro Guerra.&lt;br /&gt;FICHA TÉCNICA&lt;br /&gt;Director y Guionista: Ciro Guerra&lt;br /&gt;Género: Ficción, Drama&lt;br /&gt;Duración: 1 Hr. 57 Min.&lt;br /&gt;Reparto: Marciano Martínez (Ignacio Carillo), Yull Núñez (Fermín), Rosendo Romero, Beto Rada, Guillermo Arzuaga, Agustín Nieves, Erminia Martínez, Jose Luis Torres, Carmen Molina, Juan Bautista Martínez&lt;br /&gt;Música: Iván “Tito” Campo&lt;br /&gt;Fotografía: Paulo Andrés Pérez&lt;br /&gt;Vestuario: Camila Olarte&lt;br /&gt;Escenografía y Ambientación: Ramsés Benjumea&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;adjunto la lectura anterior:&lt;br /&gt;Pacto de sangre&lt;br /&gt;[Cuento. Texto completo] &lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A esta altura ya nadie me nombra por mi nombre: Octavio. Todos me llaman abuelo. Incluida mi propia hija. Cuando uno tiene, como yo, ochenta y cuatro años, qué más puede pedir. No pido nada. Fui y sigo siendo orgulloso. Sin embargo, hace ya algunos años que me he acostumbrado a estar en la mecedora o en la cama.&lt;br /&gt;No hablo. Los demás creen que no puedo hablar, incluso el médico lo cree. Pero yo puedo hablar. Hablo por la noche, monologo, naturalmente que en voz muy baja, para que no me oigan. Hablo nada más que para asegurarme de que puedo. Total, ¿para qué? Afortunadamente, puedo ir al baño por mí mismo, sin ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos siete pasos que me separan del lavabo o del inodoro, aún puedo darlos. Ducharme no. Eso no podría hacerlo sin ayuda, pero para mi higiene general viene una vez por semana (me gustaría que fuese más frecuente, pero al parecer sale muy caro) el enfermero y me baña en la cama. No lo hace mal. Lo dejo hacer, qué más remedio. Es más cómodo y además tiene una técnica excelente. Cuando al final me pasa una toalla húmeda y fría por los testículos, siento que eso me hace bien, salvo en pleno invierno. Me hace bien, aunque, claro, ya nadie puede resucitar al muerto. A veces, cuando voy al baño, miro en el espejo mis vergüenzas y nunca mejor aplicado el término. Mis vergüenzas. Unas barbas de chivo, eso son. Pero confieso que la toalla fría del enfermero hace que me sienta mejor. Es lo más parecido al «baño vital» que me recomendó un naturista hace unos sesenta años. Era (él, no yo) un viejito, flaco y totalmente canoso, con una mirada pálida pero sabihonda y una voz neutra y sin embargo afable. Me hizo sentar frente a él, me dio un vistazo que no duró más de un minuto, y de inmediato empezó a escribir a máquina, una vieja Remington que parecía un tranvía. Era mi ficha de nuevo paciente. A medida que escribía, iba diciendo el texto en voz alta, probablemente para comprobar si yo pretendía refutarlo. Era increíble. Todo lo que iba diciendo era rigurosamente cierto. Dos veces sarampión, una vez rubéola y otra escarlatina, difteria, tifus, de niño hizo mucha gimnasia, menos mal porque si no hoy tendría problemas respiratorios; várices prematuras, hernia inguinal reabsorbida, buena dentadura, etcétera. Hasta ese día no me había dado cuenta de que era poseedor de tantas taras juntas. Pero gracias a aquel tipo y sus consejos, de a poco fui mejorando. Lo malo vino después, con años y más años. Años. No hay naturista ni matasanos que te los quite. Ahora que debo quedarme todo el tiempo quieto y callado (quieto, por obligación; callado, por vocación), mi diversión es recorrer mi vida, buscar y rebuscar algún detalle que creía olvidado y sin embargo estaba oculto en algún recoveco de la memoria. Con mis ojos casi siempre llorosos (no de llanto sino de vejez) veo y recorro las palmas de mis manos. Ya no conservan el recuerdo táctil de las mujeres que acaricié, pero en la mente sí las tengo, puedo recorrer sus cuerpos como quien pasa una película y detener la cámara a mi gusto para fijarme en un cuello (¿será el de Ana?) que siempre me conmovió, en unos pechos (¿serán los de Luisa?) que durante un año entero me hicieron creer en Dios, en una cintura (¿será la de Carmen?) que reclamaba mis brazos que entonces eran fuertes, en cierto pubis de musgo rubio al que yo llamaba mi vellocino de oro (¿será el de Ema?) que aparecía tanto en mis ensueños (matorral de lujuria) como en mis pesadillas (suerte de Moloch que me tragaba para siempre). Es curioso, a menudo me acuerdo de partículas de cuerpo y no de los rostros o los nombres. Sin embargo, otras veces recuerdo un nombre y no tengo idea de a qué cuerpo correspondía. ¿Dónde estarán esas mujeres? ¿Seguirán vivas? ¿Las llamarán abuelas, sólo abuelas, y no habrá nadie que las llame por sus nombres? La vejez nos sumerge en una suerte de anonimato. En España dicen, o decían, los diarios: murió un anciano de sesenta años. Los cretinos. ¿Qué categoría reservan entonces para nosotros, octogenarios pecadores? ¿Escombros? ¿Ruinas? ¿Esperpentos? Cuando yo tenía sesenta era cualquier cosa menos un anciano. En la playa jugaba a la paleta con los amigos de mis hijos y les ganaba cómodamente. En la cama, si la interlocutora cumplía dignamente su parte en el diálogo corporal, yo cumplía cabalmente con la mía. En el trabajo no diré que era el primero pero sí que integraba el pelotón. Supe divertirme, eso sí, sin agraviar a Teresa. He ahí un nombre que recuerdo junto a su cuerpo. Claro que es el de mi mujer. Estuvimos tantas veces juntos, en el dolor pero sobre todo en el placer. Ella, mientras pudo, supo cómo hacerlo. Puede ser que se imaginara que yo tenía mis cosas por ahí, pero jamás me hizo una escena de celos, esas porquerías que corroen la convivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como contrapartida, cuidé siempre de no agraviarla, de no avergonzarla, de no dejarla en ridículo (primera obligación de un buen marido), porque eso sí es algo que no se perdona. La quise bien, claro que con un amor distinto. Era de alguna manera mi complemento, y también el colchón de mis broncas. Suficiente. Le hice tres varones y una hembra. Suficiente. El ataque de asma que se la llevó fue el prólogo de mi infarto. Sesenta y ocho tenía, y yo setenta. O sea que hace catorce años. No son tantos. Ahí empezó mi marea baja. Y sigue. ¿Con quién voy a hablar? Me consta que para mi hija y para mi yerno soy un peso muerto. No diré que no me quieren, pero tal vez sea de la manera como se puede querer a un mueble de anticuario o a un reloj de cuco o (en estos tiempos) a un horno de misar. No digo que eso sea injusto. Sólo quiero que me dejen pensar. Viene mi hija por la mañana temprano y no me dice qué tal papá sino qué tal abuelo, como si no proviniera de mi prehistórico espermatozoide. Viene mi yerno al mediodía y dice qué tal abuelo. En él no es una errata sino una muestra de afecto, que aprecio como corresponde, ya que él procede de otro espermatozoide, italiano tal vez puesto que se llama Aldo Cagnoli. Qué bien, me acordé del nombre completo. A una y a otro les respondo siempre con una sonrisa, un cabeceo conformista y una mirada, lacrimosa como de costumbre, pero inteligente. Esto me lo estoy diciendo a mí mismo, de modo que no es vanidad ni presunción ni coquetería senil, algo que hoy se lleva mucho. Digo inteligente, sencillamente porque es así. También tengo la impresión de que ellos agradecen al Señor de que yo no pueda hablar (eso se creen). Imagino que se imaginan: cuánta cháchara de viejo nos estamos ahorrando. Y sin embargo, bien que se lo pierden. Porque sé que podría narrarles cosas interesantes, recuerdos que son historia. Qué saben ellos de las dos guerras mundiales, de los primeros Ford a bigote, de los olímpicos de Colombes, de la muerte de Batlle y Ordóñez, de la despedida a Rodó cuando se fue a Italia, de los festejos cuando el Centenario. Como esto lo converso sólo conmigo, no tengo por qué respetar el orden cronológico, menos mal. Qué saben, ¿eh? Sólo una noticia, o una nota al pie de página, o una mención en la perorata de un político. Nada más. Pero el ambiente, la gente en las calles, la tristeza o el regocijo en los rostros, el sol o la lluvia sobre las multitudes, el techo de paraguas en la Plaza Cagancha cuando Uruguay le ganó tres a dos a Italia en las semifinales de Amsterdam y el relato del partido no venía como ahora por satélite sino por telegramas (Carga uruguaya; Italia cede córner; los italianos presionan sobre la valla defendida por Mazali; Scarone tira desviado, etc.) Nada saben y se lo pierden. Cuando mi hija viene y me dice qué tal abuelo, yo debería decirle te acordás de cuando venías a llorar en mis rodillas porque el hijo del vecino te había dicho che negrita y vos creías que era un insulto ya que te sabías blanca, y yo te explicaba que el hijo del vecino te decía eso porque tenías el pelo oscuro, pero que además, de haber sido negrita, eso no habría significado nada vergonzoso porque los negros, salvo en su piel, son iguales a nosotros y pueden ser tan buenos o tan malos como los blanquísimos. Y vos dejabas de llorar en mis rodillas (los pantalones quedaban mojados, pero yo te decía no te preocupes, m'hijita, las lágrimas no manchan) y salías de nuevo a jugar con los otros niños y al hijo del vecino lo sumías en un desconcierto vitalicio cuando le decías, con todo el desprecio de tus siete años: che blanquito. Podría recordarte eso, pero para qué. Tal vez dirías, ay abuelo, con qué pavadas me venís ahora, a lo mejor no lo decías, pero no quiero arriesgarme a ese bochorno. No son pavadas, Teresita (te llamas como tu madre, se ve que la imaginación no nos sobraba), yo te enseñé algunas cosas y tu madre también. Pero por qué cuando hablás de ella decías, entonces vivía mamá, y a mí en cambio me preguntás qué tal, abuelo. A lo mejor, si me hubiera muerto antes que ella, hoy dirías, cuando vivía papá. La cosa es que, para bien o para mal, papá vive, no habla pero piensa, no habla pero siente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único que con todo derecho me dice abuelo es, por supuesto, mi nieto, que se llama Octavio como yo (al parecer, tampoco a mi hija y a mi yerno les sobraba imaginación). Ahí está la clave. Cuando le digo Octavio. Le digo. Porque con mi nieto es con el único ser humano con el que hablo, además de conmigo mismo, claro. Esto empezó hace un año, cuando Octavio tenía siete. Una vez yo estaba con los ojos cerrados y, creyéndome solo, dije en voz no muy alta pero audible, carajo, me duele el riñón. Pero no estaba solo. Sin que yo lo advirtiera había entrado mi nieto. Pero abuelo, estás hablando, dijo con un asombro alegre que me conmovió. Le pregunté si había alguien en la casa y como dijo que no, que no había nadie, le propuse un convenio. Por un lado él mantenía el secreto de que yo podía hablar, y por otro, yo le contaría cuentos que nadie sabía. Está bien, dijo, pero tenemos que sellarlo con sangre. Salió y volvió casi enseguida con una hoja de afeitar, un frasco de alcohol y un paquete de algodón. Se las arregla muy bien y además conoce esos trámites desde que le dieron toda una serie de inyecciones con una vacuna contra la alergia. Con toda tranquilidad me hizo un tajito minúsculo y él se hizo otro, ambos en las muñecas, suficientes como para que salieran unas gotas de sangre, luego juntamos nuestras heridas mínimas y nos abrazamos. Octavio humedeció el algodón con un poco de alcohol, lo apoyó en ambas señales secretas hasta que no salió más sangre y salió corriendo a dejar todo su instrumental en el botiquín. Desde entonces, y siempre que quedamos solos en casa, algo que ocurre con frecuencia, él viene a que, en cumplimiento del pacto, le cuente cuentos desconocidos, inéditos. Cuando salen mi hija y mi yerno, le dicen a ver si cuidás al abuelo, y él responde que sí, con un gestito de fastidio para disimular, pero enseguida me hace un guiño cómplice, y no bien se escucha el portazo que garantiza nuestra intimidad, trae una silla, la coloca junto a mi mecedora o a mi cama y se queda a la espera de mis cuentos, que, como exigencia irrenunciable de nuestro pacto de sangre, deben ser totalmente nuevos. Y ahí viene mi problema, porque buena parte del día me la paso con los ojos cerrados, como si durmiera, pero en realidad pergeñando el próximo cuento y cuidando hasta los mínimos detalles, ya que si en un cuento anterior el zorro se había lastimado una pata en una trampa y ahora anda corriendo en busca de gallinas, Octavio de inmediato me hace notar que aún no tuvo tiempo de curarse y entonces debo improvisar una fe de erratas oral y donde dije corre debe decir renquea. Y si el viejo brujo de la montaña se había quedado calvo por el esfuerzo de azotar diariamente a los gnomos del bosque y en un cuento posterior se peinaba mirándose en la laguna, Octavio enseguida observa, pero cómo, ¿no era calvo? Y ahí puedo salir un poco mejor del atolladero, ya que el brujo, por el mero hecho de ser brujo, puede, mediante un ensalmo, recuperar el pelo. Y el nieto pregunta si se da el caso que él quede pelado, también podrá recuperar el pelo. Vos no, lo desengaño, porque no sos ni serás brujo. Y él dice qué lástima y tiene un poco de razón, porque si yo hubiera sido brujo también me habría hecho crecer el pelo que perdí sin remedio antes de los cincuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy yo el único que narra, también él me cuenta lo que ocurre en el colegio, en la calle, en la televisión, en el estadio. Es hincha de Danubio y se asombra de que yo sea de Wanderers. Trato de hacer proselitismo, pero evidentemente no hay nadie capaz de convertirlo en tránsfuga. Entonces le cuento viejos partidos o jugadas célebres, como cuando Piendibeni le hizo el célebre gol al divino Zamora, o cuando el manco Castro usaba con alevosía su muñón en el área penal, o cuando el flaco García mantuvo invicta su valla (claro que los backs eran nada menos que Nazassi y Domingos da Guía) durante una rueda y media, o cuando Ghiggia hizo el gol de la victoria en Maracaná, o cuando o cuando o cuando, y él me escucha como a un oráculo y yo pienso qué suerte todavía puedo hablar para crear este asombro suyo y este placer mío. La verdad es que no recuerdo cómo eran mis hijos cuando tenían la edad que hoy tiene Octavio. El mayor murió. ¿Cuánto hace que murió Simón? Fue después de lo de Teresa. Al fin y al cabo ¿qué importa la fecha? Murió y se acabó. No tuvo hijos, creo, ¿o los habré olvidado? Nunca estoy seguro de mis lagunas, que a veces son océanos. El segundo, Braulio, sí los tuvo, pero todos están en Denver, ¿qué habrá ido a hacer allí? La verdad es que no recuerdo. A veces manda fotos, tomadas con su encantadora Polaroid, o alguna postal, con un abrazo para el Viejo. Soy yo. Él no me dice abuelo, me dice Viejo. Me cago en la diferencia. Reconozco que una vez me mandó una radio a transistores. Todavía la tengo y a veces la oigo. Pero a menudo se queda sin pilas y tendría que pedirlas. Pero no pido nada. Nunca pido nada. Reconozco que soy un orgulloso de mierda, pero a esta altura no voy a reeducarme, ¿no es cierto? Total, el que me jodo soy yo, porque si la radio tuviera simples pilas, podría escuchar alguno que otro partido, no muchos porque los locutores en general me cansan con su entusiasmo fingido y sus fallas de sintaxis. También podría escuchar el Sodre cuando pasan música clásica, que es la única que digiero. La alegría que tuve aquella tarde en que pude escuchar el Septimino. Lo tenía en disco, hace tiempo, vaya a saber dónde está. Quizá lo de las pilas podría solucionarse, sin mengua de mi podrido orgullo, diciéndoselo a mi nieto, para que éste, en cumplimiento de nuestro pacto de sangre y guardando siempre nuestro secreto, le dijera a mi hija, mirá la radio del abuelo, está sin pilas, y entonces lo mandaran a la ferretería de la esquina para que me las trajera. Con eso alcanza. Yo las sé colocar, aunque a veces las pongo al revés y la radio no funciona. En alguna ocasión me ha llevado un buen cuarto de hora hallar la posición adecuada para las cuatro de 1,5 voltios, pero igual me sirve para entretenerme un poco. ¿Qué más puedo hacer? Leer, ya no puedo. Televisión, tampoco. Pero escuchar la radio o cambiarle las pilas, sí. Mi tercer hijo se llama Diego y está en Europa, enseña en Zurich, me parece, sabe alemán y todo. Tiene dos hijas que también saben alemán, pero en cambio no saben español. Qué cagada, ¿verdad? Diego es menos escribidor que Braille, y eso que su especialidad es la literatura, pero, naturalmente, la literatura suiza. Para las navidades manda también su tarjeta, en la que las niñas ponen sus saludos pero en alemán. Yo no sé alemán, apenas un poco de inglés para defenderme en correspondencia comercial, de la que yo mismo me encargaba cuando era gerente de La Mercantil del Sur, Importaciones y Exportaciones. Digamos, frasecitas como "I acknowledge receipt of your kind letter", o "Very truly yours", lo suficiente para que los de allá puedan contestar "Dear sirs", o "Gentlemen". También ese hijo menor a veces me manda algún regalito, verbigracia un llavero suizo de 18 quilates. En esa ocasión sonreí, como diciendo qué lindo, pero en realidad pensando qué boludo, para qué quiero yo un llavero de oro 18, si estoy aquí semipostrado. De modo que mis contactos con el mundo se reducen a mi hija, cuando entra y me dice qué tal abuelo, a mi yerno cuando ídem, de vez en cuando al médico, al enfermero cuando viene a lavar mis pelotas ya jubiladas, y también el resto de este cuerpo del delito. Bueno, y sobre todo, está mi nieto, que creo es lo único que me mantiene vivo. Es decir, me mantenía. Porque ayer por la mañana vino y me besó y me dijo abuelo, me voy por quince días a Denver con el tío Braille, ya que saqué buenas notas y me gané estas vacaciones. Yo no podía hablar (y no sé si hubiera podido, porque tenía un nudo en la garganta) ya que también estaban en la habitación mi hija y mi yerno y ni yo ni mi nieto íbamos a violar nuestro pacto de sangre. Así que le devolví el beso, le apreté la mano, puse un instante mi muñeca junto a la suya como testimonio de lo que ambos sabíamos, y sé que él entendió perfectamente cuánto lo iba a extrañar ya que no iba a tener a quién contarle cuentos inéditos. Y se fueron. Pero tres o cuatro horas más tarde volvió a entrar Aldo, y me dijo mire, abuelo, que Octavio no se fue por quince días sino por un año y tal vez más, queremos que se eduque en los Estados Unidos, así aprende desde niño el idioma y tendrá una formación que va a servirle de mucho. Él no se lo dijo porque tampoco lo sabía. No queríamos que empezara a llorar, porque él lo quiere mucho, abuelo, siempre me lo dice, y yo sé que usted también lo quiere, ¿no es así? Se lo vamos a decir por carta, aunque mi cuñado lo va a ir preparando. Ah, y otra cosa. Cuando ya se había despedido de nosotros, volvió atrás y me dijo, dale un beso al abuelo y que sepa que estoy cumpliendo nuestro pacto. Y salió corriendo. ¿Qué pacto es ese, abuelo? Cerré los ojos por pudor, aunque como siempre lagrimeo, nadie sabe nunca cuándo son lágrimas de veras, e hice un gesto con la mano como diciendo: cosas de niños. Él se quedó tranquilo y me abandonó, me dejó a solas con mi abandono, porque ahora sí que no tengo a nadie, y tampoco a nadie con quién hablar. Me tomó de sorpresa todo esto. Pero quizá sea lo mejor. Porque ahora sí tengo ganas de morir. Como corresponde a un despojo de ochenta y cuatro años. A mi edad no es bueno tener ganas de vivir, porque la muerte viene de todos modos y a uno lo toma de sorpresa. A mí no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora tengo ganas de irme, llevándome todo ese mundo que tengo en mi cabeza y los diez o doce cuentos que ya tenía preparados para Octavio, mi nieto. No voy a suicidarme (¿con qué?), pero no hay nada más seguro que querer morir. Eso siempre lo supe. Uno muere cuando realmente quiere morir. Será mañana o pasado. No mucho más. Nadie lo sabrá. Ni el médico (¿acaso se dio cuenta alguna vez de que yo podía hablar?) ni el enfermero ni Teresita ni Aldo. Sólo se darán cuenta cuando falten cinco minutos. A lo mejor Teresita dice entonces papá, pero ya será tarde. Y yo en cambio no diré chau, apenas adiosito con la última mirada. No diré ni chau, para que alguna vez se entere Octavio, mi nieto, de que ni siquiera en ese instante peliagudo violé nuestro pacto de sangre. Y me iré con mis cuentos a otra parte. O a ninguna.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-2882835465528019620?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/2882835465528019620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/05/creacion-de-personaje-proyecto-las-7.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/2882835465528019620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/2882835465528019620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/05/creacion-de-personaje-proyecto-las-7.html' title='creación de personaje, proyecto: las 7 vidas del gato/'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S923hRM16OI/AAAAAAAAAUM/3iBNcECmH_4/s72-c/losviajesdelviento.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-6816146063121507053</id><published>2010-04-30T13:03:00.000-07:00</published><updated>2010-05-24T17:05:09.316-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S_iA-YnENSI/AAAAAAAAAVs/iqezLMxAKMA/s1600/babel.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 217px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S_iA-YnENSI/AAAAAAAAAVs/iqezLMxAKMA/s320/babel.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5474267156315387170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S9s4TdryEUI/AAAAAAAAAUE/tSIeGT0-coU/s1600/untitled.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S9s4TdryEUI/AAAAAAAAAUE/tSIeGT0-coU/s320/untitled.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466024479781163330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Literatura en  el espejo&lt;br /&gt;Taller de creaciòn literaria&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;6:30/10:00 pm&lt;br /&gt;EMBRIAGAOS. Charles Baudelaire&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es preciso estar siempre ebrio. Esto es todo: la única cuestión. Para no sentir la horrible carga del tiempo que desgarra vuestros hombros y os inclina sobre la tierra, es preciso embriagarse sin tregua.&lt;br /&gt;Pero ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como os parezca. Pero embriagaos.&lt;br /&gt;Y si alguna vez, en las escaleras de un palacio, en la verde hierba de una zanja, en la triste soledad de vuestro cuarto, os despertáis, disminuida o desparecida ya la embriaguez, preguntadle al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntadle qué hora es, y el viento, la ola, la estrella, el pájaro y el reloj os responderán: “¡Es la hora de embriagarse!” ¡Para no ser martirizados, esclavos del tiempo, embriagaos, embriagaos sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como os parezca.&lt;br /&gt;Resumen de los talleres y más información en:&lt;br /&gt;www.literaturaenelespejo.blogspot.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;esta semana vimos el film " babel" para analizar los marcos de composición narrativa y leimos poesia" perfecto lugar del vino"Babel&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Drama&lt;br /&gt;México - USA&lt;br /&gt;142 minutos&lt;br /&gt;Año: 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ficha técnica &lt;br /&gt;Director   ALEJANDRO GONZáLEZ IñáRRITU &lt;br /&gt;(+) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reparto &lt;br /&gt;Brad Pitt   Richard &lt;br /&gt;Cate Blanchett   Susan &lt;br /&gt;Gael García Bernal   Santiago &lt;br /&gt;Elle Fanning   Debbie &lt;br /&gt;Koji Yakusho   Yasujiro &lt;br /&gt;Adriana Barraza   Amelia &lt;br /&gt;Rinko Kikuchi   Chieko &lt;br /&gt;Harriet Walter   Lilly&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-6816146063121507053?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/6816146063121507053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/04/literatura-en-el-espejo-taller-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/6816146063121507053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/6816146063121507053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/04/literatura-en-el-espejo-taller-de.html' title=''/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S_iA-YnENSI/AAAAAAAAAVs/iqezLMxAKMA/s72-c/babel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-3046449079394210894</id><published>2010-04-28T08:23:00.000-07:00</published><updated>2010-05-24T17:03:31.518-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S9hVeUG-1XI/AAAAAAAAAT8/E9TXsayAbjI/s1600/johnny_depp_wallpaper_chocolat.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S9hVeUG-1XI/AAAAAAAAAT8/E9TXsayAbjI/s320/johnny_depp_wallpaper_chocolat.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5465212127096526194" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; la semana pasada vimos el film "chocolate" &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Chocolat &lt;br /&gt;Gran Bretaña, 2000  &lt;br /&gt;121 minutos &lt;br /&gt;Mayores de 14  &lt;br /&gt;Géneros:   Cine Arte ( Adaptaciones Literarias ); Comedia ( Comedias Románticas ) &lt;br /&gt;  Director:  Lasse Hallström   &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Actores:   Peter Stormare    Juliette Binoche   &lt;br /&gt;Lena Olin    Carrie-Anne Moss   &lt;br /&gt;Judi Dench    Johnny Depp   &lt;br /&gt;Alfred Molina   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;area transverasl 1&lt;br /&gt;desde la teaoria adelantamos la lectura de "la señorita cora" texto de Julio Cortazar, para analizar las mudas de narrador. adjunto el cuento:&lt;br /&gt;La señorita Cora&lt;br /&gt;[Cuento. Texto completo]&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;We'll send your love to college, all for a year or two, &lt;br /&gt;And then perhaps in time the boy will do for you. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The trees that grow so high.&lt;br /&gt;(Canción folclórica inglesa.) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entiendo por qué no me dejan pasar la noche en la clínica con el nene, al fin y al cabo soy su madre y el doctor De Luisi nos recomendó personalmente al director. Podrían traer un sofá cama y yo lo acompañaría para que se vaya acostumbrando, entró tan pálido el pobrecito como si fueran a operarlo en seguida, yo creo que es ese olor de las clínicas, su padre también estaba nervioso y no veía la hora de irse, pero yo estaba segura de que me dejarían con el nene. Después de todo tiene apenas quince años y nadie se los daría, siempre pegado a mí aunque ahora con los pantalones largos quiere disimular y hacerse el hombre grande. La impresión que le habrá hecho cuando se dio cuenta de que no me dejaban quedarme, menos mal que su padre le dio charla, le hizo poner el piyama y meterse en la cama. Y todo por esa mocosa de enfermera, yo me pregunto si verdaderamente tiene órdenes de los médicos o si lo hace por pura maldad. Pero bien que se lo dije, bien que le pregunté si estaba segura de que tenía que irme. No hay más que mirarla para darse cuenta de quién es, con esos aires de vampiresa y ese delantal ajustado, una chiquilina de porquería que se cree la directora de la clínica. Pero eso sí, no se la llevó de arriba, le dije lo que pensaba y eso que el nene no sabía donde meterse de vergüenza y su padre se hacía el desentendido y de paso seguro que le miraba las piernas como de costumbre. Lo único que me consuela es que el ambiente es bueno, se nota que es una clínica para personas pudientes; el nene tiene un velador de lo más lindo para leer sus revistas, y por suerte su padre se acordó de traerle caramelos de menta que son los que más le gustan. Pero mañana por la mañana, eso sí, lo primero que hago es hablar con el doctor De Luisi para que la ponga en su lugar a esa mocosa presumida. Habrá que ver si la frazada lo abriga bien al nene, voy a pedir que por las dudas le dejen otra a mano. Pero sí, claro que me abriga, menos mal que se fueron de una vez, mamá cree que soy un chico y me hace hacer cada papelón. Seguro que la enfermera va a pensar que no soy capaz de pedir lo que necesito, me miró de una manera cuando mamá le estaba protestando... Está bien, si no la dejaban quedarse qué le vamos a hacer, ya soy bastante grande para dormir solo de noche, me parece. Y en esta cama se dormirá bien, a esta hora ya no se oye ningún ruido, a veces de lejos el zumbido del ascensor que me hace acordar a esa película de miedo que también pasaba en una clínica, cuando a medianoche se abría poco a poco la puerta y la mujer paralítica en la cama veía entrar al hombre de la máscara blanca... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enfermera es bastante simpática, volvió a las seis y media con unos papeles y me empezó a preguntar mi nombre completo, la edad y esas cosas. Yo guardé la revista en seguida porque hubiera quedado mejor estar leyendo un libro de veras y no una fotonovela, y creo que ella se dio cuenta pero no dijo nada, seguro que todavía estaba enojada por lo que le había dicho mamá y pensaba que yo era igual que ella y que le iba a dar órdenes o algo así. Me preguntó si me dolía el apéndice y le dije que no, que esa noche estaba muy bien. "A ver el pulso", me dijo, y después de tomármelo anotó algo más en la planilla y la colgó a los pies de la cama. "¿Tenés hambre?", me preguntó, y yo creo que me puse colorado porque me tomó de sorpresa que me tuteara, es tan joven que me hizo impresión. Le dije que no, aunque era mentira porque a esa hora siempre tengo hambre. "Esta noche vas a cenar muy liviano", dijo ella, y cuando quise darme cuenta ya me había quitado el paquete de caramelos de menta y se iba. No sé si empecé a decirle algo, creo que no. Me daba una rabia que me hiciera eso como a un chico, bien podía haberme dicho que no tenía que comer caramelos, pero llevárselos... Seguro que estaba furiosa por lo de mamá y se desquitaba conmigo, de puro resentida; que sé yo, después que se fue se me pasó de golpe el fastidio, quería seguir enojado con ella pero no podía. Qué joven es, clavado que no tiene ni diecinueve años, debe haberse recibido de enfermera hace muy poco. A lo mejor viene para traerme la cena; le voy a preguntar cómo se llama, si va a ser mi enfermera tengo que darle un nombre. Pero en cambio vino otra, una señora muy amable vestida de azul que me trajo un caldo y bizcochos y me hizo tomar unas pastillas verdes. También ella me preguntó cómo me llamaba y si me sentía bien, y me dijo que en esta pieza dormiría tranquilo porque era una de las mejores de la clínica, y es verdad porque dormí hasta casi las ocho en que me despertó una enfermera chiquita y arrugada como un mono pero muy amable, que me dijo que podía levantarme y lavarme pero antes me dio un termómetro y me dijo que me lo pusiera como se hace en estas clínicas, y yo no entendí porque en casa se pone debajo del brazo, y entonces me explicó y se fue. Al rato vino mamá y que alegría verlo tan bien, yo que me temía que hubiera pasado la noche en blanco el pobre querido, pero los chicos son así, en la casa tanto trabajo y después duermen a pierna suelta aunque estén lejos de su mamá que no ha cerrado los ojos la pobre. El doctor De Luisi entró para revisar al nene y yo me fui un momento afuera porque ya está grandecito, y me hubiera gustado encontrármela a la enfermera de ayer para verle bien la cara y ponerla en su sitio nada más que mirándola de arriba a abajo, pero no había nadie en el pasillo. Casi en seguida salió el doctor De Luisi y me dijo que al nene iban a operarlo a la mañana siguiente, que estaba muy bien y en las mejores condiciones para la operación, a su edad una apendicitis es una tontería. Le agradecí mucho y aproveché para decirle que me había llamado la atención la impertinencia de la enfermera de la tarde, se lo decía porque no era cosa de que a mi hijo fuera a faltarle la atención necesaria. Después entré en la pieza para acompañar al nene que estaba leyendo sus revistas y ya sabía que lo iban a operar al otro día. Como si fuera el fin del mundo, me mira de un modo la pobre, pero si no me voy a morir, mamá, haceme un poco el favor. Al Cacho le sacaron el apéndice en el hospital y a los seis días ya estaba queriendo jugar al fútbol. Andate tranquila que estoy muy bien y no me falta nada. Sí, mamá, sí, diez minutos queriendo saber si me duele aquí o mas allá, menos mal que se tiene que ocupar de mi hermana en casa, al final se fue y yo pude terminar la fotonovela que había empezado anoche. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enfermera de la tarde se llama la señorita Cora, se lo pregunté a la enfermera chiquita cuando me trajo el almuerzo; me dieron muy poco de comer y de nuevo pastillas verdes y unas gotas con gusto a menta; me parece que esas gotas hacen dormir porque se me caían las revistas de la mano y de golpe estaba soñando con el colegio y que íbamos a un picnic con las chicas del normal como el año pasado y bailábamos a la orilla de la pileta, era muy divertido. Me desperté a eso de las cuatro y media y empecé a pensar en la operación, no que tenga miedo, el doctor De Luisi dijo que no es nada, pero debe ser raro la anestesia y que te corten cuando estás dormido, el Cacho decía que lo peor es despertarse, que duele mucho y por ahí vomitás y tenés fiebre. El nene de mamá ya no está tan garifo como ayer, se le nota en la cara que tiene un poco de miedo, es tan chico que casi me da lástima. Se sentó de golpe en la cama cuando me vio entrar y escondió la revista debajo de la almohada. La pieza estaba un poco fría y fui a subir la calefacción, después traje el termómetro y se lo di. "¿Te lo sabes poner?", le pregunté, y las mejillas parecía que iban a reventársele de rojo que se puso. Dijo que sí con la cabeza y se estiró en la cama mientras yo bajaba las persianas y encendía el velador. Cuando me acerqué para que me diera el termómetro seguía tan ruborizado que estuve a punto de reírme, pero con los chicos de esa edad siempre pasa lo mismo, les cuesta acostumbrarse a esas cosas. Y para peor me mira en los ojos, por qué no le puedo aguantar esa mirada si al final no es más que una mujer, cuando saqué el termómetro de debajo de las frazadas y se lo alcancé, ella me miraba y yo creo que se sonreía un poco, se me debe notar tanto que me pongo colorado, es algo que no puedo evitar, es más fuerte que yo. Después anotó la temperatura en la hoja que está a los pies de la cama y se fue sin decir nada. Ya casi no me acuerdo de lo que hablé con papá y mamá cuando vinieron a verme a las seis. Se quedaron poco porque la señorita Cora les dijo que había que prepararme y que era mejor que estuviese tranquilo la noche antes. Pensé que mamá iba a soltarle alguna de las suyas pero la miró nomás de arriba abajo, y papá también pero yo al viejo le conozco las miradas, es algo muy diferente. Justo cuando se estaba yendo la oí a mamá que le decía a la señorita Cora: "Le agradeceré que lo atienda bien, es un niño que ha estado siempre muy rodeado por su familia", o alguna idiotez por el estilo, y me hubiera querido morir de rabia, ni siquiera escuché lo que le contestó la señorita Cora, pero estoy seguro de que no le gustó, a lo mejor piensa que me estuve quejando de ella o algo así. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a eso de las seis y media con una mesita de esas de ruedas llena de frascos y algodones, y no sé por qué de golpe me dio un poco de miedo, en realidad no era miedo pero empecé a mirar lo que había en la mesita, toda clase de frascos azules o rojos, tambores de gasa y también pinzas y tubos de goma, el pobre debía estar empezando a asustarse sin la mamá que parece un papagayo endomingado, le agradeceré que atienda bien al nene, mire que he hablado con el doctor De Luisi, pero sí, señora, se lo vamos a atender como a un príncipe. Es bonito su nene, señora, con esas mejillas que se le arrebolan apenas me ve entrar. Cuando le retiré las frazadas hizo un gesto como para volver a taparse, y creo que se dio cuenta de que me hacía gracia verlo tan pudoroso. "A ver, bajate el pantalón del piyama", le dije sin mirarlo en la cara. "¿El pantalón?", preguntó con una voz que se le quebró en un gallo. "Si, claro, el pantalón", repetí, y empezó a soltar el cordón y a desabotonarse con unos dedos que no le obedecían. Le tuve que bajar yo misma el pantalón hasta la mitad de los muslos, y era como me lo había imaginado. "Ya sos un chico crecidito", le dije, preparando la brocha y el jabón aunque la verdad es que poco tenía para afeitar. "¿Cómo te llaman en tu casa?", le pregunté mientras lo enjabonaba. "Me llamo Pablo", me contestó con una voz que me dio lástima, tanta era la vergüenza. "Pero te darán algún sobrenombre", insistí, y fue todavía peor porque me pareció que se iba a poner a llorar mientras yo le afeitaba los pocos pelitos que andaban por ahí. "¿Así que no tenés ningún sobrenombre? Sos el nene solamente, claro." Terminé de afeitarlo y le hice una seña para que se tapara, pero él se adelantó y en un segundo estuvo cubierto hasta el pescuezo. "Pablo es un bonito nombre", le dije para consolarlo un poco; casi me daba pena verlo tan avergonzado, era la primera vez que me tocaba atender a un muchachito tan joven y tan tímido, pero me seguía fastidiando algo en él que a lo mejor le venía de la madre, algo más fuerte que su edad y que no me gustaba, y hasta me molestaba que fuera tan bonito y tan bien hecho para sus años, un mocoso que ya debía creerse un hombre y que a la primera de cambio sería capaz de soltarme un piropo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé con los ojos cerrados, era la única manera de escapar un poco de todo eso, pero no servía de nada porque justamente en ese momento agregó: "¿Así que no tenés ningún sobrenombre. Sos el nene solamente, claro", y yo hubiera querido morirme, o agarrarla por la garganta y ahogarla, y cuando abrí los ojos le vi el pelo castaño casi pegado a mi cara porque se había agachado para sacarme un resto de jabón, y olía a shampoo de almendra como el que se pone la profesora de dibujo, o algún perfume de esos, y no supe qué decir y lo único que se me ocurrió fue preguntarle: "¿Usted se llama Cora, verdad?" Me miró con aire burlón, con esos ojos que ya me conocían y que me habían visto por todos lados, y dijo: "La señorita Cora." Lo dijo para castigarme, lo sé, igual que antes había dicho: "Ya sos un chico crecidito", nada más que para burlarse. Aunque me daba rabia tener la cara colorada, eso no lo puedo disimular nunca y es lo peor que me puede ocurrir, lo mismo me animé a decirle: "Usted es tan joven que... Bueno, Cora es un nombre muy lindo." No era eso, lo que yo había querido decirle era otra cosa y me parece que se dio cuenta y le molestó, ahora estoy seguro de que está resentida por culpa de mamá, yo solamente quería decirle que era tan joven que me hubiera gustado poder llamarla Cora a secas, pero cómo se lo iba a decir en ese momento cuando se había enojado y ya se iba con la mesita de ruedas y yo tenía unas ganas de llorar, esa es otra cosa que no puedo impedir, de golpe se me quiebra la voz y veo todo nublado, justo cuando necesitaría estar más tranquilo para decir lo que pienso. Ella iba a salir pero al llegar a la puerta se quedó un momento como para ver si no se olvidaba de alguna cosa, y yo quería decirle lo que estaba pensando pero no encontraba las palabras y lo único que se me ocurrió fue mostrarle la taza con el jabón, se había sentado en la cama y después de aclararse la voz dijo: "Se le olvida la taza con el jabón", muy seriamente y con un tono de hombre grande. Volví a buscar la taza y un poco para que se calmara le pasé la mano por la mejilla. "No te aflijas, Pablito", le dije. "Todo irá bien, es una operación de nada." Cuando lo toqué echó la cabeza atrás como ofendido, y después resbaló hasta esconder la boca en el borde de las frazadas. Desde ahí, ahogadamente, dijo: "Puedo llamarla Cora, ¿verdad?" Soy demasiado buena, casi me dio lástima tanta vergüenza que buscaba desquitarse por otro lado, pero sabía que no era el caso de ceder porque después me resultaría difícil dominarlo, y a un enfermo hay que dominarlo o es lo de siempre, los líos de María Luisa en la pieza catorce o los retos del doctor De Luisi que tiene un olfato de perro para esas cosas. "Señorita Cora", me dijo tomando la taza y yéndose. Me dio una rabia, unas ganas de pegarle, de saltar de la cama y echarla a empujones, o de... Ni siquiera comprendo cómo pude decirle: "Si yo estuviera sano a lo mejor me trataría de otra manera." Se hizo la que no oía, ni siquiera dio vuelta la cabeza, y me quedé solo y sin ganas de leer, sin ganas de nada, en el fondo hubiera querido que me contestara enojada para poder pedirle disculpas porque en realidad no era lo que yo había pensado decirle, tenía la garganta tan cerrada que no se cómo me habían salido las palabras, se lo había dicho de pura rabia pero no era eso, o a lo mejor sí pero de otra manera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, son siempre lo mismo, una los acaricia, les dice una frase amable, y ahí nomás asoma el machito, no quieren convencerse de que todavía son unos mocosos. Esto tengo que contárselo a Marcial, se va a divertir y cuando mañana lo vea en la mesa de operaciones le va a hacer todavía más gracia, tan tiernito el pobre con esa carucha arrebolada, maldito calor que me sube por la piel, cómo podría hacer para que no me pase eso, a lo mejor respirando hondo antes de hablar, que sé yo. Se debe haber ido furiosa, estoy seguro de que escuchó perfectamente, no sé cómo le dije eso, yo creo que cuando le pregunté si podía llamarla Cora no se enojó, me dijo lo de señorita porque es su obligación pero no estaba enojada, la prueba es que vino y me acarició la cara; pero no, eso fue antes, primero me acarició y entonces yo le dije lo de Cora y lo eché todo a perder. Ahora estamos peor que antes y no voy a poder dormir aunque me den un tubo de pastillas. La barriga me duele de a ratos, es raro pasarse la mano y sentirse tan liso, lo malo es que me vuelvo a acordar de todo y del perfume de almendras, la voz de Cora, tiene una voz muy grave para una chica tan joven y linda, una voz como de cantante de boleros, algo que acaricia aunque esté enojada. Cuando oí pasos en el corredor me acosté del todo y cerré los ojos, no quería verla, no me importaba verla, mejor que me dejara en paz, sentí que entraba y que encendía la luz del cielo raso, se hacía el dormido como un angelito, con una mano tapándose la cara, y no abrió los ojos hasta que llegué al lado de la cama. Cuando vio lo que traía se puso tan colorado que me volvió a dar lástima y un poco de risa, era demasiado idiota realmente. "A ver, m'hijito, bájese el pantalón y dese vuelta para el otro lado", y el pobre a punto de patalear como haría con la mamá cuando tenía cinco años, me imagino, a decir que no y a llorar y a meterse debajo de las cobijas y a chillar, pero el pobre no podía hacer nada de eso ahora, solamente se había quedado mirando el irrigador y después a mí que esperaba, y de golpe se dio vuelta y empezó a mover las manos debajo de las frazadas pero no atinaba a nada mientras yo colgaba el irrigador en la cabecera, tuve que bajarle las frazadas y ordenarle que levantara un poco el trasero para correrle mejor el pantalón y deslizarle una toalla. "A ver, subí un poco las piernas, así está bien, echate más de boca, te digo que te eches más de boca, así." Tan callado que era casi como si gritara, por una parte me hacía gracia estarle viendo el culito a mi joven admirador, pero de nuevo me daba un poco de lástima por él, era realmente como si lo estuviera castigando por lo que me había dicho. "Avisá si está muy caliente", le previne, pero no contestó nada, debía estar mordiéndose un puño y yo no quería verle la cara y por eso me senté al borde de la cama y esperé a que dijera algo, pero aunque era mucho líquido lo aguantó sin una palabra hasta el final, y cuando terminó le dije, y eso sí se lo dije para cobrarme lo de antes: "Así me gusta, todo un hombrecito", y lo tapé mientras le recomendaba que aguantase lo más posible antes de ir al baño. "¿Querés que te apague la luz o te la dejo hasta que te levantes?", me preguntó desde la puerta. No sé cómo alcancé a decirle que era lo mismo, algo así, y escuché el ruido de la puerta al cerrarse y entonces me tapé la cabeza con las frazadas y qué le iba a hacer, a pesar de los cólicos me mordí las dos manos y lloré tanto que nadie, nadie puede imaginarse lo que lloré mientras la maldecía y la insultaba y le clavaba un cuchillo en el pecho cinco, diez, veinte veces, maldiciéndola cada vez y gozando de lo que sufría y de cómo me suplicaba que la perdonase por lo que me había hecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es lo de siempre, che Suárez, uno corta y abre, y en una de esas la gran sorpresa. Claro que a la edad del pibe tiene todas las chances a su favor, pero lo mismo le voy a hablar claro al padre, no sea cosa que en una de esas tengamos un lío. Lo más probable es que haya una buena reacción, pero ahí hay algo que falla, pensá en lo que pasó al comienzo de la anestesia: parece mentira en un pibe de esa edad. Lo fui a ver a las dos horas y lo encontré bastante bien si pensás en lo que duró la cosa. Cuando entró el doctor De Luisi yo estaba secándole la boca al pobre, no terminaba de vomitar y todavía le duraba la anestesia pero el doctor lo auscultó lo mismo y me pidió que no me moviera de su lado hasta que estuviera bien despierto. Los padres siguen en la otra pieza, la buena señora se ve que no está acostumbrada a estas cosas, de golpe se le acabaron las paradas, y el viejo parece un trapo. Vamos, Pablito, vomitá si tenés ganas y quejate todo lo que quieras, yo estoy aquí, sí, claro que estoy aquí, el pobre sigue dormido pero me agarra la mano como si se estuviera ahogando. Debe creer que soy la mamá, todos creen eso, es monótono. Vamos, Pablo, no te muevas así, quieto que te va a doler más, no, dejá las manos tranquilas, ahí no te podes tocar. Al pobre le cuesta salir de la anestesia. Marcial me dijo que la operación había sido muy larga. Es raro, habrán encontrado alguna complicación: a veces el apéndice no está tan a la vista, le voy a preguntar a Marcial esta noche. Pero sí, m'hijito, estoy aquí, quéjese todo lo que quiera pero no se mueva tanto, yo le voy a mojar los labios con este pedacito de hielo en una gasa, así se le va pasando la sed. Si, querido, vomitá más, aliviate todo lo que quieras. Que fuerza tenés en las manos, me vas a llenar de moretones, sí, sí, llorá si tenés ganas, llorá, Pablito, eso alivia, llorá y quejate, total estás tan dormido y creés que soy tu mamá. Sos bien bonito, sabés, con esa nariz un poco respingada y esas pestañas como cortinas, parecés mayor ahora que estás tan pálido. Ya no te pondrías colorado por nada, verdad, mi pobrecito. Me duele, mamá, me duele aquí, dejame que me saque ese peso que me han puesto, tengo algo en la barriga que pesa tanto y me duele, mamá, decile a la enfermera que me saque eso. Sí, m'hijito, ya se le va a pasar, quédese un poco quieto, por qué tendrás tanta fuerza, voy a tener que llamar a María Luisa para que me ayude. Vamos, Pablo, me enojo si no te estás quieto, te va a doler mucho más si seguís moviéndote tanto. Ah, parece que empezás a darte cuenta, me duele aquí, señorita Cora, me duele tanto aquí, hágame algo por favor, me duele tanto aquí, suélteme las manos, no puedo más, señorita Cora, no puedo más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menos mal que se ha dormido el pobre querido, la enfermera me vino a buscar a las dos y media y me dijo que me quedara un rato con él que ya estaba mejor, pero lo veo tan pálido, ha debido perder tanta sangre, menos mal que el doctor De Luisi dijo que todo había salido bien. La enfermera estaba cansada de luchar con él, yo no entiendo por qué no me hizo entrar antes, en esta clínica son demasiado severos. Ya es casi de noche y el nene ha dormido todo el tiempo, se ve que está agotado, pero me parece que tiene mejor cara, un poco de color. Todavía se queja de a ratos pero ya no quiere tocarse el vendaje y respira tranquilo, creo que pasará bastante buena noche. Como si yo no supiera lo que tengo que hacer, pero era inevitable; apenas se le pasó el primer susto a la buena señora le salieron otra vez los desplantes de patrona, por favor que al nene no le vaya a faltar nada por la noche, señorita. Decí que te tengo lástima, vieja estúpida, si no ya ibas a ver cómo te trataba. Las conozco a éstas, creen que con una buena propina el último día lo arreglan todo. Y a veces la propina ni siquiera es buena, pero para qué seguir pensando, ya se mandó mudar y todo está tranquilo. Marcial, quedate un poco, no ves que el chico duerme, contame lo que pasó esta mañana. Bueno, si estás apurado lo dejamos para después. No, mirá que puede entrar María Luisa, aquí no, Marcial. Claro, el señor se sale con la suya, ya te he dicho que no quiero que me beses cuando estoy trabajando, no está bien. Parecería que no tenemos toda la noche para besarnos, tonto. Andáte. Váyase le digo, o me enojo. Bobo, pajarraco. Sí, querido, hasta luego. Claro que sí. Muchísimo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está muy oscuro pero es mejor, no tengo ni ganas de abrir los ojos. Casi no me duele, qué bueno estar así respirando despacio, sin esas náuseas. Todo está tan callado, ahora me acuerdo que vi a mamá, me dijo no sé qué, yo me sentía tan mal. Al viejo lo miré apenas, estaba a los pies de la cama y me guiñaba un ojo, el pobre siempre el mismo. Tengo un poco de frío, me gustaría otra frazada. Señorita Cora, me gustaría otra frazada. Pero sí estaba ahí, apenas abrí los ojos la vi sentada al lado de la ventana leyendo un revista. Vino en seguida y me arropó, casi no tuve que decirle nada porque se dio cuenta en seguida. Ahora me acuerdo, yo creo que esta tarde la confundía con mamá y que ella me calmaba, o a lo mejor estuve soñando. ¿Estuve soñando, señorita Cora? Usted me sujetaba las manos, ¿verdad? Yo decía tantas pavadas, pero es que me dolía mucho, y las náuseas... Discúlpeme, no debe ser nada lindo ser enfermera. Sí, usted se ríe pero yo sé, a lo mejor la manché y todo. Bueno, no hablaré más. Estoy tan bien así, ya no tengo frío. No, no me duele mucho, un poquito solamente. ¿Es tarde, señorita Cora? Sh, usted se queda calladito ahora, ya le he dicho que no puede hablar mucho, alégrese de que no le duela y quédese bien quieto. No, no es tarde, apenas las siete. Cierre los ojos y duerma. Así. Duérmase ahora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, yo querría pero no es tan fácil. Por momentos me parece que me voy a dormir, pero de golpe la herida me pega un tirón o todo me da vueltas en la cabeza, y tengo que abrir los ojos y mirarla, está sentada al lado de la ventana y ha puesto la pantalla para leer sin que me moleste la luz. ¿Por qué se quedará aquí todo el tiempo? Tiene un pelo precioso, le brilla cuando mueve la cabeza. Y es tan joven, pensar que hoy la confundí con mamá, es increíble. Vaya a saber qué cosas le dije, se debe haber reído otra vez de mí. Pero me pasaba hielo por la boca, eso me aliviaba tanto, ahora me acuerdo, me puso agua colonia en la frente y en el pelo, y me sujetaba las manos para que no me arrancara el vendaje. Ya no está enojada conmigo, a lo mejor mamá le pidió disculpas o algo así, me miraba de otra manera cuando me dijo: "Cierre los ojos y duérmase." Me gusta que me mire así, parece mentira lo del primer día cuando me quitó los caramelos. Me gustaría decirle que es tan linda, que no tengo nada contra ella, al contrario, que me gusta que sea ella la que me cuida de noche y no la enfermera chiquita. Me gustaría que me pusiera otra vez agua colonia en el pelo. Me gustaría que me pidiera perdón, que me dijera que la puedo llamar Cora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quedó dormido un buen rato, a las ocho calculé que el doctor De Luisi no tardaría y lo desperté para tomarle la temperatura. Tenía mejor cara y le había hecho bien dormir. Apenas vio el termómetro sacó una mano fuera de las cobijas, pero le dije que se estuviera quieto. No quería mirarlo en los ojos para que no sufriera pero lo mismo se puso colorado y empezó a decir que él podía muy bien solo. No le hice caso, claro, pero estaba tan tenso el pobre que no me quedó más remedio que decirle: "Vamos, Pablo, ya sos un hombrecito, no te vas a poner así cada vez, verdad?" Es lo de siempre, con esa debilidad no pudo contener las lágrimas; haciéndome la que no me daba cuenta anoté la temperatura y me fui a prepararle la inyección. Cuando volvió yo me había secado los ojos con la sábana y tenía tanta rabia contra mí mismo que hubiera dado cualquier cosa por poder hablar, decirle que no me importaba, que en realidad no me importaba pero que no lo podía impedir. "Esto no duele nada", me dijo con la jeringa en la mano. "Es para que duermas bien toda la noche." Me destapó y otra vez sentí que me subía la sangre a la cara, pero ella se sonrió un poco y empezó a frotarme el muslo con un algodón mojado. "No duele nada", le dije porque algo tenía que decirle, no podía ser que me quedara así mientras ella me estaba mirando. "Ya ves", me dijo sacando la aguja y frotándome con el algodón. "Ya ves que no duele nada. Nada te tiene que doler, Pablito." Me tapó y me pasó la mano por la cara. Yo cerré los ojos y hubiera querido estar muerto, estar muerto y que ella me pasara la mano por la cara, llorando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca entendí mucho a Cora pero esta vez se fue a la otra banda. La verdad que no me importa si no entiendo a las mujeres, lo único que vale la pena es que lo quieran a uno. Si están nerviosas, si se hacen problema por cualquier macana, bueno nena, ya está, deme un beso y se acabó. Se ve que todavía es tiernita, va a pasar un buen rato antes de que aprenda a vivir en este oficio maldito, la pobre apareció esta noche con una cara rara y me costó media hora hacerle olvidar esas tonterías. Todavía no ha encontrado la manera de buscarle la vuelta a algunos enfermos, ya le pasó con la vieja del veintidós pero yo creía que desde entonces habría aprendido un poco, y ahora este pibe le vuelve a dar dolores de cabeza. Estuvimos tomando mate en mi cuarto a eso de las dos de la mañana, después fue a darle la inyección y cuando volvió estaba de mal humor, no quería saber nada conmigo. Le queda bien esa carucha de enojada, de tristona, de a poco se la fui cambiando, y al final se puso a reír y me contó, a esa hora me gusta tanto desvestirla y sentir que tiembla un poco como si tuviera frío. Debe ser muy tarde, Marcial. Ah, entonces puedo quedarme un rato todavía, la otra inyección le toca a las cinco y media, la galleguita no llega hasta las seis. Perdoname, Marcial, soy una boba, mirá que preocuparme tanto por ese mocoso, al fin y al cabo lo tengo dominado pero de a ratos me da lástima, a esa edad son tan tontos, tan orgullosos, si pudiera le pediría al doctor Suárez que me cambiara, hay dos operados en el segundo piso, gente grande, uno les pregunta tranquilamente si han ido de cuerpo, les alcanza la chata, los limpia si hace falta, todo eso charlando del tiempo o de la política, es un ir y venir de cosas naturales, cada uno está en lo suyo, Marcial, no como aquí, comprendés. Sí, claro que hay que hacerse a todo, cuántas veces me van a tocar chicos de esa edad, es una cuestión de técnica como decís vos. Sí, querido, claro. Pero es que todo empezó mal por culpa de la madre, eso no se ha borrado, sabés, desde el primer minuto hubo como un malentendido, y el chico tiene su orgullo y le duele, sobre todo que al principio no se daba cuenta de todo lo que iba a venir y quiso hacerse el grande, mirarme como si fueras vos, como un hombre. Ahora ya ni le puedo preguntar si quiere hacer pis, lo malo es que sería capaz de aguantarse toda la noche si yo me quedara en la pieza. Me da risa cuando me acuerdo, quería decir que sí y no se animaba, entonces me fastidió tanta tontería y lo obligué para que aprendiera a hacer pis sin moverse, bien tendido de espaldas. Siempre cierra los ojos en esos momentos pero es casi peor, está a punto de llorar o de insultarme, está entre las dos cosas y no puede, es tan chico, Marcial, y esa buena señora que lo ha de haber criado como un tilinguito, el nene de aquí y el nene de allí, mucho sombrero y saco entallado pero en el fondo el bebé de siempre, el tesorito de mamá. Ah, y justamente le vengo a tocar yo, el alto voltaje como decís vos, cuando hubiera estado tan bien con María Luisa que es idéntica a su tía y que lo hubiera limpiado por todos lados sin que se le subieran los colores a la cara. No, la verdad, no tengo suerte, Marcial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba soñando con la clase de francés cuando encendió la luz del velador, lo primero que le veo es siempre el pelo, será porque se tiene que agachar para las inyecciones o lo que sea, el pelo cerca de mi cara, una vez me hizo cosquillas en la boca y huele tan bien, y siempre se sonríe un poco cuando me está frotando con el algodón, me frotó un rato largo antes de pincharme y yo le miraba la mano tan segura que iba apretando de a poco la jeringa, el líquido amarillo que entraba despacio, haciéndome doler. "No, no me duele nada." Nunca le podré decir: "No me duele nada, Cora." Y no le voy a decir señorita Cora, no se lo voy a decir nunca. Le hablaré lo menos que pueda y no la pienso llamar señorita Cora aunque me lo pida de rodillas. No, no me duele nada. No, gracias, me siento bien, voy a seguir durmiendo. Gracias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte ya tiene de nuevo sus colores pero todavía está muy decaído, apenas si pudo darme un beso, y a tía Esther casi no la miró y eso que le había traído las revistas y una corbata preciosa para el día en que lo llevemos a casa. La enfermera de la mañana es un amor de mujer, tan humilde, con ella sí da gusto hablar, dice que el nene durmió hasta las ocho y que bebió un poco de leche, parece que ahora van a empezar a alimentarlo, tengo que decirle al doctor Suárez que el cacao le hace mal, o a lo mejor su padre ya se lo dijo porque estuvieron hablando un rato. Si quiere salir un momento, señora, vamos a ver cómo anda este hombre. Usted quédese, señor Morán, es que a la mamá le puede hacer impresión tanto vendaje. Vamos a ver un poco, compañero. ¿Ahí duele? Claro, es natural. Y ahí, decime si ahí te duele o solamente está sensible. Bueno, vamos muy bien, amiguito. Y así cinco minutos, si me duele aquí, si estoy sensible más acá, y el viejo mirándome la barriga como si me la viera por primera vez. Es raro pero no me siento tranquilo hasta que se van, pobres viejos tan afligidos pero qué le voy a hacer, me molestan, dicen siempre lo que no hay que decir, sobre todo mamá, y menos mal que la enfermera chiquita parece sorda y le aguanta todo con esa cara de esperar propina que tiene la pobre. Mirá que venir a jorobar con lo del cacao, ni que yo fuese un niño de pecho. Me dan unas ganas de dormir cinco días seguidos sin ver a nadie, sobre todo sin ver a Cora, y despertarme justo cuando me vengan a buscar para ir a casa. A lo mejor habrá que esperar unos días más, señor Morán, ya sabrá por De Luisi que la operación fue más complicada de lo previsto, a veces hay pequeñas sorpresas. Claro que con la constitución de ese chico yo creo que no habrá problema, pero mejor dígale a su señora que no va a ser cosa de una semana como se pensó al principio. Ah, claro, bueno, de eso usted hablará con el administrador, son cosas internas. Ahora vos fijate si no es mala suerte, Marcial, anoche te lo anuncié, esto va a durar mucho más de lo que pensábamos. Sí, ya sé que no importa pero podrías ser un poco más comprensivo, sabés muy bien que no me hace feliz atender a ese chico, y a él todavía menos, pobrecito. No me mirés así, por qué no le voy a tener lástima. No me mirés así. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie me prohibió que leyera pero se me caen las revistas de la mano, y eso que tengo dos episodios por terminar y todo lo que me trajo tía Esther. Me arde la cara, debo de tener fiebre o es que hace mucho calor en esta pieza, le voy a pedir a Cora que entorne un poco la ventana o que me saque una frazada. Quisiera dormir, es lo que más me gustaría, que ella estuviese allí sentada leyendo una revista y yo durmiendo sin verla, sin saber que esta allí, pero ahora no se va a quedar más de noche, ya pasó lo peor y me dejarán solo. De tres a cuatro creo que dormí un rato, a las cinco justas vino con un remedio nuevo, unas gotas muy amargas. Siempre parece que se acaba de bañar y cambiar, está tan fresca y huele a talco perfumado, a lavanda. "Este remedio es muy feo, ya sé", me dijo, y se sonreía para animarme. "No, es un poco amargo, nada más", le dije. "¿Cómo pasaste el día?", me preguntó, sacudiendo el termómetro. Le dije que bien, que durmiendo, que el doctor Suárez me había encontrado mejor, que no me dolía mucho. "Bueno, entonces podés trabajar un poco", me dijo dándome el termómetro. Yo no supe qué contestarle y ella se fue a cerrar las persianas y arregló los frascos en la mesita mientras yo me tomaba la temperatura. Hasta tuve tiempo de echarle un vistazo al termómetro antes de que viniera a buscarlo. "Pero tengo muchísima fiebre", me dijo como asustado. Era fatal, siempre seré la misma estúpida, por evitarle el mal momento le doy el termómetro y naturalmente el muy chiquilín no pierde tiempo en enterarse de que está volando de fiebre. "Siempre es así los primeros cuatro días, y además nadie te mandó que miraras", le dije, más furiosa contra mí que contra él. Le pregunté si había movido el vientre y me dijo que no. Le sudaba la cara, se la sequé y le puse un poco de agua colonia; había cerrado los ojos antes de contestarme y no los abrió mientras yo lo peinaba un poco para que no le molestara el pelo en la frente. Treinta y nueve nueve era mucha fiebre, realmente. "Tratá de dormir un rato", le dije, calculando a qué hora podría avisarle al doctor Suárez. Sin abrir los ojos hizo un gesto como de fastidio, y articulando cada palabra me dijo: "Usted es mala conmigo, Cora." No atiné a contestarle nada, me quedé a su lado hasta que abrió los ojos y me miró con toda su fiebre y toda su tristeza. Casi sin darme cuenta estiré la mano y quise hacerle una caricia en la frente, pero me rechazó de un manotón y algo debió tironearle en la herida porque se crispó de dolor. Antes de que pudiera reaccionar me dijo en voz muy baja: "Usted no sería así conmigo si me hubiera conocido en otra parte." Estuve al borde de soltar una carcajada, pero era tan ridículo que me dijera eso mientras se le llenaban los ojos de lágrimas que me pasó lo de siempre, me dio rabia y casi miedo, me sentí de golpe como desamparada delante de ese chiquilín pretencioso. Conseguí dominarme (eso se lo debo a Marcial, me ha enseñado a controlarme y cada vez lo hago mejor), y me enderecé como si no hubiera sucedido nada, puse la toalla en la percha y tapé el frasco de agua colonia. En fin, ahora sabíamos a qué atenernos, en el fondo era mucho mejor así. Enfermera, enfermo, y pare de contar. Que el agua colonia se la pusiera la madre, yo tenía otras cosas que hacerle y se las haría sin más contemplaciones. No sé por qué me quedé más de lo necesario. Marcial me dijo cuando se lo conté que había querido darle la oportunidad de disculparse, de pedir perdón. No sé, a lo mejor fue eso o algo distinto, a lo mejor me quedé para que siguiera insultándome, para ver hasta dónde era capaz de llegar. Pero seguía con los ojos cerrados y el sudor le empapaba la frente y las mejillas, era como si me hubiera metido en agua hirviendo, veía manchas violeta y rojas cuando apretaba los ojos para no mirarla sabiendo que todavía estaba allí, y hubiera dado cualquier cosa para que se agachara y volviera a secarme la frente como si yo no le hubiera dicho eso, pero ya era imposible, se iba a ir sin hacer nada, sin decirme nada, y yo abriría los ojos y encontraría la noche, el velador, la pieza vacía, un poco de perfume todavía, y me repetiría diez veces, cien veces, que había hecho bien en decirle lo que le había dicho, para que aprendiera, para que no me tratara como a un chico, para que me dejara en paz, para que no se fuera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empiezan siempre a la misma hora, entre seis y siete de la mañana, debe ser una pareja que anida en las cornisas del patio, un palomo que arrulla y la paloma que le contesta, al rato se cansan, se lo dije a la enfermera chiquita que viene a lavarme y a darme el desayuno, se encogió de hombros y dijo que ya otros enfermos se habían quejado de las palomas pero que el director no quería que las echaran. Ya ni sé cuánto hace que las oigo, las primeras mañanas estaba demasiado dormido o dolorido para fijarme, pero desde hace tres días escucho a las palomas y me entristecen, quisiera estar en casa oyendo ladrar a Milord, oyendo a tía Esther que a esta hora se levanta para ir a misa. Maldita fiebre que no quiere bajar, me van a tener aquí hasta quién sabe cuándo, se lo voy a preguntar al doctor Suárez esta misma mañana, al fin y al cabo podría estar lo más bien en casa. Mire, señor Morán, quiero ser franco con usted, el cuadro no es nada sencillo. No, señorita Cora, prefiero que usted siga atendiendo a ese enfermo, y le voy a decir por qué. Pero entonces. Marcial... Vení, te voy a hacer un café bien fuerte, mirá que sos potrilla todavía, parece mentira. Escuchá, vieja, he estado hablando con el doctor Suárez, y parece que el pibe... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte después se callan, a lo mejor se van volando por ahí, por toda la ciudad, tienen suerte las palomas. Qué mañana interminable, me alegré cuando se fueron los viejos, ahora les da por venir más seguido desde que tengo tanta fiebre. Bueno, si me tengo que quedar cuatro o cinco días más aquí, qué importa. En casa sería mejor, claro, pero lo mismo tendría fiebre y me sentiría tan mal de a ratos. Pensar que no puedo ni mirar una revista, es una debilidad como si no me quedara sangre. Pero todo es por la fiebre, me lo dijo anoche el doctor De Luisi y el doctor Suárez me lo repitió esta mañana, ellos saben. Duermo mucho pero lo mismo es como si no pasara el tiempo, siempre es antes de las tres como si a mí me importaran las tres o las cinco. Al contrario, a las tres se va la enfermera chiquita y es una lástima porque con ella estoy tan bien. Si me pudiera dormir de un tirón hasta la medianoche sería mucho mejor. Pablo, soy yo, la señorita Cora. Tu enfermera de la noche que te hace doler con las inyecciones. Ya sé que no te duele, tonto, es una broma. Seguí durmiendo si querés, ya está. Me dijo: "Gracias" sin abrir los ojos, pero hubiera podido abrirlos, sé que con la galleguita estuvo charlando a mediodía aunque le han prohibido que hable mucho. Antes de salir me di vuelta de golpe y me estaba mirando, sentí que todo el tiempo me había estado mirando de espaldas. Volví y me senté al lado de la cama, le tomé el pulso, le arreglé las sábanas que arrugaba con sus manos de fiebre. Me miraba el pelo, después bajaba la vista y evitaba mis ojos. Fui a buscar lo necesario para prepararlo y me dejó hacer sin una palabra, con los ojos fijos en la ventana, ignorándome. Vendrían a buscarlo a las cinco y media en punto, todavía le quedaba un rato para dormir, los padres esperaban en la planta baja porque le hubiera hecho impresión verlos a esa hora. El doctor Suárez iba a venir un rato antes para explicarle que tenían que completar la operación, cualquier cosa que no lo inquietara demasiado. Pero en cambio mandaron a Marcial, me tomó de sorpresa verlo entrar así pero me hizo una seña para que no me moviera y se quedó a los pies de la cama leyendo la hoja de temperatura hasta que Pablo se acostumbrara a su presencia. Le empezó a hablar un poco en broma, armó la conversación como él sabe hacerlo, el frío en la calle, lo bien que se estaba en ese cuarto, él lo miraba sin decir nada, como esperando, mientras yo me sentía tan rara, hubiera querido que Marcial se fuera y me dejara sola con él, yo hubiera podido decírselo mejor que nadie, aunque quizá no, probablemente no. Pero si ya lo sé, doctor, me van a operar de nuevo, usted es el que me dio la anestesia la otra vez, y bueno, mejor eso que seguir en esta cama y con esta fiebre. Yo sabía que al final tendrían que hacer algo, por qué me duele tanto desde ayer, un dolor diferente, desde más adentro. Y usted, ahí sentada, no ponga esa cara, no se sonría como si me viniera a invitar al cine. Váyase con él y béselo en el pasillo, tan dormido no estaba la otra tarde cuando usted se enojó con él porque la había besado aquí. Váyanse los dos, déjenme dormir, durmiendo no me duele tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y bueno, pibe, ahora vamos a liquidar este asunto de una vez por todas, hasta cuándo nos vas a estar ocupando una cama, che. Contá despacito, uno, dos, tres. Así va bien, vos seguí contando y dentro de una semana estás comiendo un bife jugoso en casa. Un cuarto de hora a gatas, nena, y vuelta a coser. Había que verle la cara a De Luisi, uno no se acostumbra nunca del todo a estas cosas. Mirá, aproveché para pedirle a Suárez que te relevaran como vos querías, le dije que estás muy cansada con un caso tan grave; a lo mejor te pasan al segundo piso si vos también le hablás. Está bien, hacé como quieras, tanto quejarte la otra noche y ahora te sale la samaritana. No te enojés conmigo, lo hice por vos. Sí, claro que lo hizo por mí pero perdió el tiempo, me voy a quedar con él esta noche y todas las noches. Empezó a despertarse a las ocho y medía, los padres se fueron en seguida porque era mejor que no los viera con la cara que tenían los pobres, y cuando llegó el doctor Suárez me preguntó en voz baja si quería que me relevara María Luisa, pero le hice una seña de que me quedaba y se fue. María Luisa me acompañó un rato porque tuvimos que sujetarlo y calmarlo, después se tranquilizó de golpe y casi no tuvo vómitos; está tan débil que se volvió a dormir sin quejarse mucho hasta las diez. Son las palomas, vas a ver, mamá, ya están arrullando como todas las mañanas, no sé por qué no las echan, que se vuelen a otro árbol. Dame la mano, mamá, tengo tanto frío. Ah, entonces estuve soñando, me parecía que ya era de mañana y que estaban las palomas. Perdóneme, la confundí con mamá. Otra vez desviaba la mirada, se volvía a su encono, otra vez me echaba a mí toda la culpa. Lo atendí como si no me diera cuenta de que seguía enojado, me senté junto a él y le mojé los labios con hielo. Cuando me miró, después que le puse agua colonia en las manos y la frente, me acerqué más y le sonreí. "Llamame Cora", le dije. "Yo sé que no nos entendimos al principio, pero vamos a ser tan buenos amigos, Pablo." Me miraba callado. "Decime: Sí, Cora." Me miraba, siempre. "Señorita Cora", dijo después, y cerró los ojos. "No, Pablo, no", le pedí, besándolo en la mejilla, muy cerca de la boca. "Yo voy a ser Cora para vos, solamente para vos." Tuve que echarme atrás, pero lo mismo me salpicó la cara. Lo sequé, le sostuve la cabeza para que se enjuagara la boca, lo volví a besar hablándole al oído. "Discúlpeme", dijo con un hilo de voz, "no lo pude contener". Le dije que no fuera tonto, que para eso estaba yo cuidándolo, que vomitara todo lo que quisiera para aliviarse. "Me gustaría que viniera mamá", me dijo, mirando a otro lado con los ojos vacíos. Todavía le acaricié un poco el pelo, le arreglé las frazadas esperando que me dijera algo, pero estaba muy lejos y sentí que lo hacía sufrir todavía más si me quedaba. En la puerta me volví y esperé; tenía los ojos muy abiertos, fijos en el cielo raso. "Pablito", le dije. "Por favor, Pablito. Por favor, querido." Volví hasta la cama, me agaché para besarlo; olía a frío, detrás del agua colonia estaba el vómito, la anestesia. Si me quedo un segundo más me pongo a llorar delante de él, por él. Lo besé otra vez y salí corriendo, bajé a buscar a la madre y a María Luisa; no quería volver mientras la madre estuviera allí, por lo menos esa noche no quería volver y después sabía demasiado bien que no tendría ninguna necesidad de volver a ese cuarto, que Marcial y María Luisa se ocuparían de todo hasta que el cuarto quedara otra vez libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FIN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-3046449079394210894?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/3046449079394210894/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/04/la-semana-pasada-vimos-el-film.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/3046449079394210894'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/3046449079394210894'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/04/la-semana-pasada-vimos-el-film.html' title=''/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S9hVeUG-1XI/AAAAAAAAAT8/E9TXsayAbjI/s72-c/johnny_depp_wallpaper_chocolat.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-2419741036401442005</id><published>2010-04-19T12:03:00.000-07:00</published><updated>2010-05-24T17:00:12.019-07:00</updated><title type='text'>Una estructura llena de jazz</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S8ysVWmMoQI/AAAAAAAAAT0/k4B4COWnoYw/s1600/600full-julio-cortazar1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 214px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S8ysVWmMoQI/AAAAAAAAAT0/k4B4COWnoYw/s320/600full-julio-cortazar1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5461929930936590594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S8ysNJSczNI/AAAAAAAAATs/qZ_pNQnFjCc/s1600/LaVieEnRoseMoviePoster.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 216px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S8ysNJSczNI/AAAAAAAAATs/qZ_pNQnFjCc/s320/LaVieEnRoseMoviePoster.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5461929789925149906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la semana anterior el trabajo de finalizaciòn de la lectura de "cuentos orientales"   diò un rumbo muy interesante.&lt;br /&gt;los temas aperturas narrativas y aperturas cinematogràficas fueron el leitmotiv, para profundizar en las mismas vimos el film " la vie en rose" sobre la vida de Edith Piaf,&lt;br /&gt;TITULO: La Vie en rose &lt;br /&gt;TITULO ORIGINAL: La Môme&lt;br /&gt;GENERO: Drama&lt;br /&gt;DIRECCION: Olivier Dahan&lt;br /&gt;GUION: Olivier Dahan, Isabelle Sobelman&lt;br /&gt;INTERPRETES: Marion Cotillard, Sylvie Testud, Pascal Greggory, Emmanuelle Seigner, Jean-Paul Rouve&lt;br /&gt;FOTOGRAFIA: Tetsuo Nagata&lt;br /&gt;MUSICA: Christopher Gunning&lt;br /&gt;MONTAJE: Richard Marizy&lt;br /&gt;ORIGEN: Francia - Inglaterra - República Checa (2007)&lt;br /&gt;DURACION: 140 minutos&lt;br /&gt;CALIFICACION: Apta para mayores de 13 años con reservas una pelicula que nos dio elementos sobre el flash back y el marco de composiciòn narrativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el ejercicio para el fin de semana es la lectura de " el perseguidor" de Julio Cortazar, haciendo un ejercicio de audioperceptiva con jazz, una sugerencia es Charlie Bird Parker.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Perseguidor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In memorian Ch. P.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé fiel hasta la muerte&lt;br /&gt;Apocalipsis, 2,10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O make me a mask&lt;br /&gt;Dylan Thomas&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Dédée me ha llamado por la tarde diciéndome que Johnny no estaba bien, y he ido en seguida al hotel. Desde hace unos días Johnny y Dédée viven en un hotel de la rue Lagrange, en una pieza del cuarto piso. Me ha bastado ver la puerta de la pieza para darme cuenta de que Johnny está en la peor de las miserias; la ventana da a un patio casi negro, y a la una de la tarde hay que tener la luz encendida si se quiere leer el diario o verse la cara. No hace frío, pero he encontrado a Johnny envuelto en una frazada, encajado en un roñoso sillón que larga por todos lados pedazos de estopa amarillenta. Dédée está envejecida, y el vestido rojo le queda muy mal; es un vestido para el trabajo, para las luces de la escena; en esa pieza del hotel se convierte en una especie de coágulo repugnante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El compañero Bruno es fiel como el mal aliento -ha dicho Johnny a manera de saludo, remontando las rodillas hasta apoyar en ellas el mentón. Dédée me ha alcanzado una silla y yo he sacado un paquete de Gauloises. Traía un frasco de ron en el bolsillo, pero no he querido mostrarlo hasta hacerme una idea de lo que pasa. Creo que lo más irritante era la lamparilla con su ojo arrancado colgando del hilo sucio de moscas. Después de mirarla una o dos veces, y ponerme la mano como pantalla, le he preguntado a Dédée si no podíamos apagar la lamparilla y arreglarnos con la luz de la ventana. Johnny seguía mis palabras y mis gestos con una gran atención distraída, como un gato que mira fijo pero que se ve que está por completo en otra cosa; que es otra cosa. Por fin Dédée se ha levantado y ha apagado la luz. En lo que quedaba, una mezcla de gris y negro, nos hemos reconocido mejor. Johnny ha sacado una de sus largas manos flacas de debajo de la frazada, y yo he sentido la fláccida tibieza de su piel. Entonces Dédée ha dicho que iba a preparar unos nescafés. Me ha alegrado saber que por lo menos tienen una lata de nescafé. Siempre que una persona tiene una lata de nescafé me doy cuenta de que no está en la última miseria; todavía puede resistir un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace rato que no nos veíamos -le he dicho a Johnny-. Un mes por lo menos.&lt;br /&gt;-Tú no haces más que contar el tiempo -me ha contestado de mal humor-. El primero, el dos, el tres, el veintiuno. A todo le pones un número, tú. Y ésta es igual. ¿Sabes por qué está furiosa? Porque he perdido el saxo. Tiene razón, después de todo.&lt;br /&gt;-¿Pero cómo has podido perderlo? -le he preguntado, sabiendo en el mismo momento que era justamente lo que no se le puede preguntar a Johnny.&lt;br /&gt;-En el métro -ha dicho Johnny-. Para mayor seguridad lo había puesto debajo del asiento. Era magnífico viajar sabiendo que lo tenía debajo de las piernas, bien seguro.&lt;br /&gt;-Se dio cuenta cuando estaba subiendo la escalera del hotel -ha dicho Dédée, con la voz un poco ronca-. Y yo tuve que salir como una loca a avisar a los del métro, a la policía.&lt;br /&gt;Por el silencio siguiente me he dado cuenta de que ha sido tiempo perdido. Pero Johnny ha empezado a reírse como hace él, con una risa más atrás de los dientes y de los labios.&lt;br /&gt;-Algún pobre infeliz estará tratando de sacarle algún sonido -ha ,dicho-. Era uno de los peores saxos que he tenido nunca; se veía que Doc Rodríguez había tocado en él, estaba completamente deformado por el lado del alma. Como aparato en sí no era malo, pero Rodríguez es capaz de echar a perder un Stradivarius con solamente afinarlo.&lt;br /&gt;-¿Y no puedes conseguir otro?&lt;br /&gt;-Es lo que estamos averiguando -ha dicho Dédée-. Parece que Rory Friend tiene uno. Lo malo es que el contrato de Johnny...&lt;br /&gt;-El contrato -ha remedado Johnny-. Qué es eso del contrato. Hay que tocar y se acabó, y no tengo saxo ni dinero para comprar uno, y los muchachos están igual que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Esto último no es cierto, y los tres lo sabemos. Nadie se atreve ya a prestarle un instrumento a Johnny, porque lo pierde o acaba con él en seguida. Ha perdido el saxo de Louis Rolling en Bordeaux, ha roto en tres pedazos, pisoteándolo y golpeándolo, el saxo que Dédée había comprado cuando lo contrataron para una gira por Inglaterra. Nadie sabe ya cuántos instrumentos lleva perdidos, empeñados o rotos. Y en todos ellos tocaba como yo creo que solamente un dios puede tocar un saxo alto, suponiendo que hayan renunciado a las liras y a las flautas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuándo empiezas, Johnny?&lt;br /&gt;-No sé. Hoy, creo, ¿eh, Dé?&lt;br /&gt;-No, pasado mañana.&lt;br /&gt;-Todo el mundo sabe las fechas menos yo -rezonga Johnny, tapándose hasta las orejas con la frazada-. Hubiera jurado que era esta noche, y que esta tarde había que ir a ensayar.&lt;br /&gt;-Lo mismo da -ha dicho Dédée-. La cuestión es que no tienes saxo.&lt;br /&gt;-¿Cómo lo mismo da? No es lo mismo. Pasado mañana es después de mañana, y mañana es mucho después de hoy. Y hoy mismo es bastante después de ahora, en que estamos charlando con el compañero Bruno y yo me sentiría mucho mejor si me pudiera olvidar del tiempo y beber alguna cosa caliente.&lt;br /&gt;-Ya va a hervir el agua, espera un poco.&lt;br /&gt;-No me refería al calor por ebullición ha dicho Johnny. Entonces he sacado el frasco de ron y ha sido como si encendiéramos la luz, porque Johnny ha abierto de par en par la boca, maravillado, y sus dientes se han puesto a brillar, y hasta Dédée ha tenido que sonreírse al verlo tan asombrado y contento. El ron con el nescafé no estaba mal del todo, y los tres nos hemos sentido mucho mejor después del segundo trago y de un cigarrillo. Ya para entonces he advertido que Johnny se retraía poco a poco y que seguía haciendo alusiones al tiempo, un tema que le preocupa desde que lo conozco. He visto pocos hombres tan preocupados por todo lo que se refiere al tiempo. Es una manía, la peor de sus manías, que son tantas. Pero él la despliega y la explica con una gracia que pocos pueden resistir. Me he acordado de un ensayo antes de una grabación, en Cincinnati, y esto era mucho antes de venir a París, en el cuarenta y nueve o el cincuenta. Johnny estaba en gran forma en esos días, y yo había ido al ensayo nada más que para escucharlo a él y también a Miles Davis. Todos tenían ganas de tocar, estaban contentos, andaban bien vestidos (de esto me acuerdo quizá por contraste, por lo mal vestido y lo sucio que anda ahora Johnny), tocaban con gusto, sin ninguna impaciencia, y el técnico de sonido hacia señales de contento detrás de su ventanilla, como un babuino satisfecho. Y justamente en ese momento, cuando Johnny estaba como perdido en su alegría, de golpe dejó de tocar y soltándole un puñetazo a no sé quién dijo: "Esto lo estoy tocando mañana", y los muchachos se quedaron cortados, apenas dos o tres siguieron unos compases, como un tren que tarda en frenar, y Johnny se golpeaba la frente y repetía: "Esto ya lo toqué mañana, es horrible, Miles, esto ya lo toqué mañana", y no lo podían hacer salir de eso, y a partir de entonces todo anduvo mal, Johnny tocaba sin ganas y deseando irse (a drogarse otra vez, dijo el técnico de sonido muerto de rabia), y cuando lo vi salir, tambaleándose y con la cara cenicienta, me pregunté si eso iba a durar todavía mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que llamaré al doctor Bernard -ha dicho Dédée, mirando de reojo a Johnny, que bebe su ron a pequeños sorbos-. Tienes fiebre, y no comes nada.&lt;br /&gt;-El doctor Bernard es un triste idiota -ha dicho Johnny, lamiendo su vaso-. Me va a dar aspirinas, y después dirá que le gusta muchísimo el jazz, por ejemplo Ray Noble. Te das una idea, Bruno. Si tuviera el saxo lo recibiría con una música que lo haría bajar de vuelta los cuatro pisos con el culo en cada escalón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De todos modos no te hará mal tomarte las aspirinas -he dicho, mirando de reojo a Dédée-. Si quieres yo telefonearé al salir, así Dédée no tiene que bajar. Oye pero ese contrato... Si empiezas pasado mañana creo que se podrá hacer algo. También yo puedo tratar de sacarle un saxo a Rory Friend. Y en el peor de los casos... La cuestión es que vas a tener que andar con más cuidado, Johnny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hoy no -ha dicho Johnny mirando el frasco de ron-. Mañana, cuando tenga el saxo. De manera que no hay por qué hablar de eso ahora. Bruno, cada vez que me doy mejor cuenta de que el tiempo... Yo creo que la música ayuda siempre a comprender un poco este asunto. Bueno, no a comprender porque la verdad es que no comprendo nada. Lo único que hago es darme cuenta de que hay algo. Como esos sueños, no es cierto, en que empiezas a sospecharte que todo se va a echar a perder, y tienes un poco de miedo por adelantado; pero al mismo tiempo no estás nada seguro, y a lo mejor todo se da vuelta como un panqueque y de repente estás acostado con una chica preciosa y todo es divinamente perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Dédée está lavando las tazas y los vasos en un rincón del cuarto. Me he dado cuenta de que ni siquiera tienen agua corriente en la pieza; veo una palangana con flores rosadas y una jofaina que me hace pensar en un animal embalsamado. Y Johnny sigue hablando con la boca tapada a medias por la frazada, y también él parece un embalsamado con las rodillas contra el mentón y su cara negra y lisa que el ron y la fiebre empiezan a humedecer poco a poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He leído algunas cosas sobre todo eso, Bruno. Es muy raro, y en realidad tan difícil... Yo creo que la música ayuda, sabes. No a entender, porque en realidad no entiendo nada. -Se golpea la cabeza con el puño cerrado. La cabeza le suena como un coco.&lt;br /&gt;-No hay nada aquí dentro, Bruno, lo que se dice nada. Esto no piensa ni entiende nada. Nunca me ha hecho falta, para decirte la verdad. Yo empiezo a entender de los ojos para abajo, y cuanto más abajo mejor entiendo. Pero no es realmente entender, en eso estoy de acuerdo.&lt;br /&gt;-Te va a subir la fiebre -ha rezongado Dédée desde el fondo de la pieza.&lt;br /&gt;-Oh, cállate. Es verdad, Bruno. Nunca he pensado en nada, solamente de golpe me doy cuenta de lo que he pensado, pero eso no tiene gracia, ¿verdad? ¿Qué gracia va a tener darse cuenta de que uno ha pensado algo? Para el caso es lo mismo que si pensaras tú o cualquier otro. No soy yo, yo. Simplemente saco provecho de lo que pienso, pero siempre después, y eso es lo que no aguanto. Ah, es difícil, es tan difícil.. ¿No ha quedado ni un trago?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Le he dado las últimas gotas de ron, justamente cuando Dédée volvía a encender la luz; ya casi no se veía en la pieza. Johnny está sudando, pero sigue envuelto en la frazada, y de cuando en cuando se estremece y hace crujir el sillón.&lt;br /&gt;-Me di cuenta cuando era muy chico, casi en seguida de aprender a tocar el saxo. En mi casa había siempre un lío de todos los diablos, y no se hablaba más que de deudas, de hipotecas. ¿Tú sabes lo que es una hipoteca? Debe ser algo terrible, porque la vieja se tiraba de los pelos cada vez que el viejo hablaba de la hipoteca, y acababan a los golpes. Yo tenia trece años... pero ya has oído todo eso.&lt;br /&gt;Vaya si lo he oído; vaya si he tratado de escribirlo bien y verídicamente en mi biografía de Johnny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por eso en casa el tiempo no acababa nunca, sabes. De pelea en pelea, casi sin comer. Y para colmo la religión, ah, eso no te lo puedes imaginar. Cuando el maestro me consiguió un saxo que te hubieras muerto de risa si lo ves, entonces creo que me di cuenta en seguida. La música me sacaba del tiempo, aunque no es más que una manera de decirlo. Si quieres saber lo que realmente siento, yo creo que la música me metía en el tiempo. Pero entonces hay que creer que este tiempo no tiene nada que ver con... bueno, con nosotros, por decirlo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Como hace rato que conozco las alucinaciones de Johnny, de todos los que hacen su misma vida, lo escucho atentamente pero sin preocuparme demasiado por lo que dice. Me pregunto en cambio cómo habrá conseguido la droga en París. Tendré que interrogar a Dédée, suprimir su posible complicidad. Johnny no va a poder resistir mucho más en ese estado. La droga y la miseria no saben andar juntas. Pienso en la música que se está perdiendo, en las docenas de grabaciones donde Johnny podría seguir dejando esa presencia, ese adelanto asombroso que tiene sobre cualquier otro músico. "Esto lo, estoy tocando mañana" se me llena de pronto de un sentido clarísimo, porque Johnny siempre está tocando mañana y el resto viene a la zaga, en este hoy que él salta sin esfuerzo con las primeras notas de su música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Soy un crítico de jazz lo bastante sensible como para comprender mis limitaciones, y me doy cuenta de que lo que estoy pensando está por debajo del plano donde el pobre Johnny trata de avanzar con sus frases truncadas, sus suspiros, sus súbitas rabias y sus llantos. A él le importa un bledo que yo lo crea genial, y nunca se ha envanecido de que su música esté mucho más allá de la que tocan sus compañeros. Pienso melancólicamente que él está al principio de su saxo mientras yo vivo obligado a conformarme con el final. Él es la boca y yo la oreja, por no decir que él es la boca y yo... Todo crítico, ay, es el triste final de algo que empezó como sabor, como delicia de morder y mascar. Y la boca se mueve otra vez, golosamente la gran lengua de Johnny recoge un chorrito de saliva de los labios. Las manos hacen un dibujo en el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bruno, si un día lo pudieras escribir... No por mí, entiendes, a mí qué me importa. Pero debe ser hermoso, yo siento que debe ser hermoso. Te estaba diciendo que cuando empecé a tocar de chico me di cuenta de que el tiempo cambiaba. Esto se lo conté una vez a Jim y me dijo que todo el mundo se siente lo mismo, y que cuando uno se abstrae... Dijo así, cuando uno se abstrae. Pero no, yo no me abstraigo cuando toco. Solamente que cambio de lugar. Es como en un ascensor, tú estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nada raro, y entre tanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad se quedó ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre las primeras palabras y las últimas hay cincuenta y dos pisos. Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero era un ascensor de tiempo, si te lo puedo decir asi. No creas que me olvidaba de la hipoteca o de la religión. Solamente que en esos momentos la hipoteca y la religión eran como el traje que uno no tiene puesto; yo sé que el traje está en el ropero, pero a mf no vas a decirme que en ese momento ese traje existe. El traje existe cuando me lo pongo, y la hipoteca y la religión existían cuando terminaba de tocar y la vieja entraba con el pelo colgándole en mechones y se quejaba dé que yo le rompía las orejas con esa-música-del-diablo.&lt;br /&gt;Dédée ha traído otra taza de nescafé, pero Johnny mira tristemente su vaso vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto del tiempo es complicado, me agarra por todos lados. Me empiezo a dar cuenta poco a poco de que el tiempo no es como una bolsa que se rellena. Quiero decir que aunque cambie el relleno, en la bolsa no cabe más que una cantidad y se acabó. ¿Ves mi valija, Bruno? Caben dos trajes, y dos pares de zapatos. Bueno, ahora imagínate que la vacías y después vas a poner de nuevo los dos trajes y los dos pares de zapatos, y entonces te das cuenta de que solamente caben un traje y un par de zapatos. Pero lo mejor no es eso. Lo mejor es cuando te das cuenta de que puedes meter una tienda entera en la valija, cientos y cientos de trajes, como yo meto la música en el tiempo cuando estoy tocando, a veces. La música y lo que pienso cuando viajo en el métro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Cuándo viajas en el métro.&lt;br /&gt;-Eh, sí, ahí está la cosa -ha dicho socorronamente Johnny-. El métro es un gran invento, Bruno. Viajando en el métro te das cuenta de todo lo que podría caber en la valija. A lo mejor no perdí el saxo en el métro, a lo mejor...&lt;br /&gt;Se echa a reír, tose, y Dédée lo mira inquieta. Pero él hace gestos, se ríe y tose mezclando todo, sacudiéndose debajo de la frazada como un chimpancé. Le caen lágrimas y se las bebe, siempre riendo.&lt;br /&gt;-Mejor es no confundir las cosas -dice después de un rato-. Lo perdí y se acabó. Pero el métro me ha servido para darme cuenta del truco de la valija. Mira, esto de las cosas elásticas es muy raro, yo lo siento en todas partes. Todo es elástico, chico. Las cosas que pacecen duras tienen una elasticidad...&lt;br /&gt;Piensa, concentrándose.&lt;br /&gt;-...una elasticidad retardada -agrega sorprendentemente. Yo hago un gesto de admiración aprobatoria. Bravo, Johnny. El hombre que dice que no es capaz de pensar. Vaya con Johnny. Y ahora estoy realmente interesado por lo que va a decir, y él se da cuenta y me mira más socarronamente que nunca.&lt;br /&gt;-¿Tú crees que podré conseguir otro saxo para tocar pasado mañana, Bruno?&lt;br /&gt;-Sí, pero tendrás que tener cuidado.&lt;br /&gt;-Claro, tendré que tener cuidado.&lt;br /&gt;-Un contrato de un mes -explica la pobre Dédée-. Quince días en la boîte de Rémy, dos conciertos y los discos. Podríamos arreglarnos tan bien.&lt;br /&gt;-Un contrato de un mes -remeda Johnny con grandes gestos-. La boîte de Rémy, dos conciertos y los discos. Be-bata-bop bop bop, chrrr. Lo que tiene es sed, una sed, una sed. Y unas ganas de fumar, de fumar. Sobre todo unas ganas de fumar.&lt;br /&gt;Le ofrezco un paquete de Gauloises, aunque sé muy bien que está pensando en la droga. Ya es de noche, en el pasillo empieza un ir y venir de gente, diálogos en árabe, una canción. Dédée se ha marchado, probablemente a comprar alguna cosa para la cena. Siento la mano de Johnny en la rodilla.&lt;br /&gt;-Es una buena chica, sabes. Pero me tiene harto. Hace rato que no la quiero, que no puedo sufrirla. Todavía me excita, a ratos, sabe hacer el amor como... -junta los dedos a la italiana-. Pero tengo que librarme de ella, volver a Nueva York. Sobre todo tengo que volver a Nueva York, Bruno.&lt;br /&gt;-¿Para qué? Allá te estaba yendo peor que aquí. No me refiero al trabajo sino a tu vida misma. Aquí me parece que tienes más amigos.&lt;br /&gt;-Si, estás tú y la marquesa, y los chicos del club... ¿Nunca hiciste el amor con la marquesa, Bruno?&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-Bueno, es algo que... Pero yo te estaba hablando del métro, y no sé por qué cambiamos de tema. El métro es un gran invento, Bruno. Un día empecé a sentir algo en el métro, después me olvidé... Y entonces se repitió, dos o tres días después. Y al final me di cuenta. Es fácil de explicar, sabes, pero es fácil porque en realidad no es la verdadera explicación. La verdadera explicación sencillamente no se puede explicar. Tendrías que tomar el métro y esperar a que te ocurra, aunque me parece que eso solamente me ocurre a mí. Es un poco así, mira. ¿Pero de verdad nunca hiciste el amor con la marquesa? Le tienes que pedir que suba al taburete dorado que tiene en el rincón del dormitorio, al lado de una lámpara muy bonita, y entonces... Bah, ya está ésa de vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dédée entra con un bulto, y mira a Johnny.&lt;br /&gt;-Tienes más fiebre. Ya telefoneé al doctor, va a venir a las diez. Dice que te quedes tranquilo.&lt;br /&gt;-Bueno, de acuerdo, pero antes le voy a contar lo del métro a Bruno. El otro día me di bien cuenta de lo que pasaba. Me puse a pensar en mi vieja, después en Lan y los chicos, y claro, al momento me parecía que estaba caminando por mi barrio, y veía las caras de los muchachos, los de aquel tiempo. No era pensar, me parece que ya te he dicho muchas veces que yo no pienso nunca; estoy como parado en una esquina viendo pasar lo que pienso, pero no pienso lo que veo. ¿Té das cuenta? Jim dice que todos somos iguales, que en general (así dice) uno no piensa por su cuenta. Pongamos que sea así, la cuestión es que yo había tomado el métro en la estación de Saint-Michel y en seguida me puse a pensar en Lan y los chicos, y a ver el barrio. Apenas me senté me puse a pensar en ellos. Pero al mismo tiempo me daba cuenta de que estaba en el métro, y vi que al cabo de un minuto más o menos llegábamos a Odéon, y que la gente entraba y salía. Entonces seguí pensando en Lan y vi a mi vieja cuando volvía de hacer las compras, y empecé a verlos a todos, a estar con ellos de una manera hermosísima, como hacia mucho que no sentía. Los recuerdos son siempre un asco, pero esta vez me gustaba pensar en los chicos y verlos. Si me pongo a contarte todo lo que vi no lo vas a creer porque tendría para rato. Y eso que ahorraría detalles. Por ejemplo, para decirte una sola cosa, veía a Lan con un vestido verde que se ponía cuando iba al Club 33 donde yo tocaba con Hamp. Veía el vestido con unas cintas, un moño, una especie de adorno al costado y un cuello... No al mismo tiempo, sino que en realidad me estaba paseando alrededor del vestido de Lan y lo miraba despacio. Y después miré la cara de Lan y la de los chicos, y después mé acordé de Mike que vivía en la pieza de al lado, y cómo Mike me había contado la historia de unos caballos salvajes en Colorado, y él que trabajaba en un rancho y hablaba sacando pecho como los domadores de caballos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Johnny -ha dicho Dédée desde su rincón.&lt;br /&gt;-Fíjate que solamente te cuento un pedacito de todo lo que estaba pensando y viendo. ¿Cuánto hará que te estoy contando este pedacito?&lt;br /&gt;-No sé, pongamos unos dos minutos.&lt;br /&gt;-Pongamos unos dos minutos -remeda Johnny-. Dos minutos y te he contado un pedacito nada más. Si te contara todo lo que les vi hacer a los chicos, y cómo Hamp tocaba Save it, pretty mamma y yo escuchaba cada nota, entiendes, cada nota, y Hamp no es de los que se cansan, y si te contara que también le oí a mi vieja una oración larguísima, donde hablaba de repollos, me parece, pedía perdón por mi viejo y por mí y decía algo de unos repollos... Bueno, si te contara en detalle todo eso, pasarían más de dos minutos, ¿eh, Bruno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si realmente escuchaste y viste todo eso, pasaría un buen cuarto de hora -le he dicho, riéndome.&lt;br /&gt;-Pasaría un buen cuarto de hora, eh, Bruno. Entonces me vas a decir cómo puede ser que de repente siento que el métro se para y yo me salgo de mi vieja y Lan y todo aquello, y veo que estamos en Saint-Germain-des-Prés, que queda justo a un minuto y medio de Odéon.&lt;br /&gt;Nunca me preocupo demasiado por las cosas que dice Johnny pero ahora, con su manera de mirarme, he sentido frío.&lt;br /&gt;-Apenas un minuto y medio por tu tiempo, por el tiempo de ésa -ha dicho rencorosamente Johnny-. Y también por el del métro y el de mi reloj, malditos sean. Entonces, ¿cómo puede ser que yo haya estado pensando un cuarto de hora, eh, Bruno? ¿Cómo se puede pensar un cuarto de hora en un minuto y medio? Te juro que ese día no había fumado ni un pedacito ni una hojita -agrega como un chico que se excusa-. Y después me ha vuelto a suceder, ahora me empieza a suceder en todas partes. Pero -agrega astutamente- sólo en el métro me puedo dar cuenta porque viajar en el métro es como estar metido en un reloj. Las estaciones son los minutos, comprendes, es ese tiempo de ustedes, de ahora; pero yo sé que hay otro, y he estado pensando, pensando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Se tapa la cara con las manos y tiembla. Yo quisiera haberme ido ya, y no sé cómo hacer para despedirme sin que Johnny se resienta, porque es terriblemente susceptible con sus amigos. Si sigue así le va a hacer mal, por lo menos con Dédée no va a hablar de esas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bruno~si yo pudiera solamente vivir como en esos momentos, o como cuando estoy tocando y también el tiempo cambia... Te das cuenta de lo que podría pasar en un minuto y medio... Entonces un hombre, no solamente yo sino ésa y tú y todos los muchachos, podrían vivir cientos de años, si encontráramos la manera podríamos vivir mil veces más de lo que estamos viviendo por culpa de los relojes, de esa manía de minutos y de pasado mañana...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Sonrío lo mejor que puedo, comprendiendo vagamente que tiene razón, pero que lo que él sospecha y lo que yo presiento de su sospecha se va a borrar como siempre apenas esté en la calle y me meta en mi vida de todos los días. En ese momento estoy seguro de que Johnny dice algo que no nace solamente de que está medio loco, de que la realidad se le escapa y le deja en cambio una especie de parodia que él convierte en una esperanza. Todo lo que Johnny me dice en momentos así (y hace más de cinco años que Johnny me dice y les dice a todos cosas parecidas) no se puede escuchar prometiéndose volver a pensarlo más tarde. Apenas se está en la calle, apenas es el recuerdo y no Johnny quien repite las palabras, todo se vuelve un fantaseo de la marihuana, un manotear monótono (por que hay otros que dicen cosas parecidas, a cada rato se sabe de testimonios parecidos) y después de la maravilla nace la irritación, y a mí por lo menos me pasa que siento como si Johnny me hubiera estado tomando el pelo. Pero esto ocurre siempre al otro día, no cuando Johnny me lo está diciendo, porque entonces siento que hay algo que quiere ceder en alguna parte, una luz que busca encenderse, o más bien como si fuera necesario quebrar alguna cosa, quebrarla de arriba abajo como un tronco metiéndole una cuña y martillando hasta el final. Y Johnny ya no tiene fuerzas para martillar nada, y yo ni siquiera sé qué martillo haría falta para meter una cuña que tampoco me imagino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      De manera que al final me he ido de la pieza, pero antes ha pasado una de esas cosas que tienen que pasar -ésa u otra parecida-, y es que cuando me estaba despidiendo de Dédée y le daba al espalda a Johnny he sentido que algo ocurría, lo he visto en los ojos de Dédée y me he vuelto rápidamente (porque a lo mejor le tengo un poco de miedo a Johnny, a este ángel que es como mi hermano, a este hermano que es como mi ángel) y he visto a Johnny que se ha quitado de golpe la frazada con que estaba envuelto, y lo he visto sentado en el sillón completamente desnudo, con las piernas levantadas y las rodillas junto al mentón, temblando pero riéndose, desnudo de arriba a abajo en el sillón mugriento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Empieza a hacer calor -ha dicho Johnny. Bruno, mira qué hermosa cicatriz tengo entre las costillas.&lt;br /&gt;-Tápate -ha mandado Dédée, avergonzada y sin saber qué decir. Nos conocemos bastante y un hombre desnudo no es más que un hombre desnudo, pero de todos modos Dédée ha tenido vergüenza y yo no sabia cómo hacer para no dar la impresión de que lo que estaba haciendo Johnny me chocaba. Y él lo sabía y se ha reído con toda su bocaza, obscenamente manteniendo las piernas levantadas, el sexo colgándole al borde del sillón como un mono en el zoo, y la piel de los muslos con unas raras manchas que me han dado un asco infinito. Entonces Dédée ha agarrado la frazada y lo ha envuelto presurosa, mientras Johnny se reía y parecía muy feliz. Me he despedido vagamente, prometiendo volver al otro día, y Dédée me ha acompañado hasta el rellano, cerrando la puerta para que Johnny no oiga lo que va a decirme.&lt;br /&gt;-Está así desde que volvimos de la gira por Bélgica. Había tocado tan bien en todas partes, y yo estaba tan contenta.&lt;br /&gt;-Me pregunto de dónde habrá sacado la droga -he dicho, mirándola en los ojos.&lt;br /&gt;-No sé. Ha estado bebiendo vino y coñac casi todo el tiempo. Pero también ha fumado, aunque menos que allá...&lt;br /&gt;Allá es Baltimore y Nueva York, son los tres meses en el hospital psiquiátrico de Bellevue, y la larga temporada en Camarillo.&lt;br /&gt;¿Realmente Johnny tocó bien en Bélgica, Dédée?&lt;br /&gt;-Sí, Bruno, me parece que mejor que nunca. La gente estaba enloquecida, y los muchachos de la orquesta me lo dijeron muchas veces. De repente pasaban cosas raras, como siempre con Johnny, pero por suerte nunca delante del público. Yo creí... pero ya ve, ahora es peor que nunca.&lt;br /&gt;¿Peor que en Nueva York? Usted no lo conoció en esos años.&lt;br /&gt;Dédée no es tonta, pero a ninguna mujer le gusta que le hablen de su hombre cuando aún no estaba en su vida, aparte de que ahora tiene que aguantarlo y lo de antes no son más que palabras. No sé cómo decírselo, y ni siquiera le tengo plena confianza, pero al final me decido.&lt;br /&gt;-Me imagino que se han quedado sin dinero.&lt;br /&gt;-Tenemos ese contrato para empezar pasado mañana -ha dicho Dédée.&lt;br /&gt;-¿Usted cree que va a poder grabar y presentarse en público?&lt;br /&gt;-Oh, sí -ha dicho Dédée un poco sorprendida-. Johnny puede tocar mejor que nunca si el doctor Bernard le corta la gripe. La cuestión es el saxo.&lt;br /&gt;-Me voy a ocupar de eso. Aquí tiene, Dédée. Solamente que... Lo mejor sería que Johnny no lo supiera.&lt;br /&gt;-Bruno...&lt;br /&gt;Con un gesto, y empezando a bajar la escalera, he detenido las palabras imaginables, la gratitud inútil de Dédée. Separado de ella por cuatro o cinco peldaños me ha sido más fácil decírselo.&lt;br /&gt;-Por nada del mundo tiene que fumar antes del primer concierto. Déjelo beber un poco pero no le dé dinero para lo otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Dédée no ha contestado nada; aunque he visto cómo sus manos doblaban y doblaban los billetes, hasta hacerlos desaparecer. Por lo menos tengo la seguridad de que Dédée no fuma. Su única complicidad puede nacer del miedo o del amor. Si Johnny se pone de rodillas, como lo he visto en Chicago, y le suplica llorando... Pero es un riesgo como tantos otros con Johnny, y por el momento habrá dinero para comer y para remedios. En la calle me he subido el cuello de la gabardina porque empezaba a lloviznar, y he respirado hasta que me dolieron los pulmones; me ha parecido que París olía a limpio, a pan caliente. Sólo ahora me he dado cuenta de cómo olía la pieza de Johnny, el cuerpo de Johnny sudando bajo la frazada. He entrado en un café para beber un coñac y lavarme la boca, quizá también la memoria que insiste e insiste en las palabras de Johnny, sus cuentos, su manera de ver lo que yo no veo y en el fondo no quiero ver. Me he puesto a pensar en pasado mañana y era como una tranquilidad, como un puente bien tendido del mostrador hacia adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Cuando no se está demasiado seguro de nada, lo mejor es crearse deberes a manera de flotadores. Dos o tres días después he pensado que tenía el deber de averiguar si la marquesa le está facilitando marihuana a Johnny Carter, y he ido al estudio de Montparnasse. La marquesa es verdaderamente una marquesa, tiene dinero a montones que le viene del marqués, aunque hace rato que se hayan divorciado a causa de la marihuana y otras razones parecidas. Su amistad con Johnny viene de Nueva York, probablemente del año que Johnny se hizo famoso de la noche a la mañana simplemente porque alguien le dio la oportunidad de reunir a cuatro o cinco muchachos a quienes les gustaba su estilo, y Johnny pudo tocar a sus anchas por primera vez y los dejó a todos asombrados. Este no es el momento de hacer crítica de jazz, y los interesados pueden leer mi libro sobre Johnny y el nuevo estilo de la posguerra, pero bien puedo decir que el cuarenta y ocho -digamos hasta el cincuenta- fue como una explosión de la música, pero una explosión fría, silenciosa, una explosión en la que cada cosa quedó en su sitio y no hubo gritos ni escombros, pero la costra de la costumbre se rajó en millones de pedazos y hasta sus defensores (en las orquestas y en el público) hicieron una cuestión de amor propio de algo que ya no sentían como antes. Porque después del paso de Johnny por el saxo alto no se puede seguir oyendo a los músicos anteriores y creer que son el non plus ultra; hay que conformarse con aplicar esa especie de resignación disfrazada que se llama sentido histórico, y decir que cualquiera de esos músicos ha sido estupendo y lo sigue siendo en-su-momento. Johnny ha pasado por el jazz como una mano que da vuelta la hoja, y se acabó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       La marquesa, que tiene unas orejas de lebrel para todo lo que sea música, ha admirado siempre una enormidad a Johnny y a sus amigos del grupo. Me imagino que debió darles no pocos dólares en los días del Club 33, cuando la mayoría de los críticos protestaban por las grabaciones de Johnny y juzgaban su jazz con arreglo a criterios más que podridos. Probablemente también en esa época la marquesa empezó a acostarse de cuando en cuando con Johnny, y a fumar con él. Muchas veces los he visto juntos antes de las sesiones de grabación o en los entreactos de los conciertos, y Johnny parecía enormemente feliz al lado de la marquesa, aunque en alguna otra platea o en su casa estaban Lan y los chicos esperándolo. Pero Johnny no ha tenido jamás idea de lo que es esperar nada, y tampoco se imagina que alguien pueda estar esperándolo. Hasta su manera de plantar a Lan lo pinta de cuerpo entero. He visto la postal que le mandó desde Roma, después de cuatro meses de ausencia (se había trepado a un avión con otros dos músicos sin que Lan supiera nada). La postal representaba a Rómulo y Remo, que siempre le han hecho mucha gracia a Johnny (una de sus grabaciones se llama así), y decía: "Ando solo en una multitud de amores", que es un fragmento de un poema de Dylan Thomas a quien Johnny lee todo el tiempo. Los agentes de Johnny en Estados Unidos se arreglaron para deducir una parte de sus regalías y entregarlas a Lan, que por su parte comprendió pronto que no había hecho tan mal negocio librándose de Johnny. Alguien me dijo que la marquesa dio también dinero a Lan, sin que Lan supiera de dónde procedía. No me extraña porque la marquesa es descabelladamente buena y entiende el mundo un poco como las tortillas que fabrica en su estudio cuando los amigos empiezan a llegar a montones, y que consiste en tener una especie de tortilla permanente a la cual echa diversas cosas y va sacando pedazos y ofreciéndolos cuando hace falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       He encontrado a la marquesa con Marcel Gavoty y con Art Boucaya, y precisamente estaban hablando de las grabaciones que había hecho Johnny la tarde anterior. Me han caído encima como si vieran llegar a un arcángel, la marquesa me ha besuqueado hasta cansarse, y los muchachos me han palmeado como pueden hacerlo un contrabajista y un saxo barítono. He tenido que refugiarme detrás de un sillón, defendiéndome como podía, y todo porque se han enterado de que soy el proveedor del magnífico saxo con el cual Johnny acaba de grabar cuatro o cinco de sus mejores improvisaciones. La marquesa ha dicho en seguida que Johnny era una rata inmunda, y que como estaba peleado con ella (no ha dicho por qué) la rata inmunda sabía muy bien que sólo pidiéndole perdón en debida forma hubiera podido conseguir el cheque para ir a comprarse un saxo. Naturalmente Johnny no ha querido pedir perdón desde que ha vuelto a París -la pelea parece que ha sido en Londres, dos meses atrás- y en esa forna nadie podía saber que había perdido su condenado saxo en el métro, etcétera. Cuando la marquesa se echa a hablar uno se pregunta si el estilo de Dizzy no se le ha pegado al idioma, pues es una serie interminable de variaciones en los registros más inesperados, hasta que al final la marquesa se da un gran golpe en los muslos, abre de par en par la boca y se pone a reír como si la estuvieran matando a cosquillas. Y entonces Art Boucaya ha aprovechado para darme detalles de la sesión de ayer, que me he perdido por culpa de mi mujer non neumonía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tica puede dar fe -ha dicho Art mostrando a la marquesa que se retuerce de risa-. Bruno, no te puedes imaginar lo que fue eso hasta que oigas los discos. Si Dios estaba ayer en alguna parte puedes creerme que era en esa condenada sala de grabación, donde hacía un calor de mil demonios dicho sea de paso. ¿Te acuerdas de Willow Tree, Marcel?&lt;br /&gt;-Si me acuerdo -ha dicho Marcel-. El estúpido pregunta si me acuerdo. Estoy tatuado de la cabeza a los pies con Wittow Tree.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Tica nos ha traído highballs y nos hemos puesto cómodos para charlar. En realidad hemos hablado poco de la sesión de ayer, porque cualquier músico sabe que de esas cosas no se puede hablar, pero lo poco que han dicho me ha devuelto alguna esperanza y he pensado que tal vez mi saxo le traiga buena suerte a Johnny. De todas maneras no han faltado las anécdotas que enfriaran un poco esa esperanza, como por ejemplo que Johnny se ha sacado los zapatos entre grabación y grabación, y se ha paseado descalzo por el estudio. Pero en cambio se ha reconciliado con la marquesa y ha prometido venir al estudio a tomar una copa antes de su presentación de esta noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Conoces a la muchacha que tiene ahora Johnny? -ha querido saber Tica. Le he hecho una descripción lo más sucinta posible, pero Marcel la ha completado a la francesa, con toda clase de matices y alusiones que han divertido muchísimo a la marquesa. No se ha hecho la menor referencia a la droga, aunque yo estoy tan aprensivo que me ha parecido olerla en el aire del estudio de Tica, aparte de que Tica se ríe de una manera que también noto a veces en Johnny y en Art, y que delata a los adictos. Me pregunto cómo se habrá procurado Johnny la marihuana si estaba peleado con la marquesa; mi confianza en Dédée se ha venido bruscamente al suelo, si es que en realidad le tenía confianza. En el fondo son todos iguales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Envidio un poco esa igualdad que los acerca, que los vuelve cómplices con tanta facilidad; desde mi mundo puritano -no necesito confesarlo, cualquiera que me conozca sabe de mi horror al desorden moral- los veo como a ángeles enfermos, irritantes a fuerza de irresponsabilidad pero pagando los cuidados con cosas como los discos de Johnny, la generosidad de la marquesa. Y no digo todo, y quisiera forzarme a decirlo: los envidio, envidio a Johnny, a ese Johnny del otro lado, sin que nadie sepa qué es exactamente ese otro lado. Envidio todo menos su dolor, cosa que nadie dejará de comprender, pero aun en su dolor tiene que haber atisbos de algo que me es negado. Envidio a Johnny y al mismo tiempo me da rabia que se esté destruyendo por el mal empleo de sus dones, por la estúpida acumulación de insensatez que requiere su presión de vida. Pienso que si Johnny pudiera orientar esa vida, incluso sin sacrificarle nada, ni siquiera la droga, y si piloteara mejor ese avión que desde hace cinco años vuela a ciegas, quizá acabaría en lo peor, en la locura completa, en la muerte, pero no sin haber tocado a fondo lo que busca en sus tristes monólogos a posteriori, en sus recuentos de experiencias fascinantes pero que se quedan a mitad de camino. Y todo eso lo sostengo desde mi cobardía personal, y quizá en el fondo quisiera que Johnny acabara de una vez, como una estrella que se rompe en mil pedazos y deja idiotas a los astrónomos durante una semana, y después uno se va a dormir y mañana es otro día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Parecería que Johnny ha tenido como una sospecha de todo lo que he estado pensando, porque me ha hecho un alegre saludo al entrar y ha venido casi en seguida a sentarse a mi lado, después de besar y hacer girar por el aire a la marquesa, y cambiar con ella y con Art un complicado ritual onomatopéyico que les ha producido una inmensa gracia a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bruno -ha dicho Johnny, instalándose en el mejor sofá, el cacharro es una maravilla y que digan éstos lo que le he sacado ayer del fondo. A Tica le caían unas lágrimas como bombillas eléctricas, y no creo que fuera porque le debe plata a la modista, ¿eh, Tica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    He querido saber algo más de la sesión, pero a Johnny le basta ese desborde de orgullo. Casi en seguida se ha puesto a hablar con Marcel del programa de esta noche y de lo bien que les caen a los dos los flamantes trajes grises con que van a presentarse en el teatro. Johnny está realmente muy bien y se ve que lleva días sin fumar demasiado; debe de tener exactamente la dosis que le hace falta para tocar con gusto. Y justamente cuando lo estoy pensado, Johnny me planta la mano en el hombro y se inclina para decirme:&lt;br /&gt;-Dédéé me ha contado que la otra tarde estuve muy mal contigo.&lt;br /&gt;-Bah, ni te acuerdes.&lt;br /&gt;-Pero si me acuerdo muy bien. Y si quieres mi opinión, en realidad estuve formidable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Deberías sentirte contento de que me haya portado así contigo; no lo hago con nadie, créeme. Es una muestra de cómo te aprecio. Tenemos que ir juntos a algún sitio para hablar de un montón de cosas. Aquí... -Saca el labio inferior, desdeñoso, y se ríe, se encoge de hombros, parece estar bailando en el sofá-. Viejo Bruno. Dice Dédée que me porté muy mal, de veras.&lt;br /&gt;-Tenías gripe. ¿Estás mejor?&lt;br /&gt;-No era gripe. Vino el médico, y en seguida empezó a decirme que el jazz le gusta enormemente, y que una noche tengo que ir a su casa para escuchar discos. Dédée me contó que le habías dado dinero.&lt;br /&gt;-Para que salieran del paso hasta que cobres. ¿Qué tal lo de esta noche?&lt;br /&gt;-Bueno, tengo ganas de tocar y tocaría ahora mismo si tuviera el saxo, pero Dédée se emperró en llevarlo ella misma al teatro. Es un saxo formidable, ayer me parecía que estaba haciendo el amor cuando lo tocaba. Vieras la cara de Tica cuando acabé. ¿Estaba celosa, Tica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Y se han vuelto a reír a gritos, y Johnny ha considerado conveniente correr por el estudio dando grandes saltos de contento, y entre él y Art han bailado sin música, levantando y bajando las cejas para marcar el compás, Es imposible impacientarse con Johnny o con Art; sería como enojarse con el viento porque nos despeina. En voz baja, Tica, Marcel y yo hemos cambiado impresiones sobre la presentación de la noche. Marcel está seguro de que Johnny va a repetir su formidable éxito de 1951, cuando vino por primera vez a París. Después de lo de ayer está seguro de que todo va a salir bien. Quisiera sentirme tan tranquilo como él, pero de todas maneras no podré hacer más que sentarme en las primeras filas y escuchar el concierto. Por lo menos tengo la tranquilidad de que Johnny no está drogado como la noche de Baltimore. Cuando le he dicho esto a Tica, me ha apretado la mano como si se estuviera por caer al agua. Art y Jobnny se han ido hasta el piano, y Art le está mostrando un nuevo tema a Johnny que mueve la cabeza y canturrea. Los dos están elegantísimos con sus trajes grises, aunque a Johnny lo perjudica la grasa que ha juntado en estos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Con Tica hemos hablado de la noche de Baltimore, cuando Johnny tuvo la primera gran crisis violenta. Mientras hablábamos he mirado a Tica en los ojos, porque quería estar seguro de que me comprende, y que no cederá esta vez. Si Johnny llega a beber demasiado coñac o a fumar una nada de droga, el concierto va a ser un fracaso y todo se vendrá al suelo. París no es un casino de provincia y todo el mundo tiene puestos los ojos en Johnny. Y mientras lo pienso no puedo impedirme un mal gusto en la boca, una cólera que no va contra Johnny ni contra las cosas que le ocurren; más bien contra mí y la gente que lo rodea, la marquesa y Marcel, por ejemplo. En el fondo somos una banda de egoístas, so pretexto de cuidar a Johnny lo que hacemos es salvar nuestra idea de él, prepararnos a los nuevos placeres que va a darnos Johnny, sacarle brillo a la estatua que hemos erigido entre todos y defenderla cueste lo que cueste. El fracaso de Johnny sería malo para mi libro (de un momento a otro saldrá la traducción al inglés y al italiano), y probablemente de cosas así está hecha una parte de mi cuidado por Johnny. Art y Marcel lo necesitan para ganarse el pan, y la marquesa, vaya a saber qué ve la marquesa en Johnny aparte de su talento. Todo esto no tiene nada que hacer con el otro Johnny, y de repente me he dado cuenta de que quizá Johnny quería decirme eso cuando se arrancó la frazada y se mostró desnudo como un gusano, Johnny sin saxo, Johnny sin dinero y sin ropa, Johnny obsesionado por algo que su pobre inteligencia no alcanza a entender pero que flota lentamente en su música, acaricia su piel, lo prepara quizá para un salto imprevisible que nosotros no comprenderemos nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Y cuando se piensan cosas así acaba uno por sentir de veras mal gusto en la boca, y toda la sinceridad del mundo no paga el momentáneo descubrimiento de que uno es una pobre porquería al lado de un tipo como Johnny Carter, que ahora ha venido a beberse su coñac al sofá y me mira con aire divertido. Ya es hora de que nos vayamos todos a la sala Pleyel. Que la música salve por lo menos el resto de la noche, y cumpla a fondo una de sus peores misiones, la de ponernos un buen biombo delante del espejo, borrarnos del mapa durante un par de horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Como es natural mañana escribiré para Jazz Hot una crónica del concierto de esta noche. Pero aquí, con esta taquigrafía garabateada sobre una rodilla en los intervalos, no siento el menor deseo de hablar como crítico, es decir de sancionar comparativamente. Sé muy bien que para mí Johnny ha dejado de ser un jazzman y que su genio musical es como una fachada, algo que todo el mundo puede llegar a comprender y admirar pero que encubre otra cosa, y esa otra cosa es lo único que debería importarme, quizá porque es lo único que verdaderamente le importa a Johnny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Es fácil decirlo, mientras soy todavía la música de Johnny. Cuando se enfría... ¿Por qué no podré hacer como él, por qué no podré tirarme de cabeza contra pared? Antepongo minuciosamente las palabras a la realidad que pretenden describirme, me escudo en consideraciones y sospechas que no son más que una estúpida dialéctica. Me parece comprender por qué la plegaria reclama instintivamente el caer de rodillas. El cambio de posición es el símbolo de un cambio en la voz, en lo que la voz va a articular, en lo articulado mismo. Cuando llego al punto de atisbar ese cambio, las cosas que hasta un segundo antes me habían parecido arbitrarias se llenan de sentido profundo, se simplifican extraordinariamente y al mismo tiempo se ahondan. Ni Marcel ni Art se han dado cuenta ayer de que Johnny no estaba loco cuando se sacó los zapatos en la sala de grabación. Johnny necesitaba en ese instante tocar el suelo con su piel, atarse a la tierra de la que su música era una confirmación y no una fuga. Porque también siento esto en Johnny, y es que no huye de nada, no se droga para huir como la mayoría de los viciosos, no toca el saxo para agazaparse detrás de un foso de música, no se pasa semanas encerrado en las clínicas psiquiátricas para sentirse al abrigo de las presiones que es incapaz de soportar. Hasta su estilo, lo más auténtico en él, ese estilo que merece nombres absurdos sin necesitar de ninguno, prueba que el arte de Johnny no es una sustitución ni una completación. Johnny ha abandonado el lenguaje hot más o menos corriente hasta hace diez años, porque ese lenguaje violentamente erótico era demasiado pasivo para él. En su caso el deseo se antepone al placer y lo frustra, porque el deseo le exige avanzar, buscar, negando por adelantado los encuentros fáciles del jazz tradicional. Por eso, creo, a Johnny no le gustan gran cosa los blues, donde el masoquismo y las nostalgias... Pero de todo esto ya he hablado en mi libro, mostrando cómo la renuncia a la satisfacción inmediata indujo a Johnny a elaborar un lenguaje que él y otros músicos están llevando hoy a sus últimas posibilidades. Este jazz desecha todo erotismo fácil, todo wagnerianismo por decirlo así, para situarse en un plano aparentemente desasido donde la música queda en absoluta libertad, así como la pintura sustraída a lo representativo queda en libertad para no ser más que pintura. Pero entonces, dueño de una música que no facilita los orgasmos ni las nostalgias, de una música que me gustaría poder llamar metafísica, Johnny parece contar con ella para explorarse, para morder en la realidad que se le escapa todos los días. Veo ahí la alta paradoja de su estilo, su agresiva eficacia. Incapaz de satisfacerse, vale como un acicate continuo, una construcción infinita cuyo placer no está en el remate sino en la reiteración exploradora, en el ejemplo de facultades que dejan atrás lo prontamente humano sin perder humanidad. Y cuando Johnny se pierde como esta noche en la creación continua de su música, sé muy bien que no está escapando de nada. lr a un encuentro no puede ser nunca escapar, aunque releguemos cada vez el lugar de la cita; y en cuanto a lo que pueda quedarse atrás, Johnny lo ignora o lo desprecia soberanamente. La marquesa, por ejemplo, cree que Johnny teme la miseria, sin darse cuenta de que lo único que Johnny puede temer es no encontrarse una chuleta al alcance del cuchillo cuando se le da la gana de comerla, o una cama cuando tiene sueño, o cien dólares en la cartera cuando le parece normal ser dueño de cien dólares. Johnny nó se mueve en un mundo de abstracciones como nosotros; por eso su música, esa admirable música que he escuchado esta noche, no tiene nada de abstracta. Pero sólo él puede hacer el recuento de lo que ha cosechado mientras tocaba, y probablemente ya estará en otra cosa, perdiéndose en una nueva conjetura o en una nueva sospecha. Sus conquistas son como un sueño, las olvida al despertar cuando los aplausos lo traen de vuelta, a él que anda tan lejos viviendo su cuarto de hora de minuto y medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Sería como vivir sujeto a un pararrayos en plena tormenta y creer que no va a pasar nada. A los cuatro a cinco días me he encontrado con Art Boucaya en el Dupont del barrio latino, y le ha faltado tiempo para poner los ojos en blanco y anunciarme las malas noticias. En el primer momento he sentido una especie de satisfacción que no me queda más remedio que calificar de maligna, porque bien sabía yo que la calma no podía durar mucho; pero después he pensado en las consecuencias y mi cariño por Johnny se ha puesto a retorcerme el estómago; entonces me he bebido dos coñacs mientras Art me describía lo ocurrido. En resumen parece ser que esa tarde Delaunay había preparado una sesión de grabación para presentar un nuevo quinteto con Johnny a la cabeza, Art, Marcel Gavoty y dos chicos muy buenos de París en el piano y la batería. La cosa tenia que empezar a las tres de la tarde y contaban con todo el día y parte de la noche para entrar en calor y grabar unas cuantas cosas. Y qué pasa. Pasa que Johnny empieza por llegar a las cinco, cuando Delaunay estaba que hervía de impaciencia, y después de tirarse en una silla dice que no se siente bien y que ha venido solamente para no estropearles el día a los muchachos, pero que no tiene ninguna gana de tocar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entre Marcel y yo tratamos de convencerlo de que descansara un rato, pero no hacía más que hablar de no sé qué campos con urnas que había encontrado, y dale con las urnas durante media hora. Al final empezó a sacar montones de hojas que había juntado en algún parque y guardado en los bolsillos. Resultado, que el piso del estudio parecía el jardín botánico, los empleados andaban de un lado a otro con cara de perros, y a todo esto sin grabar nada; fíjate que el ingeniero llevaba tres horas fumando en su cabina, y eso en Paris ya es mucho para un ingeniero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       "Al final Marcel convenció a Johnny de que lo mejor era probar, se pusieron a tocar los dos y nosotros los seguíamos de a poco, más bien para sacarnos el cansancio de no hacer nada. Hacía rato que me daba cuenta de que Johnny tenía una especie de contracción en el brazo derecho, y cuando empezó a tocar te aseguro que era terrible de ver. La cara gris, sabes, y de cuando en cuando como un escalofrío; yo no veía el momento de que se fuera al suelo. Y en una de esas pega un grito, nos mira a todos uno a uno, muy despacio, y nos pregunta qué estamos esperando para empezar con Amorous. Ya sabes, ese tema de Alamo. Bueno, Delaunay le hace una seña al técnico, salimos todos lo mejor posible, y Johnny abre las piernas, se planta como en un bote que cabecea, y se larga a tocar de una manera que te juro no había oído jamás. Esto durante tres minutos, hasta que de golpe suelta un soplido capaz de arruinar la misma armonía celestial, y se va a un rincón dejándonos a todos en plena marcha, que acabáramos lo mejor que nos fuera posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       "Pero ahora viene lo peor, y es que cuando acabamos, lo primero que dijo Johnny fue que todo había salido como el diablo, y que esa grabación no contaba para nada. Naturalmente, ni Delaunay ni nosotros le hicimos caso, porque a pesar de los defectos el solo de Johnny valía por mil de los que oyes todos los días. Una cosa distinta, que no te puedo explicar... Ya lo escucharás, te imaginas que ni Delaunay ni los técnicos piensan destruir la grabación. Pero Johnny insistía como un loco, amenazando romper los vidrios de la cabina si no le probaban que el disco había sido anulado. Por fin el ingeniero le mostró cualquier cosa y lo convenció, y entonces Johnny propuso que grabáramos Streptomicyne, que salió mucho mejor y a la vez mucho peor, quiero decirte que es un disco impecable y redondo, pero ya no tiene esa cosa increíble que Johnny había soplado en Amorous."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Suspirando, Art ha terminado de beber su cerveza y me ha mirado lúgubremente. Le he preguntado qué ha hecho Johnny después de eso, y me ha dicho que después de hartarlos a todos con sus historias sobre las hojas y los campos llenos de urnas, se ha negado a seguir tocando y ha salido a tropezones del estudio. Marcel le ha quitado el saxo para evitar que vuelva a perderlo o pisotearlo, y entre él y uno de los chicos franceses lo han llevado al hotel.&lt;br /&gt;¡Qué otra cosa puedo hacer sino ir en seguida a verlo? Pero de todos modos lo he dejado para mañana. Y a la mañana siguiente me he encontrado a Johnny en las noticias de policía del Figaro, porque durante la noche parece que Johnny ha incendiado la pieza del hotel y ha salido corriendo desnudo por los pasillos. Tanto él como Dédée han resultado ilesos, pero Johnny está en el hospital bajo vigilancia. Le he mostrado la noticia a mi mujer para alentarla en su convalecencia, y he ido en seguida al hospital donde mis credenciales de periodista no me han servido de nada. Lo más que he alcanzado a saber es que Johnny está deliranndo y que tiene adentro bastante marihuana como para enloquecer a diez personas. La pobre Dédée no ha sido capaz de resistir, de convencerlo de que siguiera sin fumar; todas las mujeres de Johnny acaban siendo sus cómplices, y estoy archiseguro de que la droga se la ha facilitado la marquesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     En fin, la cuestión es que he ido inmediatamente a casa de Delaunay para pedirle que me haga escuchar Amorous lo antes posible. Vaya a saber si Amorous no resulta el testamento del pobre Johnny; y en ese caso, mi deber profesional...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Pero no, todavía no. A los cinco días me ha telefoneado Dédée diciéndome que Johnny está mucho mejor y que quiere verme. He preferido no hacerle reproches, primero porque supongo que voy a perder el tiempo, y segundo porque la voz de la pobre Dédée parece salir de una tetera rajada. He prometido ir en seguida, y le he dicho que tal vez cuando Johnny esté mejor se pueda organizar una gira por las ciudades del interior. He colgado el tubo cuando Dédée empezaba a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Johnny está sentado en la cama, en una sala donde hay otros dos enfermos que por suerte duermen. Antes de que pueda decirle nada me ha atrapado la cabeza con sus dos manazas, y me ha besado muchas veces en la frente y las mejillas. Está terriblemente demacrado, aunque me ha dicho que le dan mucho de comer y que tiene apetito. Por el momento lo que más le preocupa es saber si los muchachos hablan mal de él, si su crisis ha dañado a alguien, y cosas así. Es casi inútil que le responda, pues sabe muy bien que los conciertos han sido anulados y que eso perjudica a Art, a Marcel y al resto; pero me lo pregunta como si creyera que entre tanto ha ocurrido algo que bueno, algo que componga las cosas. Y a1 mismo tiempo no me engaña, porque en el fondo de todo eso está su soberana indiferencia; a Johnny se le importa un bledo que todo se haya ido al diablo, y lo conozco demasiado como para no darme cuenta.&lt;br /&gt;-Qué quieres que te diga, Johnny. Las cosas podrían haber salido mejor, pero tú tienes el talento de echarlo todo a perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, no lo puedo negar -ha dicho cansadamente Johnny-. Y todo por culpa de las urnas.&lt;br /&gt;Me he acordado de las palabras de Art, me he quedado mirándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Campos llenos de urnas, Bruno. Montones de urnas invisibles, enterradas en un campo inmenso. Yo andaba por ahí y de cuando en cuando tropezaba con algo. Tú dirás que lo he soñado, eh. Era así, fíjate: de cuando en cuando tropezaba con una urna, hasta darme cuenta de que todo el campo estaba lleno de urnas, que había miles y miles, y que dentro de cada urna estaban las cenizas de un muerto. Entonces me acuerdo que me agaché y me puse a cavar con las uñas hasta que una de las urnas quedó a la vista. Sí, me acuerdo. Me acuerdo que pensé: "Esta va a estar vacía porque es la que me toca a mí." Pero no, estaba llena de un polvo gris como sé muy bien que estaban las otras aunque no las había visto. Entonces... entonces fue cuando empezamos a grabar Amorous, me parece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Discretamente he echado una ojeada al cuadro de temperatura. Bastante normal, quién lo diría. Un médico joven se ha asomado a la puerta, saludándome con una inclinación de cabeza, y ha hecho un gesto de aliento a Johnny, un gesto casi deportivo, muy de buen muchacho. Pero Johnny no le ha contestado, y cuando el médico se ha ido sin pasar de la puerta, he visto que Johnny tenia los puños cerrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso es lo que no entenderán nunca -me ha dicho-. Son como un mono con un plumero, como las chicas del conservatorio de Kansas City que creían tocar Chopin, nada menos. Bruno, en Camarillo me habían puesto en una pieza con otros tres, y por la mañana entraba un interno lavadito y rosadito que daba gusto. Parecía hijo del Kleenex y del Tampax, créeme. Una especie de inmenso idiota que se me sentaba al lado y me daba ánimos, a mí que quería morirme, que ya no pensaba en Lan ni en nadie. Y lo peor era que el tipo se ofendía porque no le prestaba atención. Parecía esperar que me sentara en la cama, maravillado de su cara blanca y su pelo bien peinado y sus uñas cuidadas, y que me mejorara como esos que llegan a Lourdes y tiran la muleta y salen a los saltos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bruno, ese tipo y todos los otros tipos de Camarillo estaban convencidos. ¿De qué, quieres saber? No sé, te juro, pero estaban convencidos. De lo que eran, supongo, de lo que valían, de su diploma. No, no es eso. Algunos eran modestos y no se creían infalibles. Pero hasta el más modesto se sentía seguro. Eso era lo que me crispaba, Bruno, que se sintieran seguros. Seguros de qué, dime un poco, cuando yo, un pobre diablo con más pestes que el demonio debajo de la piel, tenía bastante conciencia para sentir que todo era como una jalea, que todo temblaba alrededor, que no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarse un poco para descubrir los agujeros. En la puerta, en la cama: agujeros. En la mano, en el diario, en el tiempo, en el aire: todo lleno de agujeros, todo esponja, todo como un colador colándose a sí mismo... Pero ellos eran la ciencia americana, ¿comprendes, Bruno? El guardapolvo los protegía de los agujeros; no veían nada, aceptaban lo ya visto por otros, se imaginaban que estaban viendo. Y naturalmente no podían ver los agujeros, y estaban muy seguros de sí mismos, convencidísimos de sus recetas, sus jeringas, su maldito psicoanálisis, sus no fume y sus no beba... Ah, el día en que pude mandarme mudar, subirme al tren, mirar por la ventanilla cómo todo se iba para atrás, se hacía pedazos, no sé si has visto cómo el paisaje se va rompiendo cuando lo miras alejarse...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Fumamos Gauloises. A Johnny le han dado permiso para beber un poco de coñac y fumar ocho o diez cigarrillos. Pero se ve que es su cuerpo el que fuma, que él está en otra cosa casi como si se negara a salir del pozo. Me pregunto qué ha visto, qué ha sentido estos últimos días. No quiero excitarlo, pero si se pusiera a hablar por su cuenta... Fumamos, callados, y a veces Johnny estira e1 brazo y me pasa los dedos por la cara, como para identificarme. Después juega con su reloj pulsera, lo mira con cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que pasa es que se creen sabios -dice de golpe-. Se creen sabios porque han juntado un montón de libros y se los han comido. Me da risa, porque en realidad son buenos muchachos y viven convencidos de que lo que estudian y lo que hacen son cosas muy difíciles y profundas. En el circo es igual, Bruno, y entre nosotros es igual. La gente se figura que algunas cosas son el colmo de la dicultad, y por eso aplauden a los trapecistas, o a mí. Yo no sé qué se imaginan, que uno se está haciendo pedazos para tocar bien, o que el trapesista se rompe los tendones cada vez que da un salto. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son otras tan distintas, todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento. Mirar, por ejemplo, o comprender a un perro o a un gato. Esas son las dificultades, las grandes dificultades. Anoche se me ocurrió mirarme en este espejito, y te aseguro que era tan terriblemente difícil que casi me tiro de la cama. Imagínate que te estás viendo a ti mismo; eso tan sólo basta para quedarse frío durante media hora. Realmente ese tipo no soy yo, en el primer momento he sentido claramente que no era yo. Lo agarré de sorpresa, de refilón, y supe que no era yo. Eso lo sentía, y cuando algo se siente... Pero es como en Palm Beach, sobre una ola te cae la segunda, y después otra... Apenas has sentido ya viene lo otro, vienen las palabras... No, no son las palabras, son lo que está en las palabras, esa especie de cola de pegar, esa baba. Y la baba viene y te tapa, y te convence de que el del espejo eres tú. Claro, pero cómo no darse cuenta. Pero si soy yo, con mi pelo, esta cicatriz. Y la gente no se da cuenta de que lo único que aceptan es la baba, y por eso les parece tan fácil mirarse al espejo. O cortar un pedazo de pan con un cuchillo. ¿Tú has cortado un pedazo de pan con un cuchillo?&lt;br /&gt;-Me suele ocurrir -he dicho, divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y te has quedado tan tranquilo. Yo no puedo, Bruno. Una noche tiré todo tan lejos que el cuchillo casi le saca un ojo al japonés de la mesa de al lado. Era en Los Ángeles, se armó un lío tan descomunal... Cuando les expliqué, me llevaron preso. Y eso que me parecía tan sencillo explicarles todo. Esa vez conocí al doctor Christie. Un tipo estupendo, y eso que yo a los médicos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Ha pasado una mano por el aire, tocándolo por todos lados, dejándolo como marcado por su paso. Sonríe, Tengo la sensación de que está solo, completamente solo. Me siento como hueco a su lado. Si a Johnny se le ocurriera pasar su mano a través de mí me cortaría como manteca, como humo. A lo mejor es por eso que a veces me roza la cara con los dedos, cautelosamente.&lt;br /&gt;-Tienes el pan ahí, sobre el mantel -dice Johnny mirando el aire-. Es una cosa sólida, no se puede negar, con un color bellísimo, un perfume. Algo que no soy yo, algo distinto, fuera de mí. Pero si lo toco, si estiro los dedos y lo agarro, entonces hay algo que cambia, ¿no te parece? El pan está fuera de mí, pero lo toco con los dedos, lo siento, siento que eso es el mundo, pero si yo puedo tocarlo y sentirlo, entonces no se puede decir realmente que sea otra cosa, o ¿tú crees que se puede decir?&lt;br /&gt;-Querido, hace miles de años que un montón de barbudos se vienen rompiendo la cabeza para resolver el problema.&lt;br /&gt;-En el pan es de día -murmura Johnny, tapándose la cara-, Y yo me atrevo a tocarlo, a cortarlo en dos, a metérmelo en la boca. No pasa nada, ya sé: eso es lo terrible. ¿Te das cuenta de que es terrible que no pase nada? Cortas el pan, le c1avas el cuchillo, y todo sigue como antes. Yo no comprendo, Bruno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Me ha empezado a inquietar la cara de Johnny, su excitación. Cada vez resulta más difícil hacerlo hablar de jazz, de sus recuerdos, de sus planes, traerlo a la realidad. (A la realidad; apenas lo escribo me da asco. Johnny tiene razón, la realidad no puede ser esto, no es posible que ser crítico de jazz sea la realidad, porque entonces hay alguien que nos está tomando el pelo. Pero al mismo tiempo a Johnny no se le puede seguir así la corriente porque vamos a acabar todos locos.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Ahora se ha quedado dormido, o por lo menos ha cerrado los ojos y se hace el dormido. Otra vez me doy cuenta de lo difícil que resulta saber qué es lo que está haciendo, qué es Johnny. Si duerme, si se hace el dormido, si cree dormir. Uno está mucho más fuera de Johnny que de cualquier otro amigo. Nadie puede ser más vulgar, más común, más atado a las circunstancias de una pobre vida; accesible por todos lados, aparentemente. No es ninguna excepción, aparentemente. Cualquiera puede ser como Johnny, siempre que acepte ser un pobre diablo enfermo y vicioso y sin voluntad y lleno de poesía y de talento. Aparentemente. Yo que me he pasado la vida admirando a los genios, a los Picasso, a los Einstein, a toda la santa lista que cualquiera puede fabricar en un minuto (y Gandhi, y Chaplin, y Stravinsky), estoy dispuesto como cualquiera a admitir que esos fenómenos andan pos las nubes, y que con ellos no hay que extrañarse de nada. Son diferentes, no hay vuelta que darle. En cambio la diferencia de Johnny es secreta, irritante por lo misteriosa, porque no tiene ninguna explicación. Johnny no es un genio, no ha descubierto nada, hace jazz como varios miles de negros y de blancos, y aunque lo hace mejor que todos ellos, hay que reconocer que eso depende un poco de los gustos del público, de las modas, del tiempo, en suma. Panassié, por ejemplo, encuentra que Johnny es francamente malo, y aunque nosotros creemos que el francamente malo es Panassié, de todas maneras hay materia abierta a la polémica. Todo esto prueba que Johnny no es nada del otro mundo, pero apenas lo pienso me pregunto si precisamente no hay en Johnny algo del otro mundo (que él es el primero en desconocer). Probablemente se reiría mucho si se lo dijeran. Yo sé bastante bien lo que piensa, lo que vive de estas cosas. Digo: lo que vive de esas cosas, porque Johnny... Pero no voy a eso, lo que quería explicarme a mí mismo es que la distancia que va de Johnny a nosotros no tiene explicación, no se funda en diferencias explicables. Y me parece que él es el primero en pagar las consecuencias de eso, que lo afecta tanto como a nosotros. Dan ganas de decir en seguida que Johnny es como un ángel entre los hombres, hasta que una elemental honradez obliga a tragarse 1a frase, a darla bonitamente vuelta, y a reconocer que quizá lo que pasa es que Johnny es un hombre entre los ángeles, una realidad entre las irrealidades que somos todos nosotros. Y a lo mejor es por eso que Johnny me toca la cara con los dedos y me hace sentir tan infeliz, tan transparente, tan poca cosa con mi buena salud, mi casa, mi mujer, mi prestigio. Mi prestigio, sobre todo. Sobre todo mi prestigio.&lt;br /&gt;Pero es lo de siempre, he salido del hospital y apenas he calzado en la calle, en la hora, en todo lo que tengo que hacer, la tortilla ha girado blandamente en el aire y se ha dado vuelta. Pobre Johnny, tan fuera de la realidad. (Es así, es así. Me es más fácil creer que es así, ahora que estoy en un café y a dos horas de mi visita al hospital, que todo lo que escribí más arriba forzándome como un condenado a ser por lo menos un poco decente conmigo mismo.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Por suerte lo del incendio se ha arreglado O.K., pues como cabía suponer la marquesa ha hecho de las suyas para que lo del incendio se arreglara O.K. Dédée y Art Boucaya han venido a buscarme al diario, y los tres nos hemos ido a Vix para escuchar la ya famosa -aunque todavía secreta- grabación de Amorous. En el taxi Dédée me ha contado sin muchas ganas cómo la marquesa lo ha sacado a Johnny del lio del incendio, que por lo demás no había pasado de un colchón chamuscado y un susto terrible de todos los argelinos que viven en el hotel de la rue Lagrange. Multa (ya pagada), otro hotel (ya conseguido por Tica), y Johnny está convaleciente en una cama grandísima y muy linda, toma leche a baldes y leé el Paris Match y el New Yorker, mezclando a veces su famoso (y roñoso) librito de bolsillo con poemas de Dylan Thomas y anotaciones a lápiz por todas partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Con estas noticias y un coñac en el café de la esquina, nos hemos instalado en la sala de audiciones para escuchar Amorous y Streptomicyne. Art ha pedido que apagaran las luces y se ha acostado en el suelo para escuchar mejor. Y entonces ha entrado Johnny y nos ha pasado su música por la cara, ha entrado ahí aunque esté en su hotel y metido en la cama, y nos ha barrido con su música durante un cuarto de hora. Comprendo que le enfurezca la idea de que vayan a publicar Amorous, porque cualquiera se da cuenta de las fallas, del soplido perfectamente perceptible que acompaña algunos finales de frase, y sobre todo la salvaje caída final, esa nota sorda y breve que me ha parecido un corazón que se rompe, un cuchillo entrando en un pan (y él hablaba del pan hace unos días). Pero en cambio a Johnny se le escaparía lo que para nosotros es terriblemente hermoso, la ansiedad que busca salida en esa improvisación llena de huidas en todas direcciones, de interrogación, de manoteo desesperado. Johnny no puede comprender (porque lo que para él es fracaso a nosotros nos parece un camino, por lo menos la señal de un camino) que Amorous va a quedar como uno de los momentos más grandes del jazz. El artista que hay en él va a ponerse frenético de rabia cada vez que oiga ese remedo de su deseo, de todo lo que quiso decir mientras luchaba, tambaleándose, escapándosele la saliva de la boca junto con la música, más que nunca solo frente a lo que persigue, a lo que se le huye mientras más lo persigue. Es curioso, ha sido necesario escuchar esto, aunque ya todo convergía a esto, a Amorous, para que yo me diera cuenta de que Johnny no es una víctima, no es un perseguido como lo cree todo el mundo, como yo mismo lo he dado a entender en mi biografía (por cierto que la edición en inglés acaba de aparecer y se vende como la coca-cola). Ahora sé que no es así, que Johnny persigue en vez de ser perseguido, que todo lo que le está ocurriendo en la vida son azares del cazador y no del animal acosado. Nadie puede saber qué es lo que persigue Johnny, pero es así, está ahí, en Amorous, en la marihuana, en sus absurdos discursos sobre tanta cosa, en las recaídas, en el librito de Dylan Thomas, en todo lo pobre diablo que es Johnny y que lo agranda y lo convierte en un absurdo viviente, en un cazador sin brazos y sin piernas, en una liebre que corre tras de un tigre que duerme. Y me veo precisado a decir que en el fondo Amorous me ha dado ganas de vomitar, como si eso pudiera librarme de él, de todo lo que en él corre contra mí y contra todos, esa masa negra informe sin manos y sin pies, ese chimpancé enloquecido que me pasa los dedos por la cara y me sonríe enternecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Art y Dédée no ven (me parece que no quieren ver) más que la belleza formal de Amorous. Incluso a Dédée le gusta más Streptomicyne, donde Johnny improvisa con su soltura corriente, lo que el público entiende por perfección y a mí me parece que en Johnny es más bien distracción, dejar correr la música, estar en otro lado. Ya en la calle le he preguntado a Dédée cuáles son sus planes, y me ha dicho que apenas Johnny pueda salir del hotel (la policía se lo impide por el momento) una nueva marca de discos le hará grabar todo lo que él quiera y le pagará muy bien. Art sostiene que Johnny está lleno de ideas estupendas, y que él y Marcel Gavoty van a "trabajar" las novedades junto con Johnny, aunque después de las últimas semanas se ve que Art no las tiene todas consigo, y yo sé por mi parte que anda en conversaciones con un agente para volverse a Nueva York lo antes posible. Cosa que comprendo de sobra, pobre muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tica se está portando muy bien -ha dicho rencorosamente Dédée-. Claro, para ella es tan fácil. Siempre llega a último momento, y no tiene más que abrir el bolso y arreglarlo todo. Yo, en cambio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Art y yo nos hemos mirado. ¿Qué le podríamos decir? Las mujeres se pasan la vida dando vueltas alrededor de Johnny y de los que son como Johnny. No es extraño, no es necesario ser mujer para sentirse atraído por Johnny. Lo difícil es girar en torno a él sin perder la distancia, como un buen satélite, un buen crítico. Art no estaba entonces en Baltimore, pero me acuerdo de los tiempos en que conocí a Johnny, cuando vivía con Lan y los niños. Daba lástima ver a Lan. Pero después de tratar un tiempo a Johnny, de aceptar poco a poco el imperio de su música, de sus terrores diurnos, de sus explicaciones inconcebibles sobre cosas que jamás habían ocurrido, de sus repentinos accesos de ternura, entonces uno comprendía por qué Lan tenía esa cara y cómo era imposible que tuviese otra cara y viviera a la vez con Johnny. Tica es otra cosa, se le escapa por la vía de la promiscuidad, de la gran vida, y además tiene al dólar sujeto por la cola y eso es más eficaz que una ametralladora, por lo menos es lo que dice Art Boucaya cuando anda resentido con Tica o le duele la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Venga lo antes posible -me ha pedido Dédée-. A él le gusta hablar con usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Me hubiera gustado sermonearla por lo del incendio (por la causa del incendio, de la que es seguramente cómplice) pero sería tan inútil como decirle al mismo Johnny que tiene que convertirse en un ciudadano útil. Por el momento todo va bien, y es curioso (es inquietante) que apenas las cosas andan bien por el lado de Johnny yo me siento inmensamente contento. No soy tan inocente como para creer en una simple reacción amistosa. Es más bien como un aplazamiento, un respiro. No necesito buscarle explicaciones cuando lo siento tan claramente como puedo sentir la nariz pegada a la cara. Me da rabia ser el único que siente esto, que lo padece todo el tiempo. Me da rabia que Art Boucaya, Tica o Dédée no se den cuenta de que cada vez que Johnny sufre, va a la cárcel, quiere matarse, incendia un colchón o corre desnudo por los pasillos de un hotel, está pagando algo por ellos, está muriéndose por ellos. Sin saberlo, y no como los que pronuncian grandes discursos en el patíbulo o escriben libros para denunciar los males de la humanidad o tocan el piano con el aire de quien está lavando los pecados del mundo. Sin saberlo, pobre saxofonista, con todo lo que esta palabra tiene de ridículo, de poca cosa, de uno más entre tantos pobres saxofonistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Lo malo es que si sigo así voy a acabar escribiendo más sobre mí mismo que sobre Johnny. Empiezo a parecerme a un evangelista y no me hace ninguna gracia. Mientras volvía a casa he pensado con el cinismo necesario para recobrar la confianza, que en mi libro sobre Johnny sólo menciono de paso, discretamente, el lado patológico de su persona. No me ha parecido necesario explicarle a la gente que Johnny cree pasearse por campos llenos de urnas, o que las pinturas se mueven cuando él las mira; fantasmas de la marihuana, al fin y al cabo, que se acaban con la cura de desintoxicación. Pero se diría que Johnny me deja en prenda esos fantasmas, me los pone como otros tantos pañuelos en el bolsillo hasta que llega la hora de recobrarlos. Y creo que soy el único que los aguanta, los convive y los teme; y nadie lo sabe, ni siquiera Johnny. Uno no puede confesarle cosas así a Johnny, como las confesaría a un hombre realmente grande, al maestro ante quien nos humillamos a cambio de un consejo. ¿Qué mundo es éste que me toca cargar como un fardo? ¿Qué clase de evangelista soy? En Johnny no hay la menor grandeza, lo he sabido desde que lo conocí, desde que empecé a admirarlo. Ya hace rato que esto no me sorprende, aunque al principio me resultara desconcertante esa falta de grandeza, quizá porque es una dimensión que uno no está dispuesto a aplicar al primero que llega, y sobre todo a los jazzmen. No sé por qué (no sé por qué) creí en un momento que en Johnny había una grandeza que él desmiente de día en día (o que nosotros desmentimos, y en realidad no es lo mismo; porque, seamos honrados, en Johnny hay como el fantasma de otro Johnny que pudo ser, y ese otro Johnny está lleno de grandeza; al fantasma se le nota como la falta de esa dimensión que sin embargo negativamente evoca y contiene). Esto lo digo porque las tentativas que ha hecho Johnny para cambiar de vida, desde su aborto de suicidio hasta la marihuana, son las que cabía esperar de alguien tan sin grandeza como él. Creo que lo admiro todavía más por eso, porque es realmente el chimpancé que quiere aprender a leer, un pobre tipo que se da con la cara contra las paredes, y no se convence, y vuelve a empezar. Ah, pero si un día el chimpancé se pone a leer, qué quiebra en masa, qué desparramo, qué sálvese el que pueda, yo el primero. Es terrible que un hombre sin grandeza alguna se tire de esa manera contra la pared. Nos denuncia a todos con el choque de sus huesos, nos hace trizas con la primera frase de su música. (Los mártires, los héroes, de acuerdo: uno está seguro con ellos. ¡Pero Johnny!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Secuencias. No sé decirlo mejor, es como una noción de que bruscamente se arman secuencias terribles o idiotas en la vida de un hombre, sin que se sepa qué ley fuera de las leyes clasificadas decide que a cierta llamada telefónica va a seguir inmediatamente la llegada de nuestra hermana que vive en Auvernia, o se va a ir la leche al fuego, o vamos a ver desde el balcón a un chico debajo de un auto. Como en los equipos de fútbol y en las comisiones directivas, parecería que el destino nombra siempre algunos suplentes por si le fallan los titulares. Y así es que esta mañana, cuando todavía me duraba el contento por saberlo mejorado y contento a Johnny Carter, me telefonean de urgencia al diario, y la que telefonea es Tica, y la noticia es que en Chicago acaba de morirse Bee, la hija menor de Lan y de Johnny, y que naturalmente Johnny está como loco y sería bueno que yo fuera a darles una mano a los amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         He vuelto a subir una escalera de hotel -y van ya tantas en mi amistad con Johnny- para encontrarme con Tica tomando té, con Dédée mojando una toalla, con Art, Delaunay y Pepe Ramírez que hablan en voz baja de las últimas noticias de Lester Young, y con Johnny muy quieto en la cama una toalla en la frente y un aire perfectamente tranquilo y casi desdeñoso. Inmediatamente me he puesto en el bolsillo la cara de circunstancias limitándome a apretarle fuerte la mano a Johnny, encender un cigarrillo y esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bruno, me duele aquí -ha dicho Johnny al cabo de un rato, tocándose el sitio convencional del corazón-. Bruno, ella era como una piedrecita blanca en mi mano. Y yo no soy nada más que un pobre caballo amarillo, y nadie, nadie, limpiará las lágrimas de mis ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Todo esto dicho solemnemente, casi recitando, y Tica mirando a Art, y los dos haciéndose señas de indulgencia, aprovechando que Johnny tiene la cara tapada con la toalla mojada y no puede verlos. Personalmente me repugnan las frases baratas, pero todo esto que ha dicho Johnny, aparte de que me parece haberlo leído en algún sitio, me ha sonado como una máscara que se pusiera a hablar, así de hueco, así de inútil. Dédée ha venido con otra toalla y le ha cambiado el apósito, y en el intervalo he podido vislumbrar el rostro de Johnny y lo he visto de un gris ceniciento, con la boca torcida y los ojos apretados hasta arrugarse. Y como siempre con Johnny, las cosas han ocurrido de otra manera que la que uno esperaba, y Pepe Ramírez que no lo conoce gran cosa está todavía bajo los efectos de la sorpresa y yo creo que del escándalo, porque al cabo de un rato Johnny se ha sentado en la cama y se ha puesto a insultar lentamente, mascando cada palabra, y soltándola después como un trompo se ha puesto a insultar a los responsables de la grabación de Amorous, sin mirar a nadie pero clavándonos a todos como bichos en un cartón nada más que con la increíble obscenidad de sus palabras, y así ha estado dos minutos insultando a todos los de Amorous, empezando por Art y Delaunay, pasando por mí (aunque yo...) y acabando en Dédée, en Cristo omnipotente y en la puta que los parió a todos sin la menor excepción. Y eso ha sido en el fondo, eso y lo de la piedrecita blanca, la oración fúnebre de Bee, muerta en Chicago de neumonía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Pasarán quince días vacíos; montones de trabajo, artículos periodísticos, visitas aquí y allá -un buen resumen de la vida de un crítico, ese hombre que sólo puede vivir de prestado, de las novedades y las decisiones ajenas. Hablando de lo cual una noche estaremos Tica, Baby Lennox y yo en el Café de Flore, tarareando muy contentos Out of nowhere y comentando un solo de piano de Billy Taylor que a los tres nos parece bueno, y sobre todo a Baby Lennox que además se ha vestido a la moda de Saint Germain-des-Prés y hay que ver cómo le queda. Baby verá aparecer a Johnny con el arrobamiento de sus veinte años, y Johnny la mirará sin verla y seguirá de largo, hasta sentarse solo en otra mesa, completamente borracho o dormido. Sentiré la mano de Tica en la rodilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo ves, ha vuelto a fumar anoche. O esta tarde. Esa mujer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Le he contestado sin ganas que Dédée es tan culpable como cualquier otra, empezando por ella que ha fumado docenas de veces con Johnny y volverá a hacerlo el día que le dé la santa gana. Me vendrá un gran deseo de irme y de estar solo, como siempre que es imposible acercarse a Johnny, estar con él y de su lado. Lo veré hacer dibujos en la mesa con el dedo, quedarse mirando al camarero que le pregunta qué va a beber, y por fin Johnny dibujará en el aire una especie de flecha y la sostendrá con las dos manos como si pesara una barbaridad, y en las otras mesas la gente empezará a divertirse con mucha discreción como corresponde en el Flore. Entonces Tica dirá: "Mierda", se pasará a la mesa de Johnny, y después de dar una orden al camarero se pondrá a hablarle en la oreja a Johnny. Ni que decir que Baby se apresurará a confiarme sus más caras esperanzas, pero yo le diré vagamente que esa noche hay que dejar tranquilo a Johnny y que las niñas buenas se van temprano a la cama, si es posible en compañía de un crítico de jazz. Baby reirá amablemente, su mano me acariciará el pelo, y después nos quedaremos tranquilos viendo pasar a la muchacha que se cubre la cara con una capa de albayalde y se pinta de verde los ojos y hasta la boca. Baby dirá que no le parece tan mal, y yo le pediré que me cante bajito uno de esos blues que le están dando fama en Londres y en Estocolmo. Y después volveremos a Out of nowhere, que esta noche nos persigue interminablemente como un perro que también fuera de albayalde y de ojos verdes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Pasarán por ahí dos de los chicos del nuevo quinteto de Johnny, y aprovecharé para preguntarles cómo ha andado la cosa esta noche; me enteraré así de que Johnny apenas ha podido tocar, pero que lo que ha tocado valía por todas las ideas juntas de un John Lewis, suponiendo que este último sea capaz de tener alguna idea porque, como ha dicho uno de los chicos, lo único que tiene siempre a mano es las notas para tapar un agujero, que no es lo mismo. Y yo me preguntaré entre tanto hasta dónde va a poder resistir Johnny, y sobre todo el público que cree en Johnny. Los chicos no aceptarán una cerveza, Baby y yo nos quedaremos nuevamente solos, y acabaré por ceder a sus preguntas y explicarle a Baby, que realmente merece su apodo, por qué Johnny está enfermo y acabado, por qué los chicos del quinteto están cada día más hartos, por qué la cosa va a estallar en una de ésas como ya ha estallado en San Francisco, en Baltimore y en Nueva York media docena de veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Entrarán otros músicos que tocan en el barrio, y algunos irán a la mesa de Johnny y lo saludarán, pero él los mirará como desde lejos, con una cara horriblemente idiota, los ojos húmedos y mansos, la boca incapaz de contener la saliva que le brilla en los labios. Será divertido observar el doble manejo de Tica y de Baby, Tica apelando a su dominio sobre los hombres para alejarlos de Johnny con una rápida explicación y una sonrisa, Baby soplándome en la oreja su admiración por Johnny y lo bueno que sería llevarlo a un sanatorio para que lo desintoxicaran, y todo ello simplemente porque está en celo y quisiera acostarse con Johnny esta misma noche, cosa por lo demás imposible según puede verse, y que me alegra bastante. Como me ocurre desde que la conozco, pensaré en lo bueno que sería poder acariciar los muslos de Baby y estaré a un paso de proponerle que nos vayamos a tomar un trago a otro lugar más tranquilo (ella no querrá y en el fondo yo tampoco, porque esa otra mesa nos tendrá atados e infelices) hasta que de repente, sin nada que anuncie lo que va a suceder, veremos levantarse lentamente a Johnny, mirarnos y reconocernos, venir hacia nosotros -digamos hacia mí, porque Baby no cuentaa- y al llegar a la mesa se doblará un poco con toda naturalidad, como quien va a tomar una papa frita del plato, y lo veremos arrodillarse frente a mí, con toda naturalidad se pondrá de rodillas y me mirará en los ojos, y yo veré que está llorando, y sabré sin palabras que Johnny está llorando por la pequeña Bee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Mi reacción es tan natural, he querido levantar a Johnny, evitar que hiciera el ridículo, y al final el ridículo lo he hecho yo porque nada hay más lamentable que un hombre esforzándose por mover a otro que está muy bien como está, que se siente perfectamente en la posición que le da la gana, de manera que los parroquianos del Flore, que no se alarman por pequeñas cosas, me han mirado poco amablemente, aun sin saber en su mayoría que ese negro arrodillado es Johnny Carter me han mirado como miraría la gente a alguien que se trepara a un altar y tironeara de Cristo para sacarlo de la cruz. El primero en reprochármelo ha sido Johnny, nada más que llorando silenciosamente ha alzado los ojos y me ha mirado, y entre eso y la censura evidente de los parroquianos no me ha quedado más remedio que volver a sentarme frente a Johnny, sintiéndome peor que él, queriendo estar en cualquier parte menos en esa silla y frente a Johnny de rodillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El resto no ha sido tan malo, aunque no sé cuántos siglos han pasado sin que nadie se moviera, sin que las lágrimas dejaran de correr por la cara de Johnny, sin que sus ojos estuvieran continuamente fijos en los míos mientras yo trataba de ofrecerle un cigarrillo, de encender otro para mí, de hacerle un gesto de entendimiento a Baby que estaba, me parece, a punto de salir corriendo o de ponerse a llorar por su parte. Como siempre, ha sido Tica la que ha arreglado el lío sentándose con su gran tranquilidad en nuestra mesa, arrimando una silla al lado de Johnny y poniéndole la mano en el hombro, sin forzarlo, hasta que al final Johnny se ha enderezado un poco y ha pasado de ese horror a la conveniente actitud del amigo sentado, nada más que levantando unos centímetros las rodillas y dejando que entre sus nalgas y el suelo (iba a decir y la cruz, realmente esto es contagioso) se interpusiera la aceptadísima comodidad de una silla. La gente se ha cansado de mirar a Johnny, él de llorar, y nosotros de sentirnos como perros. De golpe me he explicado el cariño que algunos pintores les tienen a las sillas, cualquiera de las sillas del Flore me ha parecido de repente un objeto maravilloso, una flor, un perfume, el perfecto instrumento del orden y la honradez de los hombres en su ciudad.&lt;br /&gt;Johnny ha sacado un pañuelo, ha pedido disculpas sin forzar la cosa, y Tica ha hecho traer un café doble y se lo ha dado a beber. Baby ha estado maravillosa, renunciando de golpe a toda su estupidez cuando se trata de Johnny se ha puesto a tararear Mamie's blues sin dar la impresión de que lo hacía a propósito, y Johnny la ha mirado y se ha sonreído, y me parece que Tica y yo hemos pensado al mismo tiempo que la imagen de Bee se perdía poco a poco en el fondo de los ojos de Johnny, y que una vez más Johnny aceptaba volver por un rato a nuestro lado, acompañarnos hasta la próxima fuga. Como siempre, apenas ha pasado el momento en que me siento como un perro, mi superioridad frente a Jonny me ha permitido mostrarme indulgente, charlar de todo un poco sin entrar en zonas demasiado personales (hubiera sido horrible ver deslizarse a Johnny de la silla, volver a...), y por suerte Tica y Baby se han portado como ángeles y la gente del Flore se ha ido renovando a lo largo de una hora, por lo cual los parroquianos de la una de la madrugada no han sospechado siquiera lo que acababa de pasar, aunque en realidad no haya pasado gran cosa si se lo piensa bien. Baby se ha ido la primera (es una chica estudiosa Baby, a las nueve ya estará ensayando con Fred Callender para grabar por la tarde) y Tica ha tomado su tercer vaso de coñac y nos ha ofrecido llevarnos a casa. Entonces Johnny ha dicho que no, que prefería seguir charlando conmigo, y Tica ha encontrado que estaba muy bien y se ha ido, no sin antes pagar las vueltas de todos como corresponde a una marquesa. Y Johnny y yo nos hemos tomado una copita de chartreuse, dado que entre amigos están permitidas estas debilidades, y hemos empezado a caminar por Saint-Germain-des-Prés porque Johnny ha insistido en que le hará bien caminar y yo no soy de los que dejan caer a los camaradas en esas circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Por la rue de l'Abbaye vamos bajando hasta la plaza Furstenberg, que a Johnny le recuerda peligrosamente un teatro de juguete que según parece le regaló su padrino cuando tenía ocho años. Trato de llevármelo hacia la rue Jacob por miedo de que los recuerdos lo devuelvan a Bee, pero se diría que Johnny ha cerrado el capitulo por lo que falta de la noche. Anda tranquilo, sin titubear (otras veces lo he visto tambalearse en la calle, y no por estar borracho; algo en los reflejos que no funciona) y el calor de la noche y el silencio de las calles nos hace bien a los dos. Fumamos Gauloises, nos dejamos ir hacia el río, y frente a una de las cajas de latón de los libreros del Quai de Conti un recuerdo cualquiera o un silbido de algún estudiante nos trae a la boca un tema de Viváldi y los dos nos ponemos a cantarlo con mucho sentimiento y entusiasmo, y Johnny dice que si tuviera su saxo se pasaría la noche tocando Vivaldi, cosa que yo encuentro exagerada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En fin, también tocaría un poco de Bach y de Charles Ives -dice Johnny, condescendiente-. No sé poor qué a los franceses no les interesa Charles Ives. ¿Conoces sus canciones? La del leopardo, tendrías qué conocer la canción del leopardo. A leopard...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Y con su flaca voz de tenor se explaya sobre el leopardo, y ni que decir que muchas de las frases que canta no son en absoluto de Ives, cosa que a Johnny lo tiene sin cuidado mientras esté seguro de que está cantando algo bueno. Al final nos sentamos sobre el pretil, frente a la rue Gît-le-Coeur y fumamos otro cigarrillo porque la noche es magnífica y dentro de un rato el tabaco nos obligará a beber cerveza en un café y esto nos gusta por anticipado a Johnny y a mí. Casi no le presto atención cuando menciona por primera vez mi libro, porque en seguida vuelve a hablar de Charles Ives y de cómo se ha divertido en citar muchas veces temas de Ives en sus discos, sin que nadie se diera cuenta (ni el mismo Ives, supongo), pero al rato me pongo a pensar en lo del libro y trato de traerlo al tema.&lt;br /&gt;-Oh, he leído algunas páginas -dice Johnny-. En lo de Tica hablaban muucho de tu libro pero yo no entendía ni el título. Ayer Art me trajo la edición inglesa y entonces me enteré de algunas cosas. Está muy bien tu libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adopto la actitud natural en esos casos, mezclando un aire de displicente modestia con una cierta dosis de interés, como si su opinión fuera a revelarme -a mí, el autor- la verdad sobre mi libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es como en un espejo -dice Johnny-. Al principio yo creía que leer lo que escriben sobre uno era más o menos como mirarse a uno mismo y no en el espejo. Admiro mucho a los escritores, es increíble las cosas que dicen. Toda esa parte sobre los orígenes del bebop...&lt;br /&gt;-Bueno, no hice más que transcribir literalmente lo que me contaste en Baltimore -digo, defendiéndome sin saber de qué.&lt;br /&gt;-Sí, está todo, pero en realidad es como en un espejo -se emperra Johnny.&lt;br /&gt;-¿Qué más quieres? Los espejos son fieles.&lt;br /&gt;-Faltan cosas, Bruno -dice Johnny-. Tú estás mucho más enterado que yo, pero me parece que faltan cosas.&lt;br /&gt;-Las que te habrás olvidado de decirme -contestó bastante picado. Este mono salvaje es capaz de... (Habrá que hablar con Delaunay, sería lamentable que una declaración imprudente malograra un sano esfuerzo crítico que... Por ejemplo el vestido rojo de Lan -está diciendo Johnny. Y en todo caso aprovechar las novedades de esta noche para incorporarlas a una nueva edición; no estaría mal. Tenía como un olor a perro -está diciendo Johnny- y es lo único que vale en ese disco. Sí, escuchar atentamente y proceder con rapidez, porque en manos de otras gentes estos posibles desmentidos podrían tener consecuencias lamentables. Y la urna del medio, la más grande, llena de un polvo casi azul -está diciendo Johnny- y tan parecidaa a una polvera que tenía mi hermana. Mientras no pase de las alucinaciones, lo peor sería que desmintiera las ideas de fondo, el sistema estético que tantos elogios...-. Y además el cool no es ni por casualidad lo que has escrito -está diciendo Johnny. Atención.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo que no es lo que yo he escrito? Johnny, está bien que las cosas cambien, pero no hace seis meses que tú...&lt;br /&gt;-Hace seis meses -dice Johnny, bajándose del pretil y acodándose para descansar la cabeza entre las manos-. Six months ago. Ah, Bruno, lo que yo podría tocar ahora mismo si tuviera a los muchachos... Y a propósito: muy ingenioso lo que has escrito sobre el saxo y el sexo, muy bonito el juego de palabras. Six months ago: Six, sax, sex. Positivamente precioso, Bruno. Maldito seas, Bruno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       No me voy a poner a decirle que su edad mental no le permite comprender que ese inocente juego de palabras encubre un sistema de ideas bastante profundo (a Leonard Feather le pareció exactísimo cuando se lo expliqué en Nueva York) y que el paraerotismo del jazz evoluciona desde tiempos del washboard, etc. Es lo de siempre, de pronto me alegra poder pensar que los críticos son mucho más necesarios de lo que yo mismo estoy dispuesto a reconocer (en privado, en esto que escribo) porque los creadores, desde el inventor de la música hasta Johnny pasando por toda la condenada serie, son incapaces de extraer las consecuencias dialécticas de su obra, postular los fundamentos y la trascendencia de lo que están escribiendo o improvisando. Tendría que recordar esto en los momentos de depresión en que me da lástima no ser nada más que un crítico. -El nombre de la estrella es Ajenjo -está diciendo Johnny, y de golpe oigo su otra voz, la voz de cuando está... ¿cómo decir esto, cómo describir a Johnny cuando está de su lado, ya solo otra vez, ya salido? Inquieto, me bajo del pretil, lo miro de cerca. Y el nombre de la estrella es Ajenjo, no hay nada que hacerle.&lt;br /&gt;-El nombre de la estrella es Ajenjo -dice Johnny, hablando para sus dos manos-. Y sus cuerpos serán echados en las plazas de la grande ciudad. Hace seis meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Aunque nadie me vea, aunque nadie lo sepa, me encojo de hombros para las estrellas (el nombre de la estrella es Ajenjo). Volvemos a lo de siempre: "Esto lo estoy tocando mañana." El nombre de la estrella es Ajenjo y sus cuerpos serán echados hace seis meses. En las plazas de la grande ciudad. Salido, lejos. Y yo con sangre en el ojo, simplemente porque no ha querido decirme nada más sobre el libro, y en realidad no he llegado a saber qué piensa del libro que tantos miles de fans están leyendo en dos idiomas (muy pronto en tres, y ya se habla de la edición española, parece que en Buenos Aires no solamente se tocan tangos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Era un vestido precioso -dice Johnny-. No quieras saber cómo le quedaba a Lan, pero va a ser mejor que te lo explique delante de un whisky, si es que tienes dinero. Dédée me ha dejado apenas trescientos francos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Ríe burlonamente, mirando el Sena. Como si él no supiera procurarse la bebida y la marihuana. Empieza a explicarme que Dédée es muy buena (y del libro nada) y que lo hace por bondad, pero por suerte está el compañero Bruno (que ha escrito un libro, pero nada) y lo mejor será ir a sentarse a un café del barrio árabe, donde lo dejan a uno tranquilo siempre que se vea que pertenece un poco a la estrella llamada Ajenjo (esto lo pienso yo, estamos entrando por el lado de Saint-Sévérin y son las dos de la mañana, hora en que mi mujer suele despertarse y ensayar todo lo que me va a decir junto con el café con leche). Así pasa con Johnny, así nos bebemos un horrible coñac barato, así doblamos la dosis y nos sentimos tan contentos. Pero del libro nada, solamente la polvera en forma de cisne, la estrella, pedazos de cosas que van pasando por pedazos de frases, por pedazos de miradas, por pedazos de sonrisas, por gotas de saliva sobre la mesa, pegadas a los bordes del vaso (del vaso de Johnny). Sí, hay momentos en que quisiera que ya estuviese muerto. Supongo que muchos en mi caso pensarían lo mismo. Pero cómo resignarse a que Johnny se muera llevándose lo que no quiere decirme esta noche, que desde la muerte siga cazando, siga salido (yo ya no sé cómo escribir todo esto) aunque me valga la paz, la cátedra, esa autoridad que dan las tesis incontrovertidas y los entierros bien capitaneados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      De cuando en cuando Johnny interrumpe un largo tamborileo sobre la mesa, me mira, hace un gesto incomprensible y vuelve a tamborilear. El patrón del café nos conoce desde los tiempos en que veníamos con un guitarrista árabe. Hace rato que Ben Aifa quisiera irse a dormir, somos los únicos en el mugriento café que huele a ají y a pasteles con grasa. También yo me caigo de sueño pero la cólera me sostiene, una rabia sorda y que no va contra Johnny, más bien como cuando se ha hecho el amor toda una tarde y se siente la necesidad de una ducha, de que el agua y el jabón se lleven eso que empieza a volverse rancio, a mostrar demasiado claramente lo que al principio... Y Johnny marca un ritmo obstinado sobre la mesa, y a ratos canturrea, casi sin mirarme. Muy bien puede ocurrir que no vuelva a hacer comentarios sobre el libro. Las cosas se lo van llevando de un lado a otro, mañana será una mujer, otro lío cualquiera, un viaje. Lo más prudente sería quitarle disimuladamente la edición en inglés, y para eso hablar con Dédée y pedirle el favor a cambio de tantos otros. Es absurda esta inquietud, esta casi cólera. No cabía esperar ningún entusiasmo de parte de Johnny; en realidad jamás se me había ocurrido pensar que leería el libro. Sé muy bien que el libro no dice la verdad sobre Johnny (tampoco miente), sino que se limita a la música de Johnny. Por discreción, por bondad, no he querido mostrar al desnudo su incurable esquizofrenia, el sórdido trasfondo de la droga, la promiscuidad de esa vida lamentable. Me he impuesto mostrar las líneas esenciales, poniendo el acento en lo que verdaderamente cuenta, el arte incomparable de Johnny ¿Qué más podía decir? Pero a lo mejor es precisamente ahí donde está él esperándome, como siempre al acecho esperando algo, agazapado para dar uno de esos saltos absurdos de los que salimos todos lastimados. Y es ahí donde acaso está esperándome para desmentir todas las bases estéticas sobre las cuales he fundado la razón última de su música, la gran teoría del jazz contemporáneo que tantos elogios me ha valido en todas partes.&lt;br /&gt;Honestamente, ¿qué me importa su vida? Lo único que me inquieta es que se deje llevar por esa conducta que no soy capaz de seguir (digamos que no quiero seguir) y acabe desmintiendo las conclusiones de mi libro. Que deje caer por ahí que mis afirmaciones son falsas, que su música es otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye, hace un rato dijiste que en el libro faltaban cosas.&lt;br /&gt;(Atención, ahora.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Que faltan cosas, Bruno? Ah, sí, te dije que faltaban cosas. Mira, no es solamente el vestido rojo de Lan. Están... ¿Serán realmente urnas, Bruno? Anoche volví a verlas, un campo inmenso, pero ya no estaban tan enterradas. Algunas tenían inscripciones y dibujos, se veían gigantes con cascos como en el cine, y en las manos unos garrotes enormes. Es terrible andar entre las urnas y saber que no hay nadie más, qué soy el único que anda entre ellas buscando. No te aflijas, Bruno, no importa que se te haya olvidado poner todo eso. Pero, Bruno -y levanta un dedo que no tiembla- de lo que te has olvidado es de mi.&lt;br /&gt;-Vamos, Johnny.&lt;br /&gt;-De mí, Bruno, de mí. Y no es culpa tuya no haber podido escribir lo que yo tampoco soy capaz de tocar. Cuando dices por ahí que mi verdadera biografía está en mis discos, yo sé que lo crees de verdad y además suena muy bien, pero no es así. Y si yo mismo no he sabido tocar como debía, tocar lo que soy de veras... ya ves que no se te pueden pedir milagros, Bruno. Hace calor aquí adentro, vámonos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Lo sigo a la calle, erramos unos metros hasta que en una calleja nos interpela un gato blanco y Johnny se queda largo tiempo acariciándolo. Bueno, ya es bastante; en la plaza Saint-Michel encontraré un taxi para llevarlo al hotel e irme a casa. Después de todo no ha sido tan terrible; por un momento temí que Johnny hubiera elaborado una especie de antiteoría del libro, y que la probara conmigo antes de soltarla por ahí a todo trapo. Pobre Johnny acariciando un gato blanco. En el fondo lo único que ha dicho es que nadie sabe nada de nadie, y no es una novedad. Toda biografía da eso por supuesto y sigue adelante, qué diablos. Vamos, Johnny, vamos a casa que es tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creas que solamente es eso -dice Johnny, enderezándose de golpe como sí supiera lo que estoy pensando-. Está Dios, querido. Ahí sí que no has pegado una.&lt;br /&gt;-Vamos, Johnny, vamos a casa que es tarde.&lt;br /&gt;-Está lo que tú y los que son como mi compañero Bruno llaman Dios. El tubo de dentífrico por la mañana, a eso le llaman Dios. El tacho de basura, a eso le llaman Dios. El miedo a reventar, a eso le llaman Dios. Y has tenido la desvergüenza de mezclarme con esa porquería, has escrito que mi infancia, y mi familia, y no sé qué herencias ancestrales... Un montón de huevos podridos y tú cacareando en el medio, muy contento con tu Dios. No quiero tu Dios, no ha sido nunca el mío.&lt;br /&gt;-Lo único que he dicho es que la música negra...&lt;br /&gt;-No quiero tu Dios -repite Johnny-. ¿Por qué me lo has hecho aceptar en tu libro? Yo no sé si hay Dios, yo toco mi música, ya hago mi Dios, no necesito de tus inventos, déjaselos a Mahalia Jackson y al Papa, y ahora mismo vas a sacar esa parte de tu libro.&lt;br /&gt;-Si insistes -digo por decir algo-. En la segunda edición.&lt;br /&gt;-Estoy tan solo como este gato, y mucho más solo porque lo sé y él no. Condenado, me está plantando las uñas en la mano. Breno, el jazz no es solamente música, yo no soy solamente Johnny Carter.&lt;br /&gt;-Justamente es lo que quería decir cuando escribí que a veces tocas como...&lt;br /&gt;-Como si me lloviera en el culo -dice Johnny, y es la primera vez en la noche que lo siento enfurecerse-. No se puede decir nada, inmediatamente lo traduces a tu sucio idioma. Si cuando yo toco tú ves a los ángeles, no es culpa mía. Si los otros abren la boca y dicen que he alcanzado la perfección, no es culpa mía. Y esto es lo peor, lo que verdaderamente te has olvidado de decir en tu libro, Bruno, y es que yo no valgo nada, que lo que toco y lo que la gente me aplaude no vale nada, realmente no vale nada.&lt;br /&gt;Rara modestia, en verdad, a esa hora de la noche. Este Johnny...&lt;br /&gt;- ¿Cómo te puedo explicar? -grita Johnny poniéndome las manos en los hombros, sacudiéndome a derecha y a izquierda. (La paix!, chillan desde una ventana)-. No es una cuestión de más música o de menos música, es otra cosa... por ejemplo, es la diferencia entre que Bee haya muerto y que esté viva. Lo que yo toco es Bee muerta, sabes, mientras que lo que yo quiero, lo que yo quiero... Y por eso a veces pisoteo el saxo y la gente cree que se me ha ido la mano en la bebida. Claro que en realidad siempre estoy borracho cuando lo hago, porque al fin y al cabo un saxo cuesta muchísimo dinero.&lt;br /&gt;-Vamos por aquí. Te llevaré al hotel en taxi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres la mar de bueno, Bruno -se burla Johnny-. El compañero Bruno anota en su libreta todo lo que uno le dice, salvo las cosas importantes. Nunca creí que pudieras equivocarte tanto hasta que Art me pasó el libro. Al principio me pareció que hablabas de algún otro, de Ronnie o de Marcel, y después Johnny de aquí y Johnny de allá, es decir que se trataba de mí y yo me preguntaba ¿pero éste soy yo?, y dale conmigo en Baltimore, y el Birdland, y que mi estilo... Oye -agrega casi fríamente-, no es que no me dé cuenta de que has escrito un libro para el público. Está muy bien y todo lo que dices sobre mi manera de tocar y de sentir el jazz me parece perfectamente O.K. ¿Para qué vamos a seguir discutiendo sobre el libro? Una basura en el Sena, esa paja que flota al lado del muelle, tu libro. Y yo esa otra paja, y tú esa botella que pasa por ahí cabeceando. Bruno, yo me voy a morir sin haber encontrado... sin...&lt;br /&gt;Lo sostengo por debajo de los brazos, lo apoyo en el pretil del muelle. Se está hundiendo en el delirio de siempre, murmura pedazos de palabras, escupe.&lt;br /&gt;-Sin haber encontrado -repite-. Sin haber encontrado...&lt;br /&gt;-¿Qué querías encontrar, hermano? -le digo-. No hay que pedir imposibles, lo que tú has encontrado bastaría para...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para ti, ya sé -dice rencorosamente Johnny-. Para Art, para Dédée, para Lan... No sabes cómo... Si, a veces la puerta ha empezado a abrirse... Mira las dos pajas, se han encontrado, están bailando una frente a la otra... Es bonito, eh... Ha empezado a abrirse... el tiempo... yo te he dicho, me parece, que eso del tiempo... Bruno, toda mi vida he buscado en mi música que esa puerta se abriera al fin. Una nada, una rajita... Me acuerdo en Nueva York, una noche... Un vestido rojo. Sí, rojo, y le quedaba precioso. Bueno, una noche estábamos con Miles y Hal... llevábamos yo creo que una hora dándole a lo mismo, solos, tan felices... Miles tocó algo tan hermoso que casi me tira de la silla, y entonces me largué, cerré los ojos, volaba. Bruno, te juro que volaba... Me oía como si desde un sitio lejanísimo pero dentro de mí mismo, al lado de mí mismo, alguien estuviera de pie... No exactamente alguien... Mira la botella, es increíble cómo cabecea... No era alguien, uno busca comparaciones... Era la seguridad, el encuentro, como en algunos sueños, ¿no te parece?, cuando todo está resuelto, Lan y las chicas te esperan con un pavo al horno, en el auto no atrapas ninguna luz roja, todo va dulce como una bola de billar. Y lo que había a mi lado era como yo mismo pero sin ocupar ningún sitio, sin estar en Nueva York, y sobre todo sin tiempo, sin que después... sin que hubiera después... Por un rato no hubo más que siempre... Y yo no sabía que era mentira, que eso ocurría porque estaba perdido en la música, y que apenas acabara de tocar, porque al fin y al cabo alguna vez tenía que dejar que el pobre Hal se quitara las ganas en el piano, en ese mismo instante me caería de cabeza en mí mismo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Llora dulcemente, se frota los ojos con sus manos sucias. Yo ya no sé qué hacer, es tan tarde, del río sube la humedad, nos vamos a resfriar los dos.&lt;br /&gt;-Me parece que he querido nadar sin agua -murmura Johnny-. Me parece que he querido tener el vestido rojo de Lan pero sin Lan. Y Bee está muerta, Bruno. Yo creo que tú tienes razón, que tu libro está muy bien.&lt;br /&gt;-Vamos, Johnny, no pienso ofenderme por lo que le encuentres de malo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es eso, tu libro está bien porque... porque no tiene urnas, Bruno. Es como lo que toca Satchmo, tan limpio, tan puro. ¿A ti no te parece que lo que toca Satchmo es como un cumpleaños o una buena acción? Nosotros... Te digo que he querido nadar sin agua. Me pareció... pero hay que ser idiota... me pareció que un día iba a encontrar otra cosa. No estaba satisfecho, pensaba que las cosas buenas, el vestido rojo de Lan, y hasta Bee, eran como trampas para ratones, no sé explicarme de otra manera... Trampas para que uno se conforme, sabes, para que uno diga que todo está bien. Bruno, yo creo que Lan y el jazz, sí, hasta el jazz, eran como anuncios en una revista, cosas bonitas para que me quedara conforme como te quedas tú porque tienes París y tu mujer y tu trabajo... Yo tenía mi saxo... y mi sexo, como dice el libro. Todo lo que hacía falta. Trampas, querido... porque no puede ser que no haya otra cosa, no puede ser que estemos tan cerca, tan del otro lado de la puerta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo único que cuenta es dar de sí todo lo posible -digo, sintiéndome insuperablemente estúpido.&lt;br /&gt;-Y ganar todos los años el referendum de Down Beat, claro -asiente Johnny-. Claro que sí, claro que sí, claro que sí. Claro que sí.&lt;br /&gt;Lo llevo poco a poco hacia la plaza. Por suerte hay un taxi en la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sobre todo no acepto a tu Dios -murmura Johnny-. No me vengas con eso, no lo permito. Y si realmente está del otro lado de la puerta, maldito si me importa. No tiene ningún mérito pasar al otro lado porque él te abra la puerta. Desfondarla a patadas, eso sí. Romperla a puñetazos, eyacular contra la puerta, mear un día entero contra la puerta. Aquella vez en Nueva York yo creo que abrí la puerta con mi música, hasta que tuve que parar y entonces el maldito me la cerró en la cara nada más que porque no le he rezado nunca, porque no le voy a rezar nunca, por que no quiero saber nada con ese portero de librea, ese abridor de puertas a cambio de una propina, ese...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Pobre Johnny, después se queja de que uno no ponga esas cosas en un libro. Las tres de la madrugada, madre mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Tica se había vuelto a Nueva York, Johnny se había vuelto a Nueva York (sin Dédée, muy bien instalada ahora en casa de Louis Perron, que promete como trombonista). Baby Lennox se había vuelto a Nueva York. La temporada no era gran cosa en París y yo extrañaba a mis amigos. Mi libro sobre Johnny se vendía muy bien en todas partes, y naturalmente Sammy Pretzal hablaba ya de una posible adaptación en Hollywood, cosa siempre interesante cuando se calcula la relación franco-dólar. Mi mujer seguía furiosa por mi historia con Baby Lennox, nada demasiado grave por lo demás, al fin y al cabo Baby es acentuadamente promiscua y cualquier mujer inteligente debería comprender que esas cosas no comprometen el equilibrio conyugal, aparte de que Baby ya se había vuelto a Nueva York con Johnny, finalmente se había dado el gusto de irse con Johnny en el mismo barco. Ya estaría fumando marihuana con Johnny, perdida como él, pobre muchacha. Y Amorous acababa de salir en París, justo cuando la segunda edición de mi libro entraba en prensa y se hablaba de traducirlo al alemán. Yo había pensado mucho en las posibles modificaciones de la segunda edición. Honrado en la medida en que la profesión lo permite, me preguntaba si no hubiera sido necesario mostrar bajo otra luz la personalidad de mi biografiado. Discutimos varias veces con Delaunay y con Hodeir, ellos no sabían realmente qué aconsejarme porque encontraban que el libro era estupendo y que a la gente le gustaba así. Me pareció advertir que los dos temían un contagio literario, que yo acabara tiñendo la obra con matices que poco o nada tengan que ver con la música de Johnny, al menos según la entendíamos todos nosotros. Me pareció que la opinión de gentes autorizadas (y mi decisión personal, sería tonto negarlo a esta altura de las cosas) justificaba dejar tal cual la segunda edición. La lectura minuciosa de las revistas especializadas de los Estados Unidos (cuatro reportajes a Johnny, noticias sobre una nueva tentativa de suicidio, esta vez con tintura de yodo, sonda gástrica y tres semanas de hospital, de nuevo tocando en Baltimore como si nada) me tranquilizó bastante, aparte de la pena que me producían estas recaídas lamentables. Johnny no había dicho ni una palabra comprometedora sobre el libro. Ejemplo (en Stomping Around, una revista musical de Chicago, entrevista de Teddy Rogers a Johnny): "¿Has leído lo que ha escrito Bruno V... sobre ti en París?" "-Sí. Está muy bien." "¿Nada que decir sobre ese libro?" "-Nada, fuera de que está muy bien. Bruno es un gran muchacho." Quedaba por saber lo que pudiera decir Johnny cuando anduviera borracho o drogado, pero por lo menos no había rumores de ningún desmentido de su parte. Decidí no tocar la segunda edición del libro, seguir presentando a Johnny como lo que era en el fondo: un pobre diablo de inteligencia apenas mediocre, dotado como tanto músico, tanto ajedrecista y tanto poeta del don de crear cosas estupendas sin tener la menor conciencia (a lo sumo un orgullo de boxeador que se sabe fuerte) de las dimensiones de su obra. Todo me inducía a conservar tal cual ese retrato de Johnny; no era cosa de crearse complicaciones con un público que quiere mucho jazz pero nada de análisis musicales o psicológicos, nada que no sea la satisfacción momentánea y bien recortada, las manos que marcan el ritmo, las caras que se aflojan beatíficamente, la música que se pasea por la piel, se incorpora a la sangre y a la respiración, y después basta, nada de razones profundas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Primero llegaron los telegramas (a Delaunay, a mí, por la tarde ya salían en los diarios con comentarios idiotas); veinte días después tuve carta de Baby Lennox, que no se había olvidado de mí. "En Bellevue lo trataron espléndidamente y yo lo fui a buscar cuando salió. Vivíamos en el departamento de Mike Russolo, que anda en gira por Noruega. Johnny estaba muy bien, y aunque no quería tocar en público aceptó grabar discos con los chicos del Club 28. A ti te lo puedo decir, en realidad estaba muy débil (ya me imagino lo que quería dar a entender Baby con esto, después de nuestra aventura en París) y de noche me daba miedo la forma en que respiraba y se quejaba. Lo único que me consuela -agregaba deliciosamente Baby- es que murió contento y sin saberlo. Estaba mirando la televisión y de golpe se cayó al suelo. Me dijeron que fue instantáneo." De donde se deducía que Baby no había estado presente, y así era porque luego supimos que Johnny vivía en casa de Tica y que había pasado cinco días con ella, preocupado y abatido, hablando de abandonar el jazz, irse a vivir a México y trabajar en el campo (a todos les da por ahí en algún momento de su vida, es casi aburrido), y que Tica lo vigilaba y hacía lo posible por tranquilizarlo y obligarlo a pensar en el futuro (esto lo dijo luego Tica, como si ella o Johnny hubieran tenido jamás la menor idea del futuro). A mitad de un programa de televisión que le hacía mucha gracia a Johnny, empezó a toser, de golpe se dobló bruscamente, etc. No estoy tan seguro de que la muerte fuese instantánea como lo declaró Tica a la policía (tratando de salir del lío descomunal en que la había metido la muerte de Johnny en su departamento, la marihuana que habia al alcance de la mano, algunos líos anteriores de la pobre Tica, y los resultados no del todo convincentes de la autopsia. Ya se imagina uno todo lo que un médico podía encontrar en el hígado y en los pulmones de Johnny). "No quieras saber lo que me dolió su muerte, aunque podría contarte otras cosas -agregaba dulcemente esta querida Baby- pero alguna vez cuando tenga más ánimos te escribiré o te contaré (parece que Rogers quiere contratarme para París y Berlín) todo lo que es necesario que sepas, tú que eras el mejor amigo de Johnny." Y después de una carilla entera dedicada a insultar a Tica, que de creerle no sólo sería causante de la muerte de Johnny sino del ataque a Pearl Harbor y de la Peste Negra, esta pobrecita Baby terminaba: "Antes de que se me olvide, un día en Bellevue preguntó mucho por ti, se le me daban las ideas y pensaba que estabas en Nueva York y que no querías ir a verlo, hablaba siempre de unos campos llenos de cosas, y después te llamaba y hasta te decía palabrotas, pobre. Ya sabes lo que es la fiebre. Tica le dijo a Bob Carey que las últimas palabras de Johnny habían sido algo así como: "Oh, hazme una máscara", pero ya te imaginas que en ese momento..." Vaya si me lo imaginaba. "Se había puesto muy gordo", agregaba Baby al final de su carta, "y jadeaba al caminar". Eran los detalles que cabía esperar de una persona tan delicada como Baby Lennox.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Todo esto coincidió con la aparición de la segunda edición de mi libro, pero por suerte tuve tiempo de incorporar una nota necrológica redactada a toda máquina, y una fotografía del entierro donde se veía a muchos jazzmen famosos. En esa forma la biografía quedó, por decirlo así, completa. Quizá no esté bien que yo diga esto, pero como es natural me sitúo en un plano meramente estético. Ya hablan de una nueva traducción, creo que al sueco o al noruego. Mi mujer está encantada con la noticia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-2419741036401442005?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/2419741036401442005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/04/una-estructura-llena-de-jazz.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/2419741036401442005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/2419741036401442005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/04/una-estructura-llena-de-jazz.html' title='Una estructura llena de jazz'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S8ysVWmMoQI/AAAAAAAAAT0/k4B4COWnoYw/s72-c/600full-julio-cortazar1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-5962254947061173022</id><published>2010-04-09T17:56:00.000-07:00</published><updated>2010-05-24T16:57:01.211-07:00</updated><title type='text'>un texto/una pintura.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S7_QF062s-I/AAAAAAAAATk/yOs1exf_zrQ/s1600/modigliani.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 214px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S7_QF062s-I/AAAAAAAAATk/yOs1exf_zrQ/s320/modigliani.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5458310071919752162" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despues de la lectura de algunos textos del libro / cuentos orientales/ de Marguerite Yourcernar, la próxima tarea del taller es trabajar en un texto teniendo en cuenta la obra pictórica de su elección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la última pelicula que vimos fue Modigliani.&lt;br /&gt;Director: Mick Davis Año: 2006 País: EE.UU.FranciaAlemania &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Reparto: Andy García, Elsa Zylberstein, Omid Djalili, Hippolyte Girardot&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-5962254947061173022?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/5962254947061173022/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/04/un-textouna-pintura.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/5962254947061173022'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/5962254947061173022'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/04/un-textouna-pintura.html' title='un texto/una pintura.'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S7_QF062s-I/AAAAAAAAATk/yOs1exf_zrQ/s72-c/modigliani.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-4756775610955585266</id><published>2010-03-26T11:28:00.000-07:00</published><updated>2010-03-26T11:41:51.331-07:00</updated><title type='text'>la música y la literatura</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S6z_mi-5HnI/AAAAAAAAATc/815FxAyamoI/s1600/viento.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; 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&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;El anciano pintor Wang-Fô y su discípulo Ling erraban por los caminos del reino de&lt;br /&gt;Han.&lt;br /&gt;Avanzaban lentamente, pues Wang-Fô se detenía durante la noche a contemplar los&lt;br /&gt;astros y durante el día a mirar las libélulas. No iban muy cargados, ya que Wang-Fô amaba&lt;br /&gt;la imagen de las cosas y no las cosas en sí mismas, y ningún objeto del mundo le parecía&lt;br /&gt;digno de ser adquirido a no ser pinceles, tarros de laca y rollos de seda o de papel de arroz.&lt;br /&gt;Eran pobres, pues Wang-Fô trocaba sus pinturas por una ración de mijo y despreciaba las&lt;br /&gt;monedas de plata. Su discípulo Ling, doblándose bajo el peso de un saco lleno de bocetos,&lt;br /&gt;encorvaba respetuosamente la espalda como si llevara encima la bóveda celeste, ya que&lt;br /&gt;aquel saco, a los ojos de Ling, estaba lleno de montañas cubiertas de nieve, de ríos en&lt;br /&gt;primavera y del rostro de la luna de verano.&lt;br /&gt;Ling no había nacido para correr los caminos al lado de un anciano que se apoderaba&lt;br /&gt;de la aurora y apresaba el crepúsculo. Su padre era cambista de oro; su madre era la hija&lt;br /&gt;única de un comerciante de jade, que le había legado sus bienes maldiciéndola por no ser&lt;br /&gt;un hijo. Ling había crecido en una casa donde la riqueza abolía las inseguridades. Aquella&lt;br /&gt;existencia, cuidadosamente resguardada, lo había vuelto tímido: tenía miedo de los&lt;br /&gt;insectos, de la tormenta y del rostro de los muertos. Cuando cumplió quince años, su padre&lt;br /&gt;le escogió una esposa, y la eligió muy bella, pues la idea de la felicidad que proporcionaba a&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;su hijo lo consolaba de haber llegado a la edad en que la noche sólo sirve para dormir. La&lt;br /&gt;esposa de Ling era frágil como un junco, infantil como la leche, dulce como la saliva, salada&lt;br /&gt;como las lágrimas. Después de la boda, los padres de Ling llevaron su discreción hasta el&lt;br /&gt;punto de morirse, y su hijo se quedó solo en su casa pintada de cinabrio, en compañía de su&lt;br /&gt;joven esposa, que sonreía sin cesar, y de un ciruelo que daba flores rosas cada primavera.&lt;br /&gt;Ling amó a aquella mujer de corazón límpido igual que se ama a un espejo que no se&lt;br /&gt;empaña nunca, o a un talismán que siempre nos protege. Acudía a las casas de té para&lt;br /&gt;seguir la moda, y favorecía moderadamente a bailarinas y acróbatas. Una noche, en una&lt;br /&gt;taberna, tuvo por compañero de mesa a Wang-Fô. El anciano había bebido, para ponerse&lt;br /&gt;en un estado que le permitiera pintar con realismo a un borracho; su cabeza se inclinaba&lt;br /&gt;hacia un lado, como si se esforzara por medir la distancia que separaba su mano de la taza.&lt;br /&gt;El alcohol de arroz desataba la lengua de aquel artesano taciturno, y aquella noche, Wang&lt;br /&gt;hablaba como si el silencio fuera una pared y las palabras unos colores destinados a&lt;br /&gt;embadurnarla. Gracias a él, Ling conoció la belleza que reflejaban las caras de los&lt;br /&gt;bebedores, difuminadas por el humo de las bebidas calientes, el esplendor tostado de las&lt;br /&gt;carnes lamidas de una forma desigual por los lengüetazos del fuego, y el exquisito color de&lt;br /&gt;rosa de las manchas de vino esparcidas por los manteles como pétalos marchitos. Una&lt;br /&gt;ráfaga de viento abrió la ventana; el aguacero penetró en la habitación. Wang-Fô se agachó&lt;br /&gt;para que Ling admirase la lívida veta del rayo y Ling, maravillado, dejó de tener miedo a las&lt;br /&gt;tormentas.&lt;br /&gt;Ling pagó la cuenta del viejo pintor; como Wang-Fô no tenía ni dinero ni morada, le&lt;br /&gt;ofreció humildemente un refugio. Hicieron juntos el camino; Ling llevaba un farol; su luz&lt;br /&gt;proyectaba en los charcos inesperados destellos: Aquella noche, Ling se enteró con&lt;br /&gt;sorpresa de que los muros de su casa no eran rojos, como él creía sino que tenían el color&lt;br /&gt;de una naranja que se empieza a pudrir. En el patio, Wang-Fô advirtió la forma delicada de&lt;br /&gt;un arbusto, en el que nadie se había fijado hasta entonces, y lo comparó a una mujer joven&lt;br /&gt;que dejara secar sus cabellos. En el pasillo, siguió con arrobo el andar vacilante de una&lt;br /&gt;hormiga a lo largo de las grietas de la pared, y el horror que Ling sentía por aquellos bichitos&lt;br /&gt;se desvaneció. Entonces, comprendiendo que Wang-Fô acababa de regalarle un alma y una&lt;br /&gt;percepción nuevas, Ling acostó respetuosamente al anciano en la habitación donde habían&lt;br /&gt;muerto sus padres.&lt;br /&gt;Hacía años que Wang-Fô soñaba con hacer el retrato de una princesa de antaño&lt;br /&gt;tocando el laúd bajo un sauce. Ninguna mujer le parecía lo bastante irreal para servirle de&lt;br /&gt;modelo, pero Ling podía serlo, puesto que no era una mujer. Más tarde, Wang-Fô habló de&lt;br /&gt;pintar a un joven príncipe tensando el arco al pie de un alto cedro. Ningún joven de la época&lt;br /&gt;actual era lo bastante irreal para servirle de modelo, pero Ling mandó posar a su mujer bajo&lt;br /&gt;el ciruelo del jardín. Después, Wang-Fô la pintó vestida de hada entre las nubes de&lt;br /&gt;poniente, y la joven lloró, pues aquello era un presagio de muerte. Desde que Ling prefería&lt;br /&gt;los retratos que le hacía Wang-Fô a ella misma, su rostro se marchitaba como la flor que&lt;br /&gt;lucha con el viento o con las lluvias de verano. Una mañana la encontraron colgada de las&lt;br /&gt;ramas del ciruelo rosa: las puntas de la bufanda de seda que la estrangulaba flotaban al&lt;br /&gt;viento mezcladas con sus cabellos; parecía aún más esbelta que de costumbre, y tan pura&lt;br /&gt;como las beldades que cantan los poetas de tiempos pasados. Wang-Fô la pintó por última&lt;br /&gt;vez, pues le gustaba ese color verdoso que adquiere el rostro de los muertos. Su discípulo&lt;br /&gt;Ling desleía los colores y este trabajo exigía tanta aplicación que se olvidó de verter unas&lt;br /&gt;lágrimas.&lt;br /&gt;Ling vendió sucesivamente sus esclavos, sus jades y los peces de su estanque para&lt;br /&gt;proporcionar al maestro tarros de tinta púrpura que venían de Occidente. Cuando la casa&lt;br /&gt;estuvo vacía, se marcharon y Ling cerró tras él la puerta de su pasado. Wang-Fô estaba&lt;br /&gt;cansado de una ciudad en donde ya las caras no podían enseñarle ningún secreto de&lt;br /&gt;belleza o de fealdad, y juntos ambos, maestro y discípulo, vagaron por los caminos del reino&lt;br /&gt;de Han.&lt;br /&gt;Su reputación los precedía por los pueblos, en el umbral de los castillos fortificados y&lt;br /&gt;bajo el pórtico de los templos donde se refugian los peregrinos inquietos al llegar el&lt;br /&gt;crepúsculo. Se decía que Wang-Fô tenía el poder de dar vida a sus pinturas gracias a un&lt;br /&gt;último toque de color que añadía a los ojos. Los granjeros acudían a suplicarle que les&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;pintase un perro guardián, y los señores querían que les hiciera imágenes de soldados. Los&lt;br /&gt;sacerdotes honraban a Wang-Fô como a un sabio; el pueblo lo temía como a un brujo.&lt;br /&gt;Wang se alegraba de estas diferencias de opiniones que le permitían estudiar a su alrededor&lt;br /&gt;las expresiones de gratitud, de miedo o de veneración.&lt;br /&gt;Ling mendigaba la comida, velaba el sueño de su maestro y aprovechaba sus éxtasis&lt;br /&gt;para darle masaje en los pies. Al apuntar el día, mientras el anciano seguía durmiendo, salía&lt;br /&gt;en busca de paisajes tímidos, escondidos detrás de los bosquecillos de juncos. Por la&lt;br /&gt;noche, cuando el maestro, desanimado, tiraba sus pinceles al suelo, él los recogía. Cuando&lt;br /&gt;Wang-Fô estaba triste y hablaba de su avanzada edad, Ling le mostraba sonriente el tronco&lt;br /&gt;sólido de un viejo roble; cuando Wang-Fô estaba alegre y soltaba sus chanzas, Ling fingía&lt;br /&gt;escucharlo humildemente.&lt;br /&gt;Un día, al atardecer, llegaron a los arrabales de la ciudad imperial, y Ling buscó para&lt;br /&gt;Wang-Fô un albergue donde pasar la noche. El anciano se envolvió en sus harapos y Ling&lt;br /&gt;se acostó junto a él para darle calor, pues la primavera acababa de llegar y el suelo de barro&lt;br /&gt;estaba helado aún. Al llegar el alba, unos pesados pasos resonaron por los pasillos de la&lt;br /&gt;posada; se oyeron los susurros amedrentados del posadero y unos gritos de mando&lt;br /&gt;proferidos en lengua bárbara. Ling se estremeció, recordando que el día anterior había&lt;br /&gt;robado un pastel de arroz para la comida del maestro. No puso en duda que venían a&lt;br /&gt;arrestarlo y se preguntó quién ayudaría mañana a Wang-Fô a vadear el próximo río.&lt;br /&gt;Entraron los soldados provistos de faroles. La llama, que se filtraba a través del papel&lt;br /&gt;de colores, ponía luces rojas y azules en sus cascos de cuero. La cuerda de un arco vibraba&lt;br /&gt;en su hombro, y, de repente, los más feroces rugían sin razón alguna. Pusieron su pesada&lt;br /&gt;mano en la nuca de Wang-Fô, quien no pudo evitar fjarse en que sus mangas no hacían&lt;br /&gt;juego con el color de sus abrigos. Ayudado por su discípulo, Wang-Fô siguió a los soldados,&lt;br /&gt;tropezando por unos caminos desiguales. Los transeúntes, agrupados, se mofaban de&lt;br /&gt;aquellos dos criminales a quienes probablemente iban a decapitar. A todas las preguntas&lt;br /&gt;que hacía Wang, los soldados contestaban con una mueca salvaje. Sus manos atadas le&lt;br /&gt;dolían y Ling, desesperado, miraba a su maestro sonriendo, lo que era para él una manera&lt;br /&gt;más tierna de llorar.&lt;br /&gt;Llegaron a la puerta del palacio imperial, cuyos muros color violeta se erguían en&lt;br /&gt;pleno día como un trozo de crepúsculo. Los soldados obligaron a Wang-Fô a franquear&lt;br /&gt;innumerables salas cuadradas o circulares, cuya forma simbolizaba las estaciones, los&lt;br /&gt;puntos cardinales, lo masculino y lo femenino, la longevidad, las prerrogativas del poder. Las&lt;br /&gt;puertas giraban sobre sí mismas mientras emitían una nota de música, y su disposición era&lt;br /&gt;tal que podía recorrerse toda la gama al atravesar el palacio de Levante a Poniente. Todo se&lt;br /&gt;concertaba para dar idea de un poder y de una sutileza sobrehumanas y se percibía que las&lt;br /&gt;más ínfimas órdenes que allí se pronunciaban debían de ser definitivas y terribles, como la&lt;br /&gt;sabiduría de los antepasados. Finalmente, el aire se enrareció; el silencio se hizo tan&lt;br /&gt;profundo que ni un torturado se hubiera atrevido a gritar. Un eunuco levantó una cortina; los&lt;br /&gt;soldados temblaron como mujeres, y el grupito entró en la sala en donde se hallaba el Hijo&lt;br /&gt;del Cielo sentado en su trono.&lt;br /&gt;Era una sala desprovista de paredes, sostenida por unas macizas columnas de piedra&lt;br /&gt;azul. Florecía un jardín al otro lado de los fustes de mármol y cada una de las flores que&lt;br /&gt;encerraban sus bosquecillos pertenecía a una exótica especie traída de allende los mares.&lt;br /&gt;Pero ninguna de ellas tenía perfume, por temor a que la meditación del Dragón Celeste se&lt;br /&gt;viera turbada por los buenos olores. Por respeto al silencio en que bañaban sus&lt;br /&gt;pensamientos, ningún pájaro había sido admitido en el interior del recinto y hasta se había&lt;br /&gt;expulsado de allí a las abejas. Un alto muro separaba el jardín del resto del mundo, con el&lt;br /&gt;fin de que el viento, que pasa sobre los perros reventados y los cadáveres de los campos de&lt;br /&gt;batalla, no pudiera permitirse ni rozar siquiera la manga del Emperador.&lt;br /&gt;El Maestro Celeste se hallaba sentado en un trono de jade y sus manos estaban&lt;br /&gt;arrugadas como las de un viejo, aunque apenas tuviera veinte años. Su traje era azul, para&lt;br /&gt;simular el invierno, y verde, para recordar la primavera. Su rostro era hermoso, pero&lt;br /&gt;impasible como un espejo colocado a demasiada altura y que no reflejara más que los&lt;br /&gt;astros y el implacable cielo. A su derecha tenía al Ministro de los Placeres Perfectos y a su&lt;br /&gt;izquierda al Consejero de los Tormentos Justos. Como sus cortesanos, alineados al pie de&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;las columnas, aguzaban el oído para recoger la menor palabra que de sus labios se&lt;br /&gt;escapara, había adquirido la costumbre de hablar siempre en voz baja.&lt;br /&gt;—Dragón Celeste —dijo Wang-Fô, prosternándose—, soy viejo, soy pobre y soy débil.&lt;br /&gt;Tú eres como el verano; yo soy como el invierno. Tú tienes Diez Mil Vidas; yo no tengo más&lt;br /&gt;que una y pronto acabará. ¿Qué te he hecho yo? Han atado mis manos que jamás te&lt;br /&gt;hicieron daño alguno.&lt;br /&gt;—¿Y tú me preguntas qué es lo que me has hecho, viejo Wang-Fô? —dijo el&lt;br /&gt;Emperador.&lt;br /&gt;Su voz era tan melodiosa que daban ganas de llorar. Levantó su mano derecha, que&lt;br /&gt;los reflejos del suelo de jade transformaban en glauca como una planta submarina, y Wang-&lt;br /&gt;Fô, maravillado por aquellos dedos tan largos y delgados, trató de hallar en sus recuerdos si&lt;br /&gt;alguna vez había hecho del Emperador o de sus ascendientes un retrato tan mediocre que&lt;br /&gt;mereciese la muerte. Mas era poco probable, pues Wang-Fô, hasta aquel momento, apenas&lt;br /&gt;había pisado la corte de los Emperadores, prefiriendo siempre las chozas de los granjeros o,&lt;br /&gt;en las ciudades, los arrabales de las cortesanas y las tabernas del muelle en las que&lt;br /&gt;disputan los estibadores.&lt;br /&gt;—¿Me preguntas lo que me has hecho, viejo Wang-Fô? —prosiguió el Emperador,&lt;br /&gt;inclinando su cuello delgado hacia el anciano que lo escuchaba—. Voy a decírtelo. Pero&lt;br /&gt;como el veneno ajeno no puede entrar en nosotros, sino por nuestras nueve aberturas, para&lt;br /&gt;ponerte en presencia de tus culpas deberé recorrer los pasillos de mi memoria y contarte&lt;br /&gt;toda mi vida. Mi padre había reunido una colección de tus pinturas en la estancia más&lt;br /&gt;escondida de palacio, pues sustentaba la opinión de que los personajes de los cuadros&lt;br /&gt;deben ser sustraídos a las miradas de los profanos, en cuya presencia no pueden bajar los&lt;br /&gt;ojos. En aquellas salas me educaron a mí, viejo Wang-Fô, ya que habían dispuesto una&lt;br /&gt;gran soledad a mi alrededor para permitirme crecer. Con objeto de evitarle a mi candor las&lt;br /&gt;salpicaduras humanas, habían alejado de mí las agitadas olas de mis futuros súbditos, y a&lt;br /&gt;nadie se le permitía pasar ante mi puerta, por miedo a que la sombra de aquel hombre o&lt;br /&gt;mujer se extendiera hasta mí. Los pocos y viejos servidores que se me habían concedido se&lt;br /&gt;mostraban lo menos posible; las horas daban vueltas en círculo; los colores de tus cuadros&lt;br /&gt;se reavivaban con el alba y palidecían con el crepúsculo. Por las noches, yo los&lt;br /&gt;contemplaba cuando no podía dormir, y durante diez años consecutivos estuve mirándolos&lt;br /&gt;todas las noches. Durante el día, sentado en una alfombra cuyo dibujo me sabía de&lt;br /&gt;memoria, reposando la palma de mis manos vacías en mis rodillas de amarilla seda, soñaba&lt;br /&gt;con los goces que me proporcionaría el porvenir. Me imaginaba al mundo con el país de&lt;br /&gt;Han en medio, semejante al llano monótono hueco de la mano surcada por las líneas fatales&lt;br /&gt;de los Cinco Ríos. A su alrededor, el mar donde nacen los monstruos y, más lejos aún, las&lt;br /&gt;montañas que sostienen el cielo. Y para ayudarme a imaginar todas esas cosas, yo me valía&lt;br /&gt;de tus pinturas. Me hiciste creer que el mar se parecía a la vasta capa de agua extendida en&lt;br /&gt;tus telas, tan azul que una piedra al caer no puede por menos de convertirse en zafiro; que&lt;br /&gt;las mujeres se abrían y se cerraban como las flores, semejantes a las criaturas que&lt;br /&gt;avanzan, empujadas por el viento, por los senderos de tus jardines, y que los jóvenes&lt;br /&gt;guerreros de delgada cintura que velan en las fortalezas de las fronteras eran como flechas&lt;br /&gt;que podían traspasarnos el corazón. A los dieciséis años, vi abrirse las puertas que me&lt;br /&gt;separaban del mundo: subí a la terraza del palacio a mirar las nubes, pero eran menos&lt;br /&gt;hermosas que las de tus crepúsculos. Pedí mi litera: sacudido por los caminos, cuyo barro y&lt;br /&gt;piedras yo no había previsto, recorrí las provincias del Imperio sin hallar tus jardines llenos&lt;br /&gt;de mujeres parecidas a luciérnagas, aquellas mujeres que tú pintabas y cuyo cuerpo es&lt;br /&gt;como un jardín. Los guijarros de las orillas me asquearon de los océanos; la sangre de los&lt;br /&gt;ajusticiados es menos roja que la granada que se ve en tus cuadros; los parásitos que hay&lt;br /&gt;en los pueblos me impiden ver la belleza de los arrozales; la carne de las mujeres vivas me&lt;br /&gt;repugna tanto como la carne muerta que cuelga de los ganchos en las carnicerías, y la risa&lt;br /&gt;soez de mis soldados me da náuseas. Me has mentido, Wang-Fô, viejo impostor: el mundo&lt;br /&gt;no es más que un amasijo de manchas confusas, lanzadas al vacío por un pintor insensato,&lt;br /&gt;borradas sin cesar por nuestras lágrimas. El reino de Han no es el más hermoso de los&lt;br /&gt;reinos y yo no soy el Emperador. El único imperio sobre el que vale la pena reinar es aquel&lt;br /&gt;donde tú penetras, viejo Wang-Fô, por el camino de las Mil Curvas y de los Diez Mil Colores.&lt;br /&gt;5&lt;br /&gt;Sólo tú reinas en paz sobre unas montañas cubiertas por una nieve que no puede derretirse&lt;br /&gt;y sobre unos campos de narcisos que nunca se marchitan. Y por eso, Wang-Fô, he buscado&lt;br /&gt;el suplicio que iba a reservarte, a ti cuyos sortilegios han hecho que me asquee de cuanto&lt;br /&gt;poseo y me han hecho desear lo que jamás podré poseer. Y para encerrarte en el único&lt;br /&gt;calabozo de donde no vas a poder salir, he decidido que te quemen los ojos, ya que tus&lt;br /&gt;ojos, Wang— Fô, son las dos puertas mágicas que abren tu reino. Y puesto que tus manos&lt;br /&gt;son los dos caminos, divididos en diez bifurcaciones, que te llevan al corazón de tu imperio,&lt;br /&gt;he dispuesto que te corten las manos. ¿Me has entendido, viejo Wang-Fô?&lt;br /&gt;Al escuchar esta sentencia, el discípulo Ling se arrancó del cinturón un cuchillo&lt;br /&gt;mellado y se precipitó sobre el Emperador. Dos guardias lo apresaron. El Hijo del Cielo&lt;br /&gt;sonrió y añadió con un suspiro:&lt;br /&gt;—Y te odio también, viejo Wang-Fô, porque has sabido hacerte amar. Matad a ese&lt;br /&gt;perro.&lt;br /&gt;Ling dio un salto para evitar que su sangre manchase el traje de su maestro. Uno de&lt;br /&gt;los soldados levantó el sable, y la cabeza de Ling se desprendió de su nuca, semejante a&lt;br /&gt;una flor tronchada. Los servidores se llevaron los restos y Wang-Fô, desesperado, admiró la&lt;br /&gt;hermosa mancha escarlata que la sangre de su discípulo dejaba en el pavimento de piedra&lt;br /&gt;verde.&lt;br /&gt;El Emperador hizo una seña y dos eunucos limpiaron los ojos de Wang-Fô.&lt;br /&gt;—Oyeme, viejo Wang—Fo —dijo el Emperador—, y seca tus lágrimas, pues no es el&lt;br /&gt;momento de llorar. Tus ojos deben permanecer claros, con el fin de que la poca luz que aún&lt;br /&gt;les queda no se empañe con tu llanto. Ya que no deseo tu muerte sólo por rencor, ni sólo&lt;br /&gt;por crueldad quiero verte sufrir. Tengo otros proyectos, viejo Wang-Fô. Poseo, entre la&lt;br /&gt;colección de tus obras, una pintura admirable en donde se reflejan las montañas, el estuario&lt;br /&gt;de los ríos y el mar, infinitamente reducidos, es verdad, pero con una evidencia que&lt;br /&gt;sobrepasa a la de los objetos mismos, como las figuras que se miran a través de una esfera.&lt;br /&gt;Pero esta pintura se halla inacabada, Wang-Fô, y tu obra maestra no es más que un&lt;br /&gt;esbozo. Probablemente, en el momento en que la estabas pintando, sentado en un valle&lt;br /&gt;solitario, te fijaste en un pájaro que pasaba, o en un niño que perseguía al pájaro. Y el pico&lt;br /&gt;del pájaro o las mejillas del niño te hicieron olvidar los párpados azules de las olas. No has&lt;br /&gt;terminado las franjas del manto del mar, ni los cabellos de algas de las rocas. Wang-Fô,&lt;br /&gt;quiero que dediques las horas de luz que aún te quedan a terminar esta pintura, que&lt;br /&gt;encerrará de esta suerte los últimos secretos acumulados durante tu larga vida. No me cabe&lt;br /&gt;duda de que tus manos, tan próximas a caer, temblarán sobre la seda y el infinito penetrará&lt;br /&gt;en tu obra por esos cortes de la desgracia. Ni me cabe duda de que tus ojos, tan cerca de&lt;br /&gt;ser aniquilados, descubrirán unas relaciones al límite de los sentidos humanos. Tal es mi&lt;br /&gt;proyecto, viejo Wang-Fô, y puedo obligarte a realizarlo. Si te niegas, antes de cegarte&lt;br /&gt;quemaré todas tus obras y entonces serás como un padre cuyos hijos han sido todos&lt;br /&gt;asesinados y destruidas sus esperanzas de posteridad. Piensa más bien, si quieres, que&lt;br /&gt;esta última orden es una consecuencia de mi bondad, pues sé que la tela es la única&lt;br /&gt;amante a quien tú has acariciado. Y ofrecerte unos pinceles, unos colores y tinta para&lt;br /&gt;ocupar tus últimas horas es lo mismo que darle una ramera como limosna a un hombre que&lt;br /&gt;va a morir.&lt;br /&gt;A una seña del dedo meñique del Emperador, dos eunucos trajeron respetuosamente&lt;br /&gt;la pintura inacabada donde Wang-Fô había trazado la imagen del cielo y del mar. Wang-Fô&lt;br /&gt;se secó las lágrimas y sonrió, pues aquel apunte le recordaba su juventud. Todo en él&lt;br /&gt;atestiguaba una frescura de alma a la que ya Wang-Fô no podía aspirar, pero le faltaba, no&lt;br /&gt;obstante, algo, pues en la época en que la había pintado Wang, todavía no había&lt;br /&gt;contemplado lo bastante las montañas, ni las rocas que bañan en el mar sus flancos&lt;br /&gt;desnudos, ni tampoco se había empapado lo suficiente de la tristeza del crepúsculo. Wang-&lt;br /&gt;Fô eligió uno de los pinceles que le presentaba un esclavo y se puso a extender, sobre el&lt;br /&gt;mar inacabado, amplias pinceladas de azul. Un eunuco, en cuclillas a sus pies, desleía los&lt;br /&gt;colores; hacía esta tarea bastante mal, y más que nunca Wang-Fô echó de menos a su&lt;br /&gt;discípulo Ling.&lt;br /&gt;6&lt;br /&gt;Wang empezó por teñir de rosa la punta del ala de una nube posada en una montaña.&lt;br /&gt;Luego añadió a la superficie del mar unas pequeñas arrugas que no hacían sino acentuar la&lt;br /&gt;impresión de su serenidad. El pavimento de jade se iba poniendo singularmente húmedo,&lt;br /&gt;pero Wang-Fô, absorto en su pintura, no advertía que estaba trabajando sentado en el agua.&lt;br /&gt;La frágil embarcación, agrandada por las pinceladas del pintor, ocupaba ahora todo el&lt;br /&gt;primer plano del rollo de seda. El ruido acompasado de los remos se elevó de repente en la&lt;br /&gt;distancia, rápido y ágil como un batir de alas. El ruido se fue acercando, llenó suavemente&lt;br /&gt;toda la sala y luego cesó; unas gotas temblaban, inmóviles, suspendidas de los remos del&lt;br /&gt;barquero. Hacía mucho tiempo que el hierro al rojo vivo destinado a quemar los ojos de&lt;br /&gt;Wang se había apagado en el brasero del verdugo. Con el agua hasta los hombros, los&lt;br /&gt;cortesanos, inmovilizados por la etiqueta, se alzaban sobre la punta de los pies. El agua&lt;br /&gt;llegó por fin a nivel del corazón imperial. El silencio era tan profundo que hubiera podido&lt;br /&gt;oírse caer las lágrimas.&lt;br /&gt;Era Ling, en efecto. Llevaba puesto su traje viejo de diario, y su manga derecha aún&lt;br /&gt;llevaba la huella de un enganchón que no había tenido tiempo de coser aquella mañana,&lt;br /&gt;antes de la llegada de los soldados. Pero lucía alrededor del cuello una extraña bufanda&lt;br /&gt;roja. Wang-Fô le dijo dulcemente, mientras continuaba pintando:&lt;br /&gt;—Te creía muerto.&lt;br /&gt;—Estando vos vivo —dijo respetuosamente Ling—, ¿cómo podría yo morir?&lt;br /&gt;Y ayudó al maestro a subir a la barca. El techo de jade se reflejaba en el agua, de&lt;br /&gt;suerte que Ling parecía navegar por el interior de una gruta. Las trenzas de los cortesanos&lt;br /&gt;sumergidos ondulaban en la superficie como serpientes, y la cabeza pálida del Emperador&lt;br /&gt;flotaba como un loto.&lt;br /&gt;—Mira, discípulo mío —dijo melancólicamente Wang-Fô—. Esos desventurados van a&lt;br /&gt;perecer, si no lo han hecho ya. Yo no sabía que había bastante agua en el mar para ahogar&lt;br /&gt;a un Emperador. ¿Qué podemos hacer?&lt;br /&gt;—No temas nada, Maestro —murmuró el discípulo—. Pronto se hallarán a pie enjuto,&lt;br /&gt;y ni siquiera recordarán haberse mojado las mangas. Tan sólo el Emperador conservará en&lt;br /&gt;su corazón un poco de amargor marino. Estas gentes no están hechas para perderse por el&lt;br /&gt;interior de una pintura.&lt;br /&gt;Y añadió:&lt;br /&gt;—La mar está tranquila y el viento es favorable. Los pájaros marinos están haciendo&lt;br /&gt;sus nidos. Partamos, maestro, al país de más allá de las olas.&lt;br /&gt;—Partamos —dijo el viejo pintor.&lt;br /&gt;Wang-Fô cogió el timón y Ling se inclinó sobre los remos. La cadencia de los mismos&lt;br /&gt;llenó de nuevo toda la estancia, firme y regular como el latido de un corazón. El nivel del&lt;br /&gt;agua iba disminuyendo insensiblemente en torno a las grandes rocas verticales que volvían&lt;br /&gt;a ser columnas. Muy pronto, tan sólo unos cuantos charcos brillaron en las depresiones del&lt;br /&gt;pavimento de jade. Los trajes de los cortesanos estaban secos, pero el Emperador&lt;br /&gt;conservaba algunos copos de espuma en la orla de su manto.&lt;br /&gt;El rollo de seda pintado por Wang-Fô permanecía sobre una mesita baja. Una barca&lt;br /&gt;ocupaba todo el primer término. Se alejaba poco a poco, dejando tras ella un delgado surco&lt;br /&gt;que volvía a cerrarse sobre el mar inmóvil. Ya no se distinguía el rostro de los dos hombres&lt;br /&gt;sentados en la barca, pero aún podía verse la bufanda roja de Ling y la barba de Wang-Fô,&lt;br /&gt;que flotaba al viento.&lt;br /&gt;La pulsación de los remos fue debilitándose y luego cesó, borrada por la distancia. El&lt;br /&gt;Emperador, inclinado hacia delante, con la mano a modo de visera delante de los ojos,&lt;br /&gt;contemplaba alejarse la barca de Wang-Fô, que ya no era más que una mancha&lt;br /&gt;imperceptible en la palidez del crepúsculo. Un vaho de oro se elevó, desplegándose sobre el&lt;br /&gt;mar. Finalmente, la barca viró en derredor a una roca que cerraba la entrada a la alta mar;&lt;br /&gt;cayó sobre ella la sombra del acantilado; borróse el surco de la desierta superficie y el pintor&lt;br /&gt;Wang-Fô y su discípulo Ling desaparecieron para siempre en aquel mar de Jade azul que&lt;br /&gt;Wang-Fô acababa de inventar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-4756775610955585266?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/4756775610955585266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/03/la-musica-y-la-literatura.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4756775610955585266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4756775610955585266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/03/la-musica-y-la-literatura.html' title='la música y la literatura'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S6z_mi-5HnI/AAAAAAAAATc/815FxAyamoI/s72-c/viento.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-4504700912449024941</id><published>2010-03-19T11:02:00.000-07:00</published><updated>2010-05-24T16:45:28.774-07:00</updated><title type='text'>Kit para la supervivencia de la identidad.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S6PDFtzBxFI/AAAAAAAAATE/Ig8LQnczWoo/s1600-h/Primavera,_verano___.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 219px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S6PDFtzBxFI/AAAAAAAAATE/Ig8LQnczWoo/s320/Primavera,_verano___.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5450414477008815186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S6O94h1KX7I/AAAAAAAAAS8/Swu8ApQTqeg/s1600-h/arqueologia+personal"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 241px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S6O94h1KX7I/AAAAAAAAAS8/Swu8ApQTqeg/s320/arqueologia+personal" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5450408752900104114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;          esta semana el trabajo se basó en la busqueda de los huesos&lt;br /&gt;desde la teoria nos acercamos al tema " el narrador".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y para el area transversal 2, vimos el film:primavera,verano, otoño, invierno, y primavera.Director:Ki-duk Kim&lt;br /&gt;Writer:Ki-duk Kim&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tori naki uo no&lt;br /&gt;me wa namida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primavera pasa;&lt;br /&gt;lloran las aves&lt;br /&gt;y son lágrimas los ojos de los peces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;shizukasa ya&lt;br /&gt;iwa ni shimiiru&lt;br /&gt;semi no koe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo en calma.&lt;br /&gt;Penetra en las rocas&lt;br /&gt;la voz de la cigarra&lt;br /&gt;kiku no ka ya&lt;br /&gt;nara ni wa furuki&lt;br /&gt;hotoketachi&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olor a crisantemos.&lt;br /&gt;Y en Nara, viejas&lt;br /&gt;imágenes del Buda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-4504700912449024941?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/4504700912449024941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/03/kit-para-la-supervivencia-de-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4504700912449024941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4504700912449024941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/03/kit-para-la-supervivencia-de-la.html' title='Kit para la supervivencia de la identidad.'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S6PDFtzBxFI/AAAAAAAAATE/Ig8LQnczWoo/s72-c/Primavera,_verano___.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-1797064985027174765</id><published>2010-03-11T20:20:00.001-08:00</published><updated>2010-05-24T16:30:00.298-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unidad de politica social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='taller de literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biblioteca central'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='U.P.T.C'/><title type='text'>ACERCA DE LA PALABRA POETICA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5nD9aG0SnI/AAAAAAAAASc/WRpAXg_6CU4/s1600-h/Frida_movie.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 215px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5nD9aG0SnI/AAAAAAAAASc/WRpAXg_6CU4/s320/Frida_movie.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5447600684028676722" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esta semana,compartimos la lectura de la entrevista realizada al poeta Casimiro de Brito titulada"canto del caos" igualmente el cine foro se realizó con la proyección de la pelicula "Frida" el tema principal de este modulo fue la palabra poética y su intima relación con la imagen y la música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FRIDA: Reparto Salma Hayek, Patricia Reyes Spindola, Mía Maestro, Ashley Judd, Antonio Banderas, Alfred Molina, Edward Norton, Valeria Golino, Roger Rees, Saffron Burrows&lt;br /&gt;Director Julie Taymor&lt;br /&gt;Duración 02:00:00&lt;br /&gt;Género Drama.&lt;br /&gt;Aqui publico la entrevista para quienes deseen profundizar la lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                    Casimiro de Brito: Entrevista&lt;br /&gt;                           Canto del caos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gonzalo Márquez Cristo y Amparo Osorio entrevistan al poeta portugués para el No. 18 de Común Presencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traducción del portugués: Germán Villamizar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poeta, novelista, cuentista, ensayista y viajero nacido en Algarbe -Portugal (1938). Es autor de más de cuarenta libros. Ha dirigido varias revistas literarias (entre ellas Cadernos do Meio-Dia, con António Ramos Rosa). Estuvo vinculado al movimiento Poesía 61. Sus poemas han aparecido en más de 140 antologías portuguesas y extranjeras. Ha sido director de los festivales internacionales de poesía de Lisboa, Faro y Porto Santo. Fue vicepresidente de la Asociación Portuguesa de Escritores, presidente de la Asociación Europea para la Promoción de la Poesía (Lovaina), y es el presidente del PEN Club portugués. Sus obras fueron grabadas para la Librería del Congreso, Washington DC. Es consejero de la Asociación Mundial de Haiku, de Tokio. Obtuvo el Premio Internacional Versilla, de Viareggio, a la «mejor obra completa de poesía», por Ode &amp; Ceia (1985). La Academia Mundial de Poesía (de la Fundación Martin Luther King) lo galardonó en 2002 con el primer Premio Internacional Leopold Sédar Senghor por su carrera literaria. En 2005 fue distinguido con el Premio Europeo Sibila Alleramo/Mario Luzi al mejor libro de poesía publicado en Italia en 2004. Es traductor del japonés, y su obra ha sido vertida al gallego, español, catalán, italiano, francés, corso, inglés, flamenco, holandés, sueco, polaco, esloveno, servo-croata, griego, rumano, búlgaro, macedonio, albanés, húngaro, árabe, hebreo, chino, japonés...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que escuchamos el nombre de Casimiro de Brito salíamos del Alcázar de Sevilla con el poeta español Antonio José Trigo, quien posteriormente se convertiría al islamismo de manera tan febril que llegaría incluso a cambiarse el nombre, a destruir sus libros y traducciones, y a realizar una peregrinación a La Meca. Pero aquella cálida tarde, años antes de que renegara de su pasado impuro y de nuestra amistad, y mientras nos preparábamos para comer unas tapas de boquerones, Trigo, con la serenidad singular que lo caracterizaba en ese momento previo a la posesión de Alá, se quitó los lentes para limpiarlos con impecables ademanes, y con circunspección nos habló de un poeta portugués «que había hecho del pensamiento carne, que producía unas metáforas iluminadas por el caos», y que él acababa de vertir al español.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El contagio literario hizo muy pronto efecto y horas más tarde leíamos en su apartamento, entre copas de Rioja, La poesía al pie del milenio de Casimiro de Brito, del cual entregaríamos una muestra substancial a los lectores de Común Presencia en su número 8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz tutelar de René Char y su relampagueante poesía nos condujo a un universo esotérico, del cual no saldríamos, ni siquiera cuando nuestro anfitrión nos invitó a Marrakesh después de la cuarta botella de vino, quizá soñando desde ese momento con su futura vida religiosa. En consecuencia alguien dijo imprudentemente la palabra alquimia, y decidimos evocar entre brindis a Flamel, Hermes Trismegisto, Paracelso y al ineludible Fulcanelli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando El secreto de las catedrales irrumpió en esta conversación prolija, hasta el momento en que Trigo sacó de lo más oculto de su biblioteca Las moradas filosofales, y regalándonos el ejemplar con un tono sombrío pidió que nos preparáramos para una extraña confesión: «Fulcanelli está vivo y reside en Sevilla, vosotros podéis encontrarlo si tenéis suerte».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inmortalidad de los alquimistas que han hallado la Piedra Filosofal hacía parte de la leyenda, y aunque creíamos que Fulcanelli alcanzó la iluminación contemplando los frescos de las catedrales góticas, lamentablemente para nosotros aquella profecía nunca se cumplió y nuestra pasión alquímica fue a dar a un fracaso irremediable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apostamos –como Rimbaud– por la alquimia del verbo. De regreso a Colombia y con la publicación de los textos de Casimiro de Brito en Común Presencia, iniciamos con él una relación epistolar que nunca ha sido interrumpida. Una decena de sus libros nos fueron llegando desde Lisboa permitiéndonos una aproximación a su palabra habitada. Los grandes poetas portugueses: António Ramos Rosa y Sophia de Mello nos remitieron en algunas ocasiones a su nombre. Y de pronto sin cita previa –a causa de algunos problemas cibernéticos– durante su reciente visita a Bogotá, en la terraza de la biblioteca Virgilio Barco, bajo una fría noche de luna llena, al fin lo conoceríamos al término de su lectura inquietante, y para nuestra perplejidad, le escucharíamos decir después del saludo las siguientes temerarias palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Cuando me preparaba para esta presentación supe que nos encontraríamos aquí a pesar de las trampas que la Internet nos jugó, por una extraña revelación que parecería del orden de la Alquimia».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atemorizados no quisimos conocer la explicación. Más tarde, a la luz del ron, evocamos al poeta que había sido el puente de nuestra presencia, comentando detalles de su rigurosa conversión mahometana. Entonces Casimiro pidió que trajéramos Las moradas filosofales de Fulcanelli –obsequiado en nuestro mencionado viaje a Sevilla por Trigo– y al abrirlo, todos vimos con asombro la dedicatoria que años antes nos había escrito el autor español: A los poetas que escriben al pie del milenio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Es extraño que haya utilizado mi título en esa dedicatoria, ese libro también me corresponde. Encuentro una mágica relación en todo esto», dijo Casimiro sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces por prudencia decidimos cambiar de tema. La noche avanzó entre evocaciones y lecturas. Más tarde lo llevamos al hotel del barrio Teusaquillo donde se hospedaba. Por el camino se burló de la arrogancia del Premio Nobel Wole Soyinka en el Festival Internacional de Poesía de Medellín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los signos esotéricos continuaron aflorando. Recientemente, cuando trabajábamos en la presente entrevista, su computador falló perdiéndose toda la información, hecho que nos colmó de angustia. Enviamos de nuevo el cuestionario apresuradamente, pero debemos aclarar, que esta segunda vez, suprimimos por superstición –y de común acuerdo–, la pregunta referente a Fulcanelli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy sabemos que en Sevilla se ha construido un barrio llamado Heliópolis, tal como la secta fundada por el famoso alquimista, quien según sus creyentes se aproxima a los ciento veinte años de vida. No queremos hablar más al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a Antonio José –alias Yasin–, continúa su sendero místico en algún lugar ignoto del África árabe. Casimiro de Brito, verdadera víctima de la palabra, avanza en la escritura de su heracliteano Libro de las caídas y actualmente organiza su prestigioso Festival poético en la bella isla de Porto Santo, Portugal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es innecesario tejer nuevas disquisiciones. He aquí su pensamiento solar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: Sabiendo que «toda poesía tiene algo de trágico» (Novalis), ¿cree que un texto justifica el dolor y la destrucción que habita en su génesis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CdB: Si el todo se construyó o reconstruyó en un acto trágico, en la muerte cotidiana y efímera, la Poesía, una de las formas mas depuradas de la expresión de ese Todo, es sólo una tragedia en acción. Hace mucho tiempo que dejé a un lado la idea de que hay momentos trágicos y momentos que no lo son. Lo que vivimos, y lo que viven los demás (animales, plantas, minerales) es, al mismo tiempo, tragedia y fiesta; palabras de poetas antes de ser filósofos. El sosiego no existe: si alguien lo viera o sintiera, estaría equivocado porque no hay reposo en el viaje de los cuerpos. Esto no es grave. Lo que nace en mí muere y renace: ocaso y alborada. Ni siquiera el Todo, si tuviera tiempo para pensar o sentir daría cuenta de la cantidad de los seres que, en refugios precarios, bullen en él. ¿El texto? Es la metáfora de una génesis que ya es destrucción, sólo eso. O muchas otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: ¿Comparte la frase de Nietzsche: «el anhelo de belleza surgió de una privación, de la melancolía, del dolor»?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CdB: No. Los estados humanos que producen la belleza (ya sea un poema, una cantata o una pintura) no pueden identificarse de la misma manera. Posiblemente sea cierto que la mayor parte de las formas artísticas son fruto del dolor y de la privación, pero las obras de algunos autores se originan en el placer y el exceso. No se debe generalizar. La figura del artista trágico es constante, pero no es única. Así mismo, el poeta, el artista, nunca deja de ser (fusión de ángel blanco y ángel negro, simbiosis de profeta y persona corriente) en cualquier situación de la vida. Mi obra está impregnada de alegría (no exenta de un sentimiento de pérdida) y de sufrimiento (indicador de que tenemos los pies en esta tierra inconstante). Después está el oficio… que termina por crear cierto distanciamiento, cierta ironía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: Primero la tragedia griega con su pathos, después el amor-pasión con su paradigmático Tristán e Isolda, nos enseñaron la posibilidad de un sufrimiento o una muerte como catarsis, como «vicio» o como dulce obsesión. La poesía, que mira a los ojos a la muerte y juega ajedrez con ella como en El séptimo sello de Bergman, ¿puede ser todavía un refugio convincente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CdB: La poesía mira los ojos de la muerte, se halla atenta a la mínima tragedia del acto de vivir, pero no es un refugio. Me refiero a la gran poesía, a la palabra esencial. La poesía es un lugar no siempre ameno en que se reúnen luz y sombra, concordia y discordia; sin embargo, no es una fuga. Es un oficio que emplea el más poderoso y sutil de los instrumentos: el lenguaje, la fuente del ser. Si es verdad que el hombre, al igual que los demás seres, nace del caos hacia la muerte, también es verdad que, con su capacidad de trasformar lo real, crea la poesía, posibilidad de orden no inflexible, revelado por el canto. No es el orden que normaliza, sino el canto, que reúne verdad y belleza, y nada tiene que ver con el orden establecido. El pathos de la tragedia griega y el amor cortés se repiten a través de los siglos e impregnan, en formas variadas, diversas tradiciones poéticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: En su obra, además de la muerte, también se afirma el amor como «vicio»...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CdB: Hablo de vicio como obsesión: ese es el sentido de esta palabra en mi obra. La obsesión está en la vivencia de la muerte (el paso del tiempo, tomarle el pulso) y en la del amor. El amor es lo mejor de nosotros. Es un estado ambivalente de alegría y dolor, y un encuentro con una suerte de divinidad que se apodera de nosotros: el otro, el amado, el que trasformamos al amarlo. Nuestros amados son dioses que durante un momento signado por la eternidad son más fuertes y fecundos que nosotros. La felicidad es esa fiebre de vivir a la sombra del otro, como si en ella se conjugara el alma de dos cuerpos que vivifican la armonía de los contrarios. Y no hay otra. Por eso Heráclito, en un fragmento elíptico como el amor, habla de la «armonía de los contrarios».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: Sabemos por Freud el estrecho vínculo entre el deseo y el sueño, ¿cuál sería la relación entre el ave-fénix del deseo y el poema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CdB: Quizá sea el deseo como impulso del sexo, el poder o la escritura, aunque no me gusta generalizar. En mi caso, las cosas ocurren así: casi siempre despierto a las cinco de la mañana y me viene un fuerte deseo de decir, escribir, expresar una síntesis, que por cierto es un objeto parido por el subconsciente. No dudo de que por ahí rondan los sueños, visión interior resultante de todas las experiencias del cuerpo, que son de dos tipos: una que viene de lejos, de mi ser antiguo, de lo que fui antes de ser hombre; y otra que ha sido vivida por mi cuerpo en los laberintos abiertos después de haberme sido dada una forma mutante sujeta a mil azares. Podemos llamar deseo a este impulso que viene de lejos, que no es muy diferente del impulso natural de afeitarse, caminar, amar, caer, hasta dejar de ser. Heráclito, que dice casi todo, afirma en el fragmento 62: «Inmortales mortales, mortales inmortales, viviendo de la muerte de unos, muriendo de la vida de otros».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: A partir de su conocimiento y reflexión sobre las afinidades y diferencias de la poesía escrita en Oriente y Occidente, ¿comparte la sentencia de Denis de Rougemont: «Toda la poesía europea surgió de la escrita por los trovadores del siglo XII»?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CdB: Hace algún tiempo me referí a eso en una conferencia que dicté en una universidad de Nápoles: son más las afinidades que las diferencias entre la poesía occidental y la oriental. Voy más allá de la afirmación de Denis de Rougemeont: aunque es evidente que toda poesía continúa una tradición, no olvidemos que hay mucha poesía, y muy vigorosa, antes de la trovadoresca. No olvidemos que los árabes estuvieron en la península ibérica por varios siglos y escribieron poesía muy refinada, sobre todo en Andalucía durante el siglo VIII, ni que hay una herencia judía. Como los trovadores iban por las cortes y las plazas de los pueblos, ese intercambio vigorizó la poesía de ese entonces. Bueno, regresando a los siglos XII y XIII, he hallado semejanzas fabulosas entre la poesía escrita en China y Europa del sur en la misma época. ¿Podemos hablar de influencias en este caso? No. Cuando los hombres de ese tiempo partían a la guerra o a colonizar nuevas tierras llevaban tres cosas en la grupa de sus caballos: armas, especias (unas semillas) y poesía (un instrumento musical). Como los viajes eran lentos, se necesitaban muchos años para cruzar una estepa o una montaña. Esto indica que la poesía no se trasmitía horizontalmente, mediante el viaje, sino verticalmente, por vía antropológica, por la esencia del hombre, igual en todas partes. Aunque con algunas diferencias, la mayor de las cuales era la percepción del tiempo, que no es igual para un occidental que para un oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: La transparencia, una forma certera de expresar la noche, la oscuridad, pero también el resplandor, parece un rasgo de gran parte de la poesía escrita en lengua portuguesa. Esa instancia donde la palabra se vuelve agua, donde se puede mirar a través de ella, ¿es el lugar donde acecha el acto poético?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CdB: En la poesía de cada poeta hay algunos principios: unos siguen la vía sibilina y dejan de ser claros y lisos porque sólo de ese modo trasmiten su verdad (siempre oscura, enigmática); otros siguen la vía órfica, más hermética, elíptica si se quiere, pero no menos transparente (porque la transparencia, como la muerte, no existe). Por mí sólo digo: voy a escribir tan claro como sea posible para decir lo que no se ha dicho. Por tanto, es imposible ser transparente si vivo en ese «insomnio perpetuo» de que hablaba René Char. El espacio que me envuelve (también soy eso que me rodea), donde respiro, no es nítido, no es oscuro ni transparente: sólo es. Sólo es materia. Así es el poema: antes que cualquier cosa, sólo debe ser. Mi camino, y el de gran parte de la poesía portuguesa, está hecho de cierta depuración, contención y esencialidad. Un sustantivo sin adjetivo dice más que uno adornado. Quiero decir que el caos, mi materia primordial, una suerte de espacio irracional donde el secreto y lo sagrado son sinónimos, se expresa mejor con poco. Puedo ver y leer muchas cosas en un bosque, pero también puedo ver muchas cosas en el blanco de una flor reflejada en el blanco de una pared. El «blanco en el blanco» de Bashô. Puedo ver y sentir mucho dolor en un rostro convulsionado, pero también veo inmenso dolor en un rostro ascético. El canto, resultante del caos, revela la profusión y la depuración: ambas son efímeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: ¿Qué podría añadir a su sentenciosa frase (de su texto La poesía al pie del milenio): «el amor del texto será en el futuro más libertino»?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CdB: El amor al texto, la visita al texto, la convivencia con el texto serán más creativos en el futuro; por tanto más libres, libertinos. Irrespetuosos. Suelo decir que cada uno de mis textos es re-escrito cuando alguien lo lee. La clave está en el origen de la palabra leer: escoger, robar, rodear. Dar vueltas a una isla hecha de palabras. El lector, que en el acto de lectura asume el papel de escritor, emplea el texto como quiere: es un libertino, un libertino muy especial porque se «desenfrena» en un cuerpo que no puede defenderse, pero que tampoco puede ser destruido, como ocurre en ocasiones en el libertinaje erótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: ¿Cómo podemos oponernos al espejismo creado por esta globalización que pretende eliminar las raíces y condenarnos a la vana comunicación de la superficie?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CdB: Como ciudadano, estoy trabajando en ese campo. Dicto conferencias y charlas sobre el tema de Europa (que busca unirse o reunirse) y de la llamada globalización. En este momento es inevitable y veo dos aspectos: uno negativo (la denominada «normalización», la obediencia a la ley) y otro positivo (el mayor conocimiento del otro, de sus diferencias). ¿Qué se debe hacer? Ahondar las raíces (de pueblos, de grupos sociales) y afincarlas luchando por ellas, luchando por la diversidad y enfrentando, con toda la fuerza posible, las diversas formas de dominio. Pero esto sería otro diálogo. La poesía de los poetas (porque también habrá la «poesía» de los que no lo son) no perderá nada con estas formas de hegemonía porque la poesía es, antes que nada, una libertad libre, como dice António Ramos Rosa. Una escuela del libertinaje, como afirmo yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: El silencio, eufemismo de la muerte para Shakespeare y obsesión desde que los poetas advirtieron que la palabra no satisfacía sus demandas de expresión, ¿es en verdad la fuente y la culminación de lo que pretende la poesía contemporánea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CdB: No, amigos míos. El silencio no es el eufemismo de la muerte: en muchas ocasiones es un ruido prolongado, y la muerte es algo que no existe. El silencio, o la pausa aparente entre uno y otro sonido, es esencial en este concierto que es el nuestro. Concierto de hombres, y de hombres de la poesía. No olvidemos nunca que un poema sólo existe cuando se oyen al mismo tiempo la música de las palabras, los ruidos del mundo y el silencio que llega del fondo. El peso del dolor del cuerpo (el mío y el colectivo), el canto que contraría el caos y el oscuro silencio al que dedicamos nuestra sorpresa, nuestro inmenso deseo. Es necesario aprender a escuchar el silencio, a escucharlo con mucha atención. Brilla en el cuerpo y en la voz de los más pequeños animales, sean un arbusto (¡que bate el viento!) o un poema (cuando alguien lo lee). Escuchemos su respiración. El silencio es casi silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CP: Entre las voces portuguesas posteriores a Pessoa, ¿cuáles prefiere? ¿Y cuáles autores brasileros –e hispanoamericanos– se identifican con su visión total de la experiencia creativa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CdB: Me gusta dejar en paz a los colegas… A lo largo de mi vida (50 años de escritura) admiré mucha gente, y muy variada. Pero no me limité a la poesía portuguesa. Empecé por la poesía popular. Me introduje en Camões, Pessoa, Cesário, Pessanha. Descubrí a Valéry y Whitman. A los 20 años conocí la maravilla de la poesía japonesa (que me subvirtió en silencio) y empecé a comprender mejor la lírica peninsular. Me sumergí, y aún me sumerjo, en los griegos. ¡En Virgilio, en Ovidio! Anduve feliz por la poesía árabe: los primitivos y los musulmanes. Me encantaron Eliot, Pound y Jorge da Lima. Dante siempre, y siempre Shakespeare. Char vino después, y con él Paz, Borges, Paul Celan; todos por motivos diferentes (raíces, troncos, floraciones) y por el mismo motivo: la atracción del enigma. Ahora que escribo cuatro libros al mismo tiempo: Livro das quedas, Livro do desejo, Livro dos Haiku y Livro das obsessões (poesía, ficción, fragmentos), escribo y nada más, nada más de esencial. Escribo, escribo siempre y voy metiendo los textos que escribo en esos libros. Tarea para una vida, de la que sólo me resta un sorbo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derechos reservados&lt;br /&gt;© Gonzalo Márquez Cristo y Amparo Osorio&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-1797064985027174765?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/1797064985027174765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/03/esta-semanacompartimos-la-lectura-de-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/1797064985027174765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/1797064985027174765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/03/esta-semanacompartimos-la-lectura-de-la.html' title='ACERCA DE LA PALABRA POETICA'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5nD9aG0SnI/AAAAAAAAASc/WRpAXg_6CU4/s72-c/Frida_movie.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-7085879227120130919</id><published>2010-03-05T16:18:00.000-08:00</published><updated>2010-03-05T16:36:40.817-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='actividades culturales uptc'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='taller de literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biblioteca central'/><title type='text'>Casimiro de brito</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5GhQrYAz4I/AAAAAAAAASE/D9965CAZhlI/s1600-h/CasimiroDeBrito.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5GhQrYAz4I/AAAAAAAAASE/D9965CAZhlI/s320/CasimiroDeBrito.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445310732361060226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;casimiro de Brito&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poeta, novelista, cuentista, ensayista y viajero nacido en Algarbe -Portugal (1938). Es autor de más de cuarenta libros. Ha dirigido varias revistas literarias (entre ellas Cadernos do Meio-Dia, con António Ramos Rosa). Estuvo vinculado al movimiento Poesía 61. Sus poemas han aparecido en más de 140 antologías portuguesas y extranjeras. Ha sido director de los festivales internacionales de poesía de Lisboa, Faro y Porto Santo. Fue vicepresidente de la Asociación Portuguesa de Escritores, presidente de la Asociación Europea para la Promoción de la Poesía (Lovaina), y es el presidente del PEN Club portugués. Sus obras fueron grabadas para la Librería del Congreso, Washington DC. Es consejero de la Asociación Mundial de Haiku, de Tokio. Obtuvo el Premio Internacional Versilla, de Viareggio, a la «mejor obra completa de poesía», por Ode &amp; Ceia (1985). La Academia Mundial de Poesía (de la Fundación Martin Luther King) lo galardonó en 2002 con el primer Premio Internacional Leopold Sédar Senghor por su carrera literaria. En 2005 fue distinguido con el Premio Europeo Sibila Alleramo/Mario Luzi al mejor libro de poesía publicado en Italia en 2004. Es traductor del japonés, y su obra ha sido vertida al gallego, español, catalán, italiano, francés, corso, inglés, flamenco, holandés, sueco, polaco, esloveno, servo-croata, griego, rumano, búlgaro, macedonio, albanés, húngaro, árabe, hebreo, chino, japonés...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casimiro de Brito &lt;br /&gt;121&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;incertam funeris horam&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propércio, Elegias, II, 27&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy perdiendo pliegues de mi cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cada día que pasa: un cabello, un reflejo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un diente que quizá no haga falta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mañana. Los dientes nunca salen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;solos; se llevan cierta manera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de mirar las cosas. Entonces ya no soy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;quien fui cuando antiguamente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;saltaba hacia las olas y me divertía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cual anfibio loco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en las playas desiertas. Desierto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;soy ahora – desierto y quizá un poco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;más sabio: un hombre que sabe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que su cuerpo fue comido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por el alma. Voy perdiendo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en los dientes y en los cabellos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la piel de la madera ebria que semejaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;nave de catedral – lo que voy ganando&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no sé todavía sabiendo sin embargo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que bebo y amo y devoro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;los minutos volátiles que aparejan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la hora de mi muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;412&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Murmuro día y noche las leyes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;del amor, la arruga del deseo que en tu cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;se trasforma en luz; un cuerpo que no se aparta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de mi mirada, esté cerca &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;o lejos. Recostado en ti&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;retorno al territorio del padre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de donde jamás partí. Patrimonio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de mi canto errante, nunca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;decantado. ¿De qué otras acciones de guerra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;me ausento bebiendo y tejiendo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el alcohol del tiempo? Murmuro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;día y noche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las leyes inciertas del amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas maravillas existen, pero ninguna&lt;br /&gt;tan prodigiosa como el hombre (...)&lt;br /&gt;Recursos tiene para todo &lt;br /&gt;sólo la muerte no ha conseguido evitar, aunque&lt;br /&gt;haya inventado defensas para luchar&lt;br /&gt;contra las enfermedades traicioneras.&lt;br /&gt;Sófocles, Antígona&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Libro de las caidas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;va en su cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y de repente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cae. Oigo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;desmoronarse&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la sílice del corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y oigo tambiénla tiera y el aire&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que acogen los huesos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;del hijo pródigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sí este acontecimiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no es nada original&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pero duele. El viento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;del otoño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;muerde mis huesos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y duele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asisto a mi muerte como quien sorprende&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el nacimiento de un ángel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;79&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Húmeda noche la del amor donde me pierdo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;aunque me tumbe al sol de las playas –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;aunque me limpie en las dunas íntimas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;donde se adensa la luz más cruda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Húmeda luz severa que me acompaña&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en este canto breve que no sé cantar –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en este río cansado que no se cansa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de navegar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;117&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el mundo no tuviera palabras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la palabra del mar, con toda su pasión,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;bastaría. No le falta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;nada: ni el enigma ni&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la obsesión. Entregado a su oficio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de gran hospitalero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el mar es un animal que se renueva&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en cada momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor también. Un mar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de pocas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;136&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ando por aquí para ver si encuentro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un hombre. No hay ninguno, me dice la Razón,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El hombre es sólo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;una imagen”. No es así, me dicen los sentidos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;después de haber convivido &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;con muchos hombres&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y mujeres. Y vuelvo hacia atrás para ver mejor —&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y me sumerjo entero en las aguas turbias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de la humanidad. Otras aguas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no hay, la transparencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es una ficción de poetas felices,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y también hay pocos. Y entonces&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cada hombre que voy encontrando&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y cada piedra y cada hoja y cada gota de agua&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;me parece&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;170&lt;br /&gt;Un hombre va en su vida,&lt;br /&gt;transporta cuidadoso la balanza&lt;br /&gt;del corazón, y de repente&lt;br /&gt;cae. Y duele, el alma&lt;br /&gt;duele, los huesos &lt;br /&gt;duelen menos. Un hombre&lt;br /&gt;duerme donde se tercia, una botella de vino&lt;br /&gt;ayuda - duerme en una almohada &lt;br /&gt;de paja o en los brazos del aire&lt;br /&gt;y se aleja muy lejos en su cuerpo&lt;br /&gt;cansado, y duerme, reposa&lt;br /&gt;a pesar de todo __ pero el alma,&lt;br /&gt;señores, el alma no va en eso, ella continúa&lt;br /&gt;doliendo doliendo. Un hombre &lt;br /&gt;se envuelve en las aguas del sueño&lt;br /&gt;y acaba en la hondura más profunda&lt;br /&gt;de la madre. Está&lt;br /&gt;oscuro __ se lleva allí para dentro&lt;br /&gt;la experiencia del mundo y ya no es&lt;br /&gt;lo que era, ya no encuentro &lt;br /&gt;la paz&lt;br /&gt;de cuando había una noche &lt;br /&gt;acogedora - ya no hay&lt;br /&gt;nada. ¿La piedra del aire cae encima de mí&lt;br /&gt;o soy yo quien en ella&lt;br /&gt;pacificado cae? Duele, amigos míos,&lt;br /&gt;la loba a la que llaman alma&lt;br /&gt;duele -&lt;br /&gt;no desarma. Canto. ¿O es &lt;br /&gt;un llanto? Cantaré &lt;br /&gt;más hondo, más hondo todavía, un canto&lt;br /&gt;cavo&lt;br /&gt;de quien regresa a casa&lt;br /&gt;y ya no hay casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;201&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien amó aún ama,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;va a oír toda la vida la canción furtiva,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;va a oírla y a cantarla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;al acaso de los vientos que traen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de Occidente y de Oriente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;árboles y respiraciones animales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que supuran la fiebre del mundo &lt; quien amó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;aún ama, va a cantar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;toda la vida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el nido de mujeres donde se juntan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la tierra y el cielo, va a aceptar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el dominio de las aguas sedientas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sobre el hueso y la piedra: el gran oficio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es transformar la tierra en hueso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y el hueso en carne&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;desamparada. Quien amó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no sabe nada, va a caer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;toda la vida. Pero ¿qué fuerza es esa, si no es&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;un saber? Un saber de bocas invisibles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y del enigma de las aguas que son alcohol&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de la carne y pájaro que regresa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;al nido de la madre. Quien amó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;va a amar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;toda la vida.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;244&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien me dijo que ciertas aves lloran&lt;br /&gt;cuando les falta el mar&lt;br /&gt;por mucho tiempo. No me parecen&lt;br /&gt;tristes. Triste soy yo&lt;br /&gt;delante de las olas&lt;br /&gt;de cuando fui joven. Su sombra&lt;br /&gt;en la arena&lt;br /&gt;tiene el mismo dibujo&lt;br /&gt;que mis ojos vieron cuando había&lt;br /&gt;paisajes. Ahora,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sentado en mi roca,&lt;br /&gt;ya no sé si veo la naturaleza&lt;br /&gt;o ella me ve a mí. Somos&lt;br /&gt;la misma boca, el mismo ojo oscuro&lt;br /&gt;que reproduce&lt;br /&gt;la sombra y su luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derechos reservados© Casimiro de Brito&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-7085879227120130919?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/7085879227120130919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/03/casimiro-de-brito.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/7085879227120130919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/7085879227120130919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/03/casimiro-de-brito.html' title='Casimiro de brito'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5GhQrYAz4I/AAAAAAAAASE/D9965CAZhlI/s72-c/CasimiroDeBrito.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-1368445665825326804</id><published>2010-03-05T15:53:00.000-08:00</published><updated>2010-05-24T16:24:31.817-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5nFAZVEswI/AAAAAAAAASk/00thfyXi8GA/s1600-h/amelie.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 226px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5nFAZVEswI/AAAAAAAAASk/00thfyXi8GA/s320/amelie.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5447601834871272194" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5GiyjZp5yI/AAAAAAAAASM/uBR7c_QVpnA/s1600-h/julio-cortazar.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 234px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5GiyjZp5yI/AAAAAAAAASM/uBR7c_QVpnA/s320/julio-cortazar.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445312413847643938" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5GfB8aEKEI/AAAAAAAAAR8/TGATK9iqLKw/s1600-h/Vestigios%2520atavicos%2520despues%2520de%2520la%2520lluvia.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 266px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5GfB8aEKEI/AAAAAAAAAR8/TGATK9iqLKw/s320/Vestigios%2520atavicos%2520despues%2520de%2520la%2520lluvia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445308280211777602" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5GeAvCtxjI/AAAAAAAAAR0/Ryd9CkCXn0s/s1600-h/gernam+sandoval+violonchelista.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 95px; height: 130px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5GeAvCtxjI/AAAAAAAAAR0/Ryd9CkCXn0s/s320/gernam+sandoval+violonchelista.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445307159932683826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana anterior contamos con la presencia de German Sandoval violonchelista, quien nos colaboró con el primer taller de audioperceptiva, igualmente trabajamos las fuentes de la creacion narrativa, y un ejercicio de origen metaficcional con una pintura de el Eugenio Salvador dalí.&lt;br /&gt;la primer lectura colectiva del taller fue&lt;br /&gt;"la noche boca arriba" de Julio Cortazar.&lt;br /&gt;y el film, para el cine foro. "Amelie"Amelie&lt;br /&gt;(Le fabuleux destin d'Amélie Poulain)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dirección: Jean-Pierre Jeunet&lt;br /&gt;Intérpretes: Audrey Tautou, Mathieu Kassovitz, Rufus, Maurice Bénichou, Isabelle Nanty..&lt;br /&gt;Género: Comedia romántica / De autor&lt;br /&gt;Año: 2001&lt;br /&gt;Duración: 122 minutos&lt;br /&gt;Nacionalidad: Francia / Alemania&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-1368445665825326804?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/1368445665825326804/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/03/livro-das-quedas-libro-de-las-caidas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/1368445665825326804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/1368445665825326804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/03/livro-das-quedas-libro-de-las-caidas.html' title=''/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S5nFAZVEswI/AAAAAAAAASk/00thfyXi8GA/s72-c/amelie.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-6681851883750402476</id><published>2010-02-22T14:27:00.000-08:00</published><updated>2010-02-25T11:46:42.944-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unidad de politica social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='taller de literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biblioteca central'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='U.P.T.C'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S4MFS3XTO2I/AAAAAAAAAQk/36s1rwdp7tM/s1600-h/Modigliani2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 245px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S4MFS3XTO2I/AAAAAAAAAQk/36s1rwdp7tM/s320/Modigliani2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5441198596451154786" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;BIENVENIDOS&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;literatura en el espejo, es un espacio para la tertulia, la música, el cine... un espacio para compartir el bello legado dionisiaco: la fiebre por las letras, esa misma que te hunde en el mar del reflejo de uno mismo.&lt;br /&gt;desde el primer dia el mes de marzo, la cita será en el cuarto piso de la biblioteca central, sala Boyacá desde las 6:00 pm de lunes a jueves.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-6681851883750402476?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/6681851883750402476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/02/bienvenidos-literatura-en-el-espejo-es.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/6681851883750402476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/6681851883750402476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2010/02/bienvenidos-literatura-en-el-espejo-es.html' title=''/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/S4MFS3XTO2I/AAAAAAAAAQk/36s1rwdp7tM/s72-c/Modigliani2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-5407543264996838489</id><published>2009-11-11T14:07:00.000-08:00</published><updated>2009-11-13T05:33:45.835-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='actividades culturales uptc'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unidad de politica social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='taller de literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='canela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='U.P.T.C'/><title type='text'></title><content type='html'>En convenio con la red nacional de ecsritura creativa "Renata" y el taller de narrativa RH Moreno Durán, el taller de literatura de la universidad pedagógica y tecnológica de Colombia da la bienvenida al maestro Roberto Burgos Cantor, escritor asociado enviado por el ministerio de cultura.&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/Svs2lZdvKjI/AAAAAAAAAQA/YA-TRny8wm4/s1600-h/burgos+foto++fe+15+09.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5402972194079713842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 209px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/Svs2lZdvKjI/AAAAAAAAAQA/YA-TRny8wm4/s320/burgos+foto++fe+15+09.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Roberto Burgos Cantor, nació en la ciudad de Cartagena en 1948. Estudió derecho y ciencias políticas y sociales en la Universidad Nacional de Colombia. Su primera publicación fue un cuento en la revista Letras Nacionales. En 1969 ganó el concurso nacional de cuento convocado por el periódico Pizarrón de la Pontificia Universidad Javeriana, del cual fueron jurados Helena Araújo de Albrecht, Policarpo Varón y Juan Gustavo Cobo Borda. En 1970 obtuvo el premio, también de cuento, Jorge Gaitán Durán de Cúcuta. Ha publicado: Lo amador (cuentos, 1980), El patio de los vientos perdidos (novela, 1984), De gozos y desvelos (cuentos, 1987), El vuelo de la paloma (novela, 1992), Pavana del ángel (novela, 1995), Quiero es cantar (cuentos, 1998), Juegos de niños (cuentos, 1999), Señas particulares (testimonio, 2001), La ceiba de la memoria (novela, 2007, premio José María Arguedas de Narrativa de Casa de las Américas 2009). Actualmente, escribe una columna semanal, ‘Baúl de Mago’, en el diario El Universal de Cartagena.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Viernes 13 de noviembre 3:00 pm&lt;br /&gt;Conferencia abierta al público: "El oficio de Escritor"&lt;br /&gt;Lugar : teatro fausto, universidad pedagógica y tecnológica de colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CERVANTES TV.ES&lt;br /&gt;Vea una Entrevista que la TV española le hace a ROBERTO BURGOS CANTOR&lt;br /&gt;Siga este enlace:&lt;br /&gt;http://www.cervantestv.es/entrevistas/video_entrevista_roberto_burgos.htm&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-5407543264996838489?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/5407543264996838489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/11/en-convenio-con-la-red-nacional-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/5407543264996838489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/5407543264996838489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/11/en-convenio-con-la-red-nacional-de.html' title=''/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/Svs2lZdvKjI/AAAAAAAAAQA/YA-TRny8wm4/s72-c/burgos+foto++fe+15+09.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-326173359142297171</id><published>2009-11-10T18:05:00.000-08:00</published><updated>2009-11-10T18:11:26.350-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SvocXk24VnI/AAAAAAAAAPw/vvNQI_wQAao/s1600-h/film+saura+goya.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5402661894340761202" style="DISPLAY: block; 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MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 268px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/Stz-3m886ZI/AAAAAAAAAPQ/nvNydMAdwXk/s320/marcel_duchamp_Dwnstairs.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;unicos amigos del absurdo:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;lo que nos queda es seguir con las lecturas, la que ya esta recomendada sobre Alfred Jarry, y tener las fotocopias de los poemas para la tertulia literaria.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;los espero apenas se pueda iniciar de nuevo el proceso en el salón habitual..&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-9110204481754108538?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/9110204481754108538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/10/acerca-del-paro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/9110204481754108538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/9110204481754108538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/10/acerca-del-paro.html' title='acerca del paro...'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/Stz-3m886ZI/AAAAAAAAAPQ/nvNydMAdwXk/s72-c/marcel_duchamp_Dwnstairs.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-7897526986541752444</id><published>2009-10-13T20:14:00.000-07:00</published><updated>2009-10-13T20:24:52.971-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='actividades culturales uptc'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unidad de politica social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='taller de literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='U.P.T.C'/><title type='text'>titulos para el clan amarillo de la noche... uqbar.</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.matacandelas.com/TiempoParaLaPatafisica.htm"&gt;http://www.matacandelas.com/TiempoParaLaPatafisica.htm&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/StVCxaBn-UI/AAAAAAAAAPA/rkzY8a7mGLA/s1600-h/pina_bausch_lg.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 249px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/StVCxaBn-UI/AAAAAAAAAPA/rkzY8a7mGLA/s320/pina_bausch_lg.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5392289545413196098" /&gt;&lt;/a&gt;únicos amigos del absurdo: desde el campanario de la plaza central, un grito se alza. aunque la palabra se desgasta soy profeta del poeta de los dones... ( una vez mas repetido en el espejo) un texto para compartir en taller...&lt;div&gt;eso espero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-7897526986541752444?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/7897526986541752444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/10/titulos-para-el-clan-amarillo-de-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/7897526986541752444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/7897526986541752444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/10/titulos-para-el-clan-amarillo-de-la.html' title='titulos para el clan amarillo de la noche... uqbar.'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/StVCxaBn-UI/AAAAAAAAAPA/rkzY8a7mGLA/s72-c/pina_bausch_lg.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-2712878906971446264</id><published>2009-09-23T11:28:00.000-07:00</published><updated>2009-09-23T11:36:11.637-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='actividades culturales uptc'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unidad de politica social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='taller de literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='canela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biblioteca central'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='uptc'/><title type='text'>el enlace para encontrar los textos de la pròxima clase en el siguiente:</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SrpqGoqhmOI/AAAAAAAAAO4/C6c4_7x25EI/s1600-h/que-es-literatura-infantil.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5384732966702389474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 304px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SrpqGoqhmOI/AAAAAAAAAO4/C6c4_7x25EI/s320/que-es-literatura-infantil.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.comunpresencia.blogspot.com/"&gt;http://www.comunpresencia.blogspot.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;a mano derecha encontrantran links y entrevistas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;un abrazo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;canela.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-2712878906971446264?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/2712878906971446264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/09/el-emlace-para-encontrar-los-textos-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/2712878906971446264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/2712878906971446264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/09/el-emlace-para-encontrar-los-textos-de.html' title='el enlace para encontrar los textos de la pròxima clase en el siguiente:'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SrpqGoqhmOI/AAAAAAAAAO4/C6c4_7x25EI/s72-c/que-es-literatura-infantil.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-6730690485616254359</id><published>2009-09-17T13:27:00.000-07:00</published><updated>2009-09-23T11:35:58.272-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='actividades culturales uptc'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unidad de politica social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='canela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biblioteca central'/><title type='text'>taller de literatura- nuevo salòn</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SrKdzwSIYtI/AAAAAAAAAOw/6hUVjyOxExQ/s1600-h/LIBROS.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5382538017121002194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 210px; CURSOR: pointer; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SrKdzwSIYtI/AAAAAAAAAOw/6hUVjyOxExQ/s320/LIBROS.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;la sala boyacà de la biblioteca central de la universidad pedagògica y tecnòlogica de Colombia serà el nuevo punto de encuentro para el desarrollo del taller. todos los dias desde las 6:30 pm. cordialmente invitados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-6730690485616254359?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/6730690485616254359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/09/taller-de-literatura-nuevo-salon.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/6730690485616254359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/6730690485616254359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/09/taller-de-literatura-nuevo-salon.html' title='taller de literatura- nuevo salòn'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SrKdzwSIYtI/AAAAAAAAAOw/6hUVjyOxExQ/s72-c/LIBROS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-3551294433853551644</id><published>2009-09-11T14:38:00.000-07:00</published><updated>2009-09-23T11:36:36.403-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='actividades culturales uptc'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unidad de politica social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='U.P.T.C'/><title type='text'>experimento plástico.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SqrFB_O-4iI/AAAAAAAAAOg/KeLARVepjhk/s1600-h/mola01.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380329342792294946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 238px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SqrFB_O-4iI/AAAAAAAAAOg/KeLARVepjhk/s320/mola01.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; este experimento nace la propuesta metodologica del taller, como área tranversal 2. incluye la pregunta ¿ cual debe ser la formacion plástica de un escritor?&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-3551294433853551644?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/3551294433853551644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/09/experimento-plastico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/3551294433853551644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/3551294433853551644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/09/experimento-plastico.html' title='experimento plástico.'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SqrFB_O-4iI/AAAAAAAAAOg/KeLARVepjhk/s72-c/mola01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-3228021629029423214</id><published>2009-08-21T16:28:00.001-07:00</published><updated>2009-09-23T11:36:51.612-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='actividades culturales uptc'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unidad de politica social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='U.P.T.C'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='uptc'/><title type='text'>leer y escribir...</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/So8ttgTo96I/AAAAAAAAAOY/A96NesWnkik/s1600-h/onetti.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372563140265965474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 82px; CURSOR: hand; HEIGHT: 114px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/So8ttgTo96I/AAAAAAAAAOY/A96NesWnkik/s320/onetti.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Juan Carlos Onetti.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;1. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;2. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;3. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;4. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;5. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;6. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;7. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;8. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5? &lt;/div&gt;&lt;div&gt;9. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;10. Mientan siempre.&lt;br /&gt;* * * &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-3228021629029423214?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/3228021629029423214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/08/juan-carlos-onetti.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/3228021629029423214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/3228021629029423214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/08/juan-carlos-onetti.html' title='leer y escribir...'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/So8ttgTo96I/AAAAAAAAAOY/A96NesWnkik/s72-c/onetti.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-537056484184733539</id><published>2009-08-21T16:26:00.000-07:00</published><updated>2009-08-21T16:32:32.414-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/So8tX_vFo7I/AAAAAAAAAOQ/kSiKPtqfwQc/s1600-h/hemingway.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372562770745467826" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 118px; CURSOR: hand; HEIGHT: 103px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/So8tX_vFo7I/AAAAAAAAAOQ/kSiKPtqfwQc/s320/hemingway.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Ernest Hemingway&lt;br /&gt;&lt;div&gt;1. Escribe frases breves. Comienza siempre con una oración corta. Utiliza un inglés vigoroso. Sé positivo, no negativo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; 2. La jerga que adoptes debe ser reciente, de lo contrario no sirve. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;3. Evita el uso de adjetivos, especialmente los extravagantes como “espléndido, grande, magnífico, suntuoso”. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;4. Nadie que tenga un cierto ingenio, que sienta y escriba con sinceridad acerca de las cosas que desea decir, puede escribir mal si se atiene a estas reglas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;5. Para escribir me retrotraigo a la antigua desolación del cuarto de hotel en el que empecé a escribir. Dile a todo el mundo que vives en un hotel y hospédate en otro. Cuando te localicen, múdate al campo. Cuando te localicen en el campo, múdate a otra parte. Trabaja todo el día hasta que estés tan agotado que todo el ejercicio que puedas enfrentar sea leer los diarios. Entonces come, juega tenis, nada, o realiza alguna labor que te atonte sólo para mantener tu intestino en movimiento, y al día siguiente vuelve a escribir. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;6. Los escritores deberían trabajar solos. Deberían verse sólo una vez terminadas sus obras, y aun entonces, no con demasiada frecuencia. Si no, se vuelven como los escritores de Nueva York. Como lombrices de tierra dentro de una botella, tratando de nutrirse a partir del contacto entre ellos y de la botella. A veces la botella tiene forma artística, a veces económica, a veces económico-religiosa. Pero una vez que están en la botella, se quedan allí. Se sienten solos afuera de la botella. No quieren sentirse solos. Les da miedo estar solos en sus creencias… &lt;/div&gt;&lt;div&gt;7. A veces, cuando me resulta difícil escribir, leo mis propios libros para levantarme el ánimo, y después recuerdo que siempre me resultó difícil y a veces casi imposible escribirlos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;8. Un escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-537056484184733539?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/537056484184733539/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/08/ernest-hemingway-1.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/537056484184733539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/537056484184733539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/08/ernest-hemingway-1.html' title=''/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/So8tX_vFo7I/AAAAAAAAAOQ/kSiKPtqfwQc/s72-c/hemingway.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-8615948868970908491</id><published>2009-08-21T15:43:00.000-07:00</published><updated>2009-08-21T16:33:55.907-07:00</updated><title type='text'>para escribir...</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/So8sx0ZsnXI/AAAAAAAAAOI/vb8myRtzXPc/s1600-h/chejov.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372562114867928434" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 109px; CURSOR: hand; HEIGHT: 124px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/So8sx0ZsnXI/AAAAAAAAAOI/vb8myRtzXPc/s320/chejov.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_hCWovI7lS10/SevKMA30zVI/AAAAAAAABHU/QaQBIFZZKwM/s1600-h/chejov.gif"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Anton Chéjov&lt;br /&gt;1. Uno no termina con la nariz rota por escribir mal; al contrario, escribimos porque nos hemos roto la nariz y no tenemos ningún lugar al que ir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; 2. Cuando escribo no tengo la impresión de que mis historias sean tristes. En cualquier caso, cuando trabajo estoy siempre de buen humor. Cuanto más alegre es mi vida, más sombríos son los relatos que escribo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; 3. Dios mío, no permitas que juzgue o hable de lo que no conozco y no comprendo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;4. No pulir, no limar demasiado. Hay que ser desmañado y audaz. La brevedad es hermana del talento. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;5. Lo he visto todo. No obstante, ahora no se trata de lo que he visto sino de cómo lo he visto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;6. Es extraño: ahora tengo la manía de la brevedad: nada de lo que leo, mío o ajeno, me parece lo bastante breve. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;7. Cuando escribo, confío plenamente en que el lector añadirá por su cuenta los elementos subjetivos que faltan al cuento. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;8. Es más fácil escribir de Sócrates que de una señorita o de una cocinera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;9. Guarde el relato en un baúl un año entero y, después de ese tiempo, vuelva a leerlo. Entonces lo verá todo más claro. Escriba una novela. Escríbala durante un año entero. Después acórtela medio año y después publíquela. Un escritor, más que escribir, debe bordar sobre el papel; que el trabajo sea minucioso, elaborado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;10. Te aconsejo: 1) ninguna monserga de carácter político, social, económico; 2) objetividad absoluta; 3) veracidad en la pintura de los personajes y de las cosas; 4) máxima concisión; 5) audacia y originalidad: rechaza todo lo convencional; 6) espontaneidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;11. Es difícil unir las ganas de vivir con las de escribir. No dejes correr tu pluma cuando tu cabeza está cansada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;12. Nunca se debe mentir. El arte tiene esta grandeza particular: no tolera la mentira. Se puede mentir en el amor, en la política, en la medicina, se puede engañar a la gente e incluso a Dios, pero en el arte no se puede mentir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; 13. Nada es más fácil que describir autoridades antipáticas. Al lector le gusta, pero sólo al más insoportable, al más mediocre de los lectores. Dios te guarde de los lugares comunes. Lo mejor de todo es no describir el estado de ánimo de los personajes. Hay que tratar de que se desprenda de sus propias acciones. No publiques hasta estar seguro de que tus personajes están vivos y de que no pecas contra la realidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;14. Escribir para los críticos tiene tanto sentido como darle a oler flores a una persona resfriada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;5. No seamos charlatanes y digamos con franqueza que en este mundo no se entiende nada. Sólo los charlatanes y los imbéciles creen comprenderlo todo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;16. No es la escritura en sí misma lo que me da náusea, sino el entorno literario, del que no es posible escapar y que te acompaña a todas partes, como a la tierra su atmósfera. No creo en nuestra intelligentsia, que es hipócrita, falsa, histérica, maleducada, ociosa; no le creo ni siquiera cuando sufre y se lamenta, ya que sus perseguidores proceden de sus propias entrañas. Creo en los individuos, en unas pocas personas esparcidas por todos los rincones –sean intelectuales o campesinos– ; en ellos está la fuerza, aunque sean pocos.&lt;br /&gt;* * *&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-8615948868970908491?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/8615948868970908491/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/08/consejos-de-los-grandes-maestros-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/8615948868970908491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/8615948868970908491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/08/consejos-de-los-grandes-maestros-parte.html' title='para escribir...'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/So8sx0ZsnXI/AAAAAAAAAOI/vb8myRtzXPc/s72-c/chejov.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-4301440413916264656</id><published>2009-08-18T12:31:00.000-07:00</published><updated>2009-08-18T12:39:57.562-07:00</updated><title type='text'>convocatoria</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SosDfjR-hLI/AAAAAAAAAOA/VOxpd84Odj4/s1600-h/images+literatura.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371390821150917810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 95px; CURSOR: hand; HEIGHT: 143px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SosDfjR-hLI/AAAAAAAAAOA/VOxpd84Odj4/s320/images+literatura.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;el taller de literatura abre sus inscripciones para el segundo semestre de 2009.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;el proceso de inscripciòn se llevarà a cabo en la oficina de cultura, unidad de polìtica social, desde el 10 de agosto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;los talleres se desarrollaran en los horarios estipulados despues de la reuniòn del jueves 20 de agosto en el salòn de actividades culturales las 6:00 pm.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-4301440413916264656?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/4301440413916264656/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/08/convocatoria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4301440413916264656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4301440413916264656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/08/convocatoria.html' title='convocatoria'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SosDfjR-hLI/AAAAAAAAAOA/VOxpd84Odj4/s72-c/images+literatura.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-4589973354062917509</id><published>2009-06-06T13:57:00.000-07:00</published><updated>2009-06-06T14:02:13.433-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='U.P.T.C'/><title type='text'>-espejos- salòn de arte universitario.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SirZOlHq04I/AAAAAAAAANU/4TlO2m31kHk/s1600-h/el-espejo-falso-rene-magritte-1935.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344322752334189442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 253px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SirZOlHq04I/AAAAAAAAANU/4TlO2m31kHk/s320/el-espejo-falso-rene-magritte-1935.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;el próximo viernes 5 de junio el taller de literatura se estará presentando en el salón de arte universitario en la universidad pedagógica y tecnológica de Colombia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-4589973354062917509?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/4589973354062917509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/06/presentacion-espejos-salon-de-arte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4589973354062917509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/4589973354062917509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/06/presentacion-espejos-salon-de-arte.html' title='-espejos- salòn de arte universitario.'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SirZOlHq04I/AAAAAAAAANU/4TlO2m31kHk/s72-c/el-espejo-falso-rene-magritte-1935.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-947077460632641858</id><published>2009-06-03T13:05:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T13:07:32.658-07:00</updated><title type='text'>Todos invitados....</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SibX1-bvFeI/AAAAAAAAAL0/22roLErDxwU/s1600-h/Cartel%20Primer%20Encuentro%20de%20Escrituras%20Creativas%20Tunja[1].JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343195330214041058" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 196px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SibX1-bvFeI/AAAAAAAAAL0/22roLErDxwU/s320/Cartel%2520Primer%2520Encuentro%2520de%2520Escrituras%2520Creativas%2520Tunja%5B1%5D.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-947077460632641858?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/947077460632641858/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/06/todos-invitados.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/947077460632641858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/947077460632641858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/06/todos-invitados.html' title='Todos invitados....'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SibX1-bvFeI/AAAAAAAAAL0/22roLErDxwU/s72-c/Cartel%2520Primer%2520Encuentro%2520de%2520Escrituras%2520Creativas%2520Tunja%5B1%5D.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-5412387700758021327</id><published>2009-05-07T18:50:00.001-07:00</published><updated>2009-05-09T19:25:06.725-07:00</updated><title type='text'>ejercicio metaficcional Golconda René Magritte</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SgOQYDk_ghI/AAAAAAAAAJk/NdVzFYKy7Rg/s1600-h/magritte-rene-golconde-31006092245.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5333265126688522770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 268px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SgOQYDk_ghI/AAAAAAAAAJk/NdVzFYKy7Rg/s320/magritte-rene-golconde-31006092245.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-5412387700758021327?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/5412387700758021327/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/05/ejercicio-metaficcional.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/5412387700758021327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/5412387700758021327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/05/ejercicio-metaficcional.html' title='ejercicio metaficcional Golconda René Magritte'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SgOQYDk_ghI/AAAAAAAAAJk/NdVzFYKy7Rg/s72-c/magritte-rene-golconde-31006092245.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-3650308654719730978</id><published>2009-04-30T14:41:00.000-07:00</published><updated>2009-04-30T14:49:14.559-07:00</updated><title type='text'>función encuentro interuniversitario cultural</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SfocsjdHk0I/AAAAAAAAAJI/NYpEz6FbuU4/s1600-h/images+laberinto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5330604660703597378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 111px; CURSOR: hand; HEIGHT: 111px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SfocsjdHk0I/AAAAAAAAAJI/NYpEz6FbuU4/s320/images+laberinto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;el performance" espejos" alrededor de"otro poema de los dones" de Jorge Luis Borges. se estarà presentando de dìa seis de mayo desde las 4:00 pm en el paraninfo de la universidad de Boyacà. con motivo del encuentro interuniversitario cultural.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-3650308654719730978?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/3650308654719730978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/04/funcion-encuentro-interuniversitario.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/3650308654719730978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/3650308654719730978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/04/funcion-encuentro-interuniversitario.html' title='función encuentro interuniversitario cultural'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SfocsjdHk0I/AAAAAAAAAJI/NYpEz6FbuU4/s72-c/images+laberinto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-7065066701574808748</id><published>2009-04-29T15:40:00.000-07:00</published><updated>2009-09-23T11:37:33.884-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='actividades culturales uptc'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unidad de politica social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='U.P.T.C'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='teatro'/><title type='text'>"ESPEJOS"</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SfjYubPeuvI/AAAAAAAAAIs/AoH_-3-kEos/s1600-h/images+borges+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5330248451091249906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 85px; CURSOR: hand; HEIGHT: 118px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SfjYubPeuvI/AAAAAAAAAIs/AoH_-3-kEos/s320/images+borges+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El pròximo miercoles seis de mayo a la 1:00 pm en el muro de la universidad pedagògica y tecnològica de Colombia el taller de literatura estarà presentando su performance " espejos" alrededor del texto" otro poema de los dones" de Jorge Luis Borges.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-7065066701574808748?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/7065066701574808748/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/04/espejos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/7065066701574808748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/7065066701574808748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/04/espejos.html' title='&quot;ESPEJOS&quot;'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SfjYubPeuvI/AAAAAAAAAIs/AoH_-3-kEos/s72-c/images+borges+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-8918492692205381967</id><published>2009-04-29T15:32:00.000-07:00</published><updated>2009-09-23T11:37:13.099-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='actividades culturales uptc'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unidad de politica social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='U.P.T.C'/><title type='text'>Otro Poema De Los Dones</title><content type='html'>OTRO POEMA DE LOS DONES&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.themodernword.com/borges/"&gt;Jorge Luis Borges&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Gracias quiero dar al divino Laberinto de los efectos y de las causas&lt;br /&gt;Por la diversidad de las criaturas que forman &lt;a href="http://primordality.com/introduction4a.htm"&gt;este singular universo&lt;/a&gt;,&lt;br /&gt;Por la razón, que no cesará de soñar con un plano del &lt;a href="http://lcweb.loc.gov/"&gt;laberinto&lt;/a&gt;,&lt;br /&gt;Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,&lt;br /&gt;Por el amor, que nos deja ver a los otros como los ve la divinidad,&lt;br /&gt;Por el firme diamante y el agua suelta,&lt;br /&gt;Por el álgebra, palacio de precisos cristales,&lt;br /&gt;Por las místicas monedas de Ángel Silesio,&lt;br /&gt;Por Schopenhauer, que acaso descifró el universo,&lt;br /&gt;Por el fulgor del fuego,&lt;br /&gt;Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,&lt;br /&gt;Por la caoba, el cedro y el sándalo,&lt;br /&gt;Por el pan y la sal,&lt;br /&gt;Por el misterio de la rosa, que prodiga color y que no lo ve,&lt;br /&gt;Por ciertas vísperas y días de 1955,&lt;br /&gt;Por los duros troperos que en la llanura arrean los animales y el alba,&lt;br /&gt;Por la mañana en Montevideo,&lt;br /&gt;Por el arte de la amistad,&lt;br /&gt;Por el último día de Sócrates,&lt;br /&gt;Por las palabras que en un crepúsculo se dijeron de una cruz a otra cruz,&lt;br /&gt;Por aquel sueño del Islam que abarcó mil noches y una noche,&lt;br /&gt;Por aquel otro sueño del infierno,&lt;br /&gt;De la torre del fuego que purifica Y de las esferas gloriosas,&lt;br /&gt;Por Swedenborg, que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,&lt;br /&gt;Por los ríos secretos e inmemoriales que convergen en mí,&lt;br /&gt;Por &lt;a href="http://www.georgetown.edu/cball/hwaet/hwaet06.html"&gt;el idioma&lt;/a&gt; que, hace siglos, hablé en Nortumbria,&lt;br /&gt;Por la espada y el arpa de los sajones,&lt;br /&gt;Por el &lt;a href="http://www.awi-bremerhaven.de/Atlas/SO/Deckblatt.html"&gt;mar&lt;/a&gt;, que es un desierto resplandeciente&lt;br /&gt;Y una cifra de cosas que no sabemos Y un epitafio de los vikings,&lt;br /&gt;Por la música verbal de Inglaterra,&lt;br /&gt;Por la música verbal de Alemania,&lt;br /&gt;Por el oro, que relumbra en los versos,&lt;br /&gt;Por el épico invierno,&lt;br /&gt;Por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos,&lt;br /&gt;Por Verlaine, inocente como los pájaros,&lt;br /&gt;Por el prisma de cristal y la pesa de bronce,&lt;br /&gt;Por las rayas del tigre,&lt;br /&gt;Por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan,&lt;br /&gt;Por la mañana en Texas,&lt;br /&gt;Por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral&lt;br /&gt;Y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,&lt;br /&gt;Por Séneca y Lucano, de Córdoba&lt;br /&gt;Que antes del español escribieron Toda la literatura española,&lt;br /&gt;Por el geométrico y bizarro &lt;a href="http://www.fide.com/"&gt;ajedrez&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,&lt;br /&gt;Por el olor medicinal de los eucaliptos,&lt;br /&gt;Por el lenguaje, que puede &lt;a href="http://rubberducky.org/cgi-bin/chomsky.pl"&gt;simular la sabiduría&lt;/a&gt;,&lt;br /&gt;Por el olvido, que anula o modifica el pasado,&lt;br /&gt;Por la costumbre, que nos repite y nos confirma como un espejo,&lt;br /&gt;Por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,&lt;br /&gt;Por la noche, su tiniebla y su &lt;a href="http://bufadora.astrosen.unam.mx/"&gt;astronomía&lt;/a&gt;,&lt;br /&gt;Por el valor y la felicidad de los otros,&lt;br /&gt;Por la patria, sentida in los jazmines, o en una vieja espada,&lt;br /&gt;Por &lt;a href="http://www.bartleby.com/142/index.html"&gt;Whitman&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.travel.it/relig/saints/francis.htm"&gt;Francisco de Asís&lt;/a&gt;, que ya escribieron el poema,&lt;br /&gt;Por el hecho de que el poema es inagotable&lt;br /&gt;Y se confunde con &lt;a href="http://www.yahoo.com/"&gt;la suma de las criaturas&lt;/a&gt; Y no llegará jamás al último verso Y varía según los hombres,&lt;br /&gt;Por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos por morir tan despacio,&lt;br /&gt;Por los minutos que preceden al sueño,&lt;br /&gt;Por el sueño y la muerte, esos dos tesoros ocultos,&lt;br /&gt;Por los íntimos dones que no enumero,&lt;br /&gt;Por la &lt;a href="http://www.funktelligence.com/"&gt;música&lt;/a&gt;, misteriosa forma del tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-8918492692205381967?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/8918492692205381967/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/04/otro-poema-de-los-dones.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/8918492692205381967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/8918492692205381967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/04/otro-poema-de-los-dones.html' title='Otro Poema De Los Dones'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-2713105958107971647</id><published>2009-03-17T13:39:00.000-07:00</published><updated>2009-03-17T13:39:30.544-07:00</updated><title type='text'>Colección Los Conjurados CUENTO: CUENTISTAS BOGOTANOS</title><content type='html'>&lt;a href="http://conjuradoscuento.blogspot.com/2006/10/cuentistas-bogotanos.html"&gt;Colección Los Conjurados CUENTO: CUENTISTAS BOGOTANOS&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-2713105958107971647?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://conjuradoscuento.blogspot.com/2006/10/cuentistas-bogotanos.html' title='Colección Los Conjurados CUENTO: CUENTISTAS BOGOTANOS'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/2713105958107971647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/03/coleccion-los-conjurados-cuento.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/2713105958107971647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/2713105958107971647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/03/coleccion-los-conjurados-cuento.html' title='Colección Los Conjurados CUENTO: CUENTISTAS BOGOTANOS'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-8555047596936927526</id><published>2009-03-09T15:38:00.000-07:00</published><updated>2009-03-09T15:43:24.137-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SbWaem3--II/AAAAAAAAAHA/UbL9jWeqoMc/s1600-h/magritte.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311321186175481986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 98px; CURSOR: hand; HEIGHT: 120px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SbWaem3--II/AAAAAAAAAHA/UbL9jWeqoMc/s320/magritte.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; el taller de creación literaria" literatura en el espejo" los invita a unirse a esta busqueda por el mundo de la palabra.&lt;br /&gt;            inscripciones abiertas, oficina de cultura, actividades culturales, unidad de politica social.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-8555047596936927526?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/8555047596936927526/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/03/el-taller-de-creacion-literaria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/8555047596936927526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/8555047596936927526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/03/el-taller-de-creacion-literaria.html' title=''/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SbWaem3--II/AAAAAAAAAHA/UbL9jWeqoMc/s72-c/magritte.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5706777583817020651.post-765768764480950024</id><published>2009-03-09T14:58:00.000-07:00</published><updated>2009-03-09T14:59:12.495-07:00</updated><title type='text'>LITERATURA EN EL ESPEJO</title><content type='html'>&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5706777583817020651-765768764480950024?l=literaturaenelespejo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/feeds/765768764480950024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/03/literatura-en-el-espejo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/765768764480950024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5706777583817020651/posts/default/765768764480950024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturaenelespejo.blogspot.com/2009/03/literatura-en-el-espejo.html' title='LITERATURA EN EL ESPEJO'/><author><name>Canela Sarasvati</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_mHsXNoNfV-E/SMw78h7WzjI/AAAAAAAAAFE/LA-KyiNQy94/S220/Foto%2BCane.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
